A Maduro ni el diablo lo entiende

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.
Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844 – 1900)

Al oír de manera concluyente al presidente Maduro decir: "Estoy dispuesto a conversar hasta con el diablo", recordé una frase de Henrik Ibsen: “Para entablar una relación con el diablo hay que tener compromiso” y de inmediato pensé cual es o será el grado de obligación o pacto del presidente con satanás. ¿A quién tenemos en realidad como primer mandatario? ¿Tendrá el presidente tiempo para luchar o hablar con el mismísimo diablo?, cuando debiera ocuparse mejor de un país que se desdibuja en sus manos, de una crisis que a todos nos agobia y nos lleva a la salida menos conveniente: el estallido social. Decía Michael Drayton: “Es mejor sentarse y quedarse quieto que levantarse y conocer al demonio”

Entenderá el presidente que pocos han salido bien librados de su cercanía con el mal. La historia nos recuerda el triste final del escritor Heinrich von Kleist que acabó suicidándose tras 34 años buscando su obra maestra; o del poeta maldito Friedrich Hölderlin que terminó sus días en el manicomio y Federico Nietzsche quien se cansó de pregonar que Dios había muerto para despedirse del mundo en una casa de locos. Aunque son casos muy peculiares y Maduro está muy lejos de ser uno de ellos, ya esas tres tormentosas vidas fueron descritas por Stefan Zweig en su libro La lucha contra el demonio, cuyo título original en alemán es Der Kampf mit dem Dämon.

Amigos lectores qué distante se encuentra Maduro de cuando se juramentó en el 2013 y en sus primeras palabras: “…pidió la bendición y protección de Dios, de Cristo redentor, de los libertadores y del mandatario Hugo Chávez  para ejercer el cargo” y además en mensaje dirigido a todos los connacionales "sin distinción" nos invitó a construir "una patria incluyente de todos y todas". Ahora el presidente se transformó en un hombre pendenciero que fustiga a la oposición, la excluye y la condena. Maduro: ¿ángel o demonio? Para San Agustín: “Es el orgullo el que puede cambiar los ángeles en demonios; es la humildad que hace de los hombres ángeles”. Lamentablemente dentro de su ignorancia Maduro tiene demasiado orgullo y poco de humilde.

Que nos espera a los venezolanos ante un presidente decidido a “…conversar …con el diablo” pero indispuesto a dialogar con sus gobernados, cuando su única meta es imponernos un socialismo a cualquier costo, sin importar la miseria y el grado de desesperación que hemos alcanzado, la situación actual nadie la soporta y el estallido social está a la vuelta de la esquina. Quizás la única manera de espantar a Maduro y al diablo sea con ritmo de joropo, como bien afirmaba Martín Lutero: “El diablo no se queda donde hay música” y el presidente Maduro creo que tampoco a menos que sea salsa.


nesabad@hotmail.com y @nesabad


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Néstor Abad Sánchez


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