Venezuela acepta vivir en la miseria, mientras busca comer en la basura

¿Usted tiene hoy llena de comida su nevera? ¿Cómo persona, sus padres, cónyuge, hijos, o familiares, no han disminuido de peso en los últimos años? ¿Su salario junto con los ingresos que sumen todas las personas que trabajan en su hogar, resultan suficientes para cubrir todas las necesidades de alimentación, vivienda, servicios, transporte, y cualquier gasto imprevisto?

¿No tiene inconvenientes de escasez para adquirir alimentos y productos básicos, porque existe suficiente oferta en los abastos y supermercados, especialmente de harina, paz, leche y diversas marcas para la higiene y aseo personal, entre ellos pañales para los bebés o personas con problemas de incontinencia? ¿Si sufre de alguna enfermedad o debe cumplir algún tratamiento médico, ha podido encontrar regularmente los medicamentos en los últimos cinco años, y si ha sido así, ha podido adquirirlos porque sus precios no son costosos?

¿Los servicios básicos como agua, y electricidad no presentan fallas en su comunidad? ¿Si su hijo estudia en una escuela o liceo público, ha podido comprobar que éste recibe una suficiente alimentación balanceada todos los días de clase? ¿Ese instituto público educativo donde estudian sus hijos está en perfectas condiciones de infraestructura, y tiene certeza que los docentes que imparten los conocimientos son graduados y con todos los requerimientos académicos para la formación de los estudiantes? ¿Cuándo tiene que trasladarse hacia su sitio de trabajo, residencia o cualquier otro sitio, el transporte público es tan eficiente que no tiene que esperar sino unos pocos minutos en las respectivas paradas o terminales, razón por la cual no tiene motivos para montarse en camiones o vehículos militares? ¿Si tiene un vehículo, no ha tenido problemas en encontrar y adquirir repuestos básicos, así como baterías o cauchos? ¿Sale de vacaciones con su familia, cuando menos una vez al año a cualquier parte de Venezuela, sobre todo puede visitar estados como Mérida, Bolívar o cualquiera de los llanos, y en especial poder ir hasta la isla de Margarita?

¿No ha sido objeto de robos, atracos, y menos ver crímenes horrendos como violaciones o asesinatos que afecten su entorno familiar, amigos, conocidos o desconocidos, porque cuenta con una policía que ha anulado por completo la delincuencia en su espacio social? ¿Considera que en el país tenemos una clase dirigente tan honesta que serían incapaces de robarse tan siquiera un bolívar del tesoro público, sobre todo porque tenemos un poder judicial que es implacable contra la corrupción? ¿Cuándo va a hacer efectivo su salario, pensión, o cualquier forma de ingresos por sus actividades de trabajo, y recurre a un banco o cajero electrónico, recibe la cantidad de dinero que necesita y solicita sin restricciones de ningún tipo? ¿El alumbrado público donde vive o trabaja funciona a la perfección, y las calles y avenidas no presentan ningún deterioro?

O sea, que usted al responder positivamente todas esas preguntas es evidente que considera que su nivel de vida, el de su entorno social y del país en general, ha mejorado desde que Maduro llegó a la presidencia de la República, tanto que su alimentación es de primer orden en niveles de calorías y totalmente balanceada. Decir que no presenta inconvenientes a esas preguntas, significa que está conforme con la educación pública que reciben en sus hijos porque éstos están recibiendo amplios conocimientos, al punto que son superiores a los que usted recibió cuando fue estudiante de estudiante o bachillerato.

Responder afirmativamente esas preguntas, implica que puede comprar ropa y zapatos para usted y los suyos cada vez que lo amerita, o incluso en época decembrina, es especial para sus hijos. No objetar ninguna interrogante de las señaladas, quiere decir que cuando tiene que acudir a una consulta médica u odontológica privada, el dinero no resulta impedimento alguno para diferirla o suspenderla. Haber dicho que sí a esas preguntas, es porque usted hace énfasis en que su casa o apartamento recibe sin ninguna limitación económica el mantenimiento de rigor a su estructura y la pinta todos los años, así como puede renovar sus equipos electrodomésticos cada vez que sea necesario. En resumen, comprendo que al responder sin negación cualquiera de tales preguntas, usted se siente más feliz y con muchas más esperanzas desde que en 2012, cuando Chávez por efectos de praxis, abandonó el poder, y por ende Maduro se encargó de la presidencia de la República.

Desgraciadamente, si sus respuestas fueron positivas, las mías, son todas negativas, razón por la cual, quisiera que alguien me explicara: ¿Por qué, sí hace unos cinco lustros atrás, siendo un humilde vigilante podía satisfacer todas mis necesidades básicas, y hoy con estudios de pregrado, maestría y doctorado, ni siquiera puedo comer con mis ingresos más allá de tres o cuatro días, a pesar que laboro para una dependencia del Estado, como lo representa el ministerio de educación? Cómo puedo obviar que hasta he sido condenado socialmente al no encontrar las medicinas que requiero para poder garantizar mi derecho a la vida, además que en varias oportunidades fui objeto de la delincuencia, al punto que hasta robaron mi vehículo, y los pocos bienes de mi vivienda, e incluso, viví en carne propia el asesinato de mi mejor amigo y compañero de trabajo por muchos años, quien era como mi hermano.

En consecuencia, ante los hechos acontecidos en las elecciones regionales, incluyendo el aparente fraude cometido en Bolívar (sin que ello importe al gobierno manchar el resto de los resultados electorales que le favorecen), no me queda más que decir que Venezuela acepta vivir en la basura, mientras busca comer en la basura, o lo que es lo mismo, es como si una víctima acepta dejarse violar, mientras espera ser asesinada, porque con Maduro en el poder, será cuestión de muy poco tiempo para que no sólo yo como afectado, termine muriendo por las razones expuestas, sino que aunque otros lo nieguen, esa será la irremediable realidad que tendrán que afrontar otros millones de venezolanos. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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