Prendan la luz que estamos en alerta roja

Desde que se aprobara la actual Constitución de 1999, la cual anuló los poderes del congreso, las agresiones de los Estados Unidos contra el país se materializaron. Barack Obama, el inmerecido Nobel de la Paz, se lució aplicando un Decreto que declara a Venezuela una amenaza, desde aquí comienza contra el país la más grande agresión contra la patria de Bolívar. Este ataque que se ha radicalizado con el presidente Donald Trump es desproporcional, grotesco, ilegal, antinatura e injerencista. Estas medidas derivan de la incapacidad de los dirigentes de la MUD de derrotar al gobierno de Maduro, de acuerdo al plan trazado desde Washington, por lo que el gobierno estadounidense decidió asumir la tarea de derrocarlo directamente. La Unión Europea se solidariza con los EE.UU. y prohíbe la venta de armas al país y estableció un sistema para congelar los activos e imponer restricciones de viaje a funcionarios venezolanos; también la OEA, los enemigos del grupo de Lima y la clase opositora apátrida que, pese a sus intentos extremados de tumbar a Maduro, hacen alianzas para dejar al país en la quiebra. No hay gobierno en América Latina que haya pasado o esté viviendo la experiencia crítica que padece hoy el pueblo venezolano, como tampoco ha existido un gobierno ultra tolerante con quienes han promovido intervenciones, bloqueos internacionales, económicos y financieros contra su propio país como éste; tampoco hay un país en América y el planeta que haya aguantado tanto odio, maltratos, indiscriminaciones, hambre, ausencia de dinero y un salario que cada vez se desvanece en los ingresos de sus ciudadanos como el bravo pueblo de Venezuela.

Es una tristeza ver cómo Venezuela ha ayudado a países hermanos y hoy nos niegan la posibilidad de adquirir insulinas, de comprar fármacos contra el paludismo, o de adquirir alimentos para las cajas CLAP, gracias a los proyanquis Julio Borges, Freddy Guevara y otros apátridas más. Sin embargo, estas medidas de Trump y de la comunidad internacional se quedan cortas ante las capacidades de respuestas que han tenido que optar los venezolanos, unos para sobrevivir a la crisis, otros para hacer su agosto, algunos para vivir del bachaqueo porque le es más rentable y cómodo que trabajar, y otros porque actúan bajo el silencio cómplice de las autoridades de la fuerza armada, por la ineptitud de algunos organismos públicos y por la corrupción que prevalece en la administración pública. Ante la complejidad de la situación, que cada vez cambia de colores y de acciones muy lentas, tendremos que prender la luz porque estamos en alerta roja ante escenarios que nos denigran y que nos hacen sentir cada vez más pobres. Productos que se producen en el país no se consiguen, pero se observan del otro lado de la frontera colombiana y el venezolano bachaquero lo compra allá para luego revendérnoslo aquí, o se quedan en Colombia o en las islas del Caribe y aquí comienzan a escasear, como alimentos del mar (camarones, langostinos, mariscos), malta, cerveza, medicamentos y ahora el dinero en efectivo, entre otros rubros. Lo que estamos viviendo los venezolanos es una economía agresiva, violenta y dañina. Estamos librando una lucha de pueblo contra pueblo, con la bendición de que no hemos caído en una guerra civil. Los altos precios que nos impone diariamente el sector empresarial es terrible: hoy el azúcar de kilo en Bs. 50mil, huevos en Bs. 60mil, el litro de leche en Bs. 33mil; la carne de tercera en Bs. 38mil y la de primera en Bs. 80mil, con la aprobación descarada de la SUNDDE, a sabiendas de este organismo que estos precios no se cumplen. El alto costo de los servicios de comunicación, telefonía y suscripción por cable de las empresas públicas y privadas, son un verdadero golpe para los venezolanos. Las empresas de comunicación CANTV y Movilnet, merecen una revisión por comportarse con sus usuarios como cualquier empresa privada, la calidad de su servicio ha desmejorado, la gama de sus productos no se consiguen en el mercado, porque no hay materia prima. ¿Por qué no se le prende la luz a las empresas estadales que producen harina de maíz, aceite, arroz, azúcar, sardinas, café, entre otros alimentos? Explique el gobierno si ya no hay guarimbas ¿por qué es tan difícil conseguir gas y gasolina? ¿Qué papel juega VETELCA, si no hay un solo celular en los agentes Movilnet? ¿Por qué se le sigue permitiendo a Empresas Polar la desaparición de los principales productos de la cesta básica; o a la DUNCAN los altos precios de las baterías, si la materia prima para su elaboración se produce en el país? ¿Cuándo irán a meter preso al primer chino que se lucra con el papel moneda, o al primer funcionario que matraquea con el papel moneda de su propio país? Son muchas las aristas que se pudieran enfocar, las aquí ilustradas son solo el abre boca de las tantas guerras que estamos librando; las peores sanciones que como pueblo nos están imponiendo.

La justificación del "Dólartoday" ya es improcedente cuando entre propios venezolanos ya sabemos que va mucho más allá de esto: es la pérdida de valores, es la falta de consciencia y de humanismo; es el capitalismo que domina a la sociedad con sus valores de plusvalía, son sus principios que penetran en todos los espacios hasta en tu mente, porque este es el modelo de "desarrollo" que nos irrumpe cada segundo, en la TV, en las redes, en los medios, y así cambien ministros de comunicación o de cultura esto seguirá predominando si no cambiamos el sistema, o por lo menos no reforzarlo. El llamado es para la ANC y para el Ejecutivo porque estamos en alerta roja y no precisamente declarada por la U.E., sino por un pueblo que se siente desesperanzado y sin protección. El gobierno debe retomar el control del sector público y privado, de la mano de una ANC plenipotenciaria que se eligió para que represente y defienda los intereses supremos de la nación y el problema económico del país es un asunto de Estado que debe considerársele de primer orden porque los intereses de la patria están en peligro, el futuro es un barco a la deriva y el proceso socialista va a morir antes de nacer. Si la gestión de este gobierno, denominada humanista, sigue reforzando contradictoriamente la hegemonía intelectual del capital a lo interno, al igual que lo hizo por más de un siglo la derecha gobernante, no habrá posibilidad de cambiar el mundo y el esfuerzo de Chávez habrá sido en vano.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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