El sentido del humor y eso de apiadarse por la vida humana

Hay una amiga que dice que he perdido el sentido del humor. Yo le digo que no, que solo se ha desplazado un poco hacia la oscuridad. Da risa ver el esfuerzo que hacen muchos farsantes para disimular su vida insustancial, y eso me da risa ahora. Poetas, Maestros, Santas, Magistrados, Presidentes, Ministros, y otras dignidades tratando de ser dignos, solo a través de la mueca de sus vergüenzas. ¡Poesía!! La de Chávez, que quiso besar a la reina de Inglaterra. Nada tiene que ver con esos versos "oscuros" de Tarek haciéndole "sombras" a su rígida palidez (repulsiva ella) pero sin la poesía y belleza de una Astrud Gilbert, inmortal hace rato, como una ninfa, como un corifeo.

Ofende esa mezcla de político medroso y poeta, ¡No cuadra!: o eres un hijo de puta fascista, o eres un poeta; un héroe, valiente en todos los terrenos de la creación humana. No obstante todos los humores se asientan. Los farsantes con los farsantes: no necesitan ni que decirlo; "Los que no estén conmigo están contra mí" dice el farsante mayor, y como un rayo veloz todos los cagones, oportunistas y pícaros; corriendo (algunos cagados de la risa) hacen filas… y se colean, y se caen a coñazos, del lado del "pícaro mayor", del Gran Inquisidor, del Gran Farsante.

¡Verga! ¿Qué dirán de este personaje, gente tan culta como Roberto Hernández Montoya?... Es lamentable ver como todo se reduce a las necesidades materiales, sueldos, libertad para organizar "coros" que hagan cantos a nuestras propias ilusiones, vivir rodeado de cariño (constante y sonante), de aduladores, ¡jalabolas!… y jalando bolas, bien sea por acción o por omisión: "todo es igual…." Otra vez Dicépolo…

Los "poetas populares" se convierten de repente en "cultores populares", signados a rebajar la poesía y el arte a los niveles abismales del círculo intelectual del actual presidente de la república. No decimos más.

No hay poetas, solo cultores, una especie de gestores de la sabiduría del poder de una revolución capturada, inhabilitada de todas sus funciones.

Y sus "fundamentadores", lo cuales, de paso, no son en nada creativos ni mucho menos artistas, solo "ocurrentes críticos" defensores del gobierno, por no decir "chistosos", pero rodando sobre patines aceitados hacia un fondo oscuro y tenebroso (no es una imagen "rara", hablo de la muerte sosa, pendeja, intrascendente (como la que le espera al pobre Ibsen Martínez, diluido en sus oportunidades de seguir siendo una personalidad pagado en dólares, como si los dólares embalsamaran a las personas comunes y vulgares, como al príncipe Tutankamon. No Ibsen. Su padre solo quiso homenajear al otro, al que sí le echó bolas)

Para ser notable en la vida humana hay que hacerse notar: por eso los héroes; por eso los criamos y creamos. Los cultivamos en el tiempo. ¡Los valores!, el carácter, para eso se usa la inteligencia…, se gasta la inteligencia en eso, no en hacerse simpático. De eso renunció un héroe como Stendhal o Van Gogh, y una lista de héroes que murieron por sus ideas y sus verdades y sus obras….

…Para que vengan ahora un atajo de viejas miserables, secas, estériles a justificar, en nombre de la soberanía, de la patria, del pueblo, lo que nada tiene que ver con soberanía, con patria ni con pueblo… Se prestan a eso por carecer de ideales, de "sentido" (vectorial) respecto a un ideal ¿A dónde quieres llegar, falso poeta?

Aquí no cuentan los publicista, que no son políticos comunistas convencidos y militantes; es decir, los publicistas de ahora y ya. Esos que, como un funámbulo, caminan dando tumbos entre la revolución y la comodidad, entre el bien y el mal; muy cerca del arte, pero a quilómetros de distancias de él: la aquiescencia de las masas confunde las distancias.

Pero el arte es una manera de ver y vivir, humanamente de comprometerse, una palabra vacía hasta que aparece el artista y su trabajo.

No amiga mía, no se me fue el sentido del humor, solo que su horizonte se desplazó más allá…

Mientras haya motivos para luchar y vivir humanamente decente, el humor no muere. La vida es un día, por eso hay que hacer de ese día una eternidad, para sostener nuestra especie. Los ciervos nacen caminando, los humanos soñando. Una diferencia notable y maravillosa que nos debería halagar, por la cual deberíamos sentirnos orgullosos, y amar la vida de esta especie única, ahora muy cerca de su final ¿O es que ustedes esperan que nuestro legado trascienda en el espacio, como un yacimiento arqueológico para otras inteligencias similares? ¡Eso sí que es nihilismo! O escepticismo, fatalismo, mariquismo de viejas secas…, y que me excusen las viejas…, todo lo demás es hipocresía…

Cuando mucho hacemos una mueca triste frente a este infierno dantesco, nos apiadamos de la vida miserable. Sin embargo, cuando lo pensamos bien no carcajeamos de la risa. Si vamos a morir lo hacemos de pie y con otra mueca ¡Qué ironía la de esta gente, buscar la libertad en la esclavitud, en la tiesud, la esclerosis, y todo aquello que de la idea de que algo nunca se mueve y se moverá, más nunca, que nunca cambiará, quedará quieto y se apagará como una anciana postrada.



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Marcos Luna


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