La violencia reprimida puede desatarse en cualquier momento (II)

Una de las causas por las que tenemos dudas de que el proceso constituyente se desarrolle en completa normalidad y en paz es la siguiente:

En Venezuela existe una violencia reprimida que puede afectar al proceso constituyente:

1) La violencia reprimida de la mayoría de la población que, impotente, día tras día, debe aceptar como se le impide el libre tránsito; se le obstaculiza tener acceso a bienes y servicios básicos (alimentos, medicinas, transporte, etc); se le dificulta disfrutar de actividades que antes eran normales; casi que se les obliga a buscar nuevos y más seguros horizontes, a dejar su terruño y su familia a pesar de no desearlo; se le satura de discursos e imágenes que no les interesa; se le obliga a callar cuando desearían gritar: ¡Basta!,

2) Adicionalmente, está la violencia de los que aún siendo oposición se mantienen al margen y están muy molestos por los enfrentamientos entre Tirios y Troyanos.

3) Por otra parte, está constreñida la violencia de quienes hoy gobiernan y que, muchas veces, no encuentran como enfrentar el fanatismo de quienes se les oponen, y temen afectar su "capital electoral", por lo que están "frenados" porque no saben qué hacer y, sobre todo,

4) Hay una violencia atenazada y represada que proviene del Estado y, en particular, de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas e incluso de los Reservistas, institucional y constitucionalmente establecidas, que han recibido ataques de los grupos polarizados y, en ocasiones, a pesar de que han aguantado con paciencia y tolerancia los embates, denuncias y acusaciones – muchas veces injustas y otras justificadas – han estado a punto de "estallar"

La oposición y sus aliados externos han aprovechado y abusado de la actitud pacífica, permisiva, hasta complaciente y, a veces, ambigua o dubitativa, e inoportuna, del gobierno y, en especial, del Estado, aunque su naturaleza esencial y papel histórico es, paradójicamente, según algunos investigadores, fundamentalmente, violenta.

Recordemos que el Estado tiene asignado el control monopólico de las armas y por consiguiente, el de la intimidación de la clase dominante, como nos lo enseñó Carlos Marx y Federico Engels, en: "El origen de la Familia, la propiedad privada y el Estado", nos lo explicó Lenin en su libro "Sobre el Estado" y lo desarrollaron, posteriormente, Mao Tse Tung y Gramsci, para no hablar de Aristóteles, Locke,…entre tantos otros autores y textos acerca de la Teoría del Estado. Es más, basta ver la realidad mundial en la que el Estado reprime y frena inmediatamente, y muchas veces con crueldad, cualquier manifestación o protesta. Incluso en países "desarrollados" como los EEUU o Inglaterra.

Recordemos, por otra parte, que – según se nos ha explicado – el Estado (Capitalista) surgió, entre otras razones, para controlar los instintos "malvados" del ser humano, especialmente, por su afán desmedido de querer: poseer, controlar y mostrar "poder", como lo expreso el filósofo Thomas Hobbes en su época. Después vino Juan Jacobo Rosseau y nos puso a pensar en las bondades del ser humano y, en el caso venezolano, llegó Chávez al "poder" y comenzó a gobernar – con su inmenso corazón – dejando a un lado el odio y la maldad, para abrirle espacio al amor y al respeto a la vida y, desde entonces, andamos encalamocados entre el SER o NO SER. ¿Reprimimos o no?

Esto, tal vez, nos ha puesto a dudar si hacemos uso implacable y desmedido, como era tradicional, de la violencia propia del Estado Capitalista Venezolano (recuérdese el Caracazo de febrero de 1989). O bien, si asumimos el costo de ser buena gente y seguimos enarbolando la bandera del altruismo y de la paciencia, como ha sido hasta ahora, aunque la guerra mediática diga otra cosa. Este conflicto interno que, probablemente, existe dentro del gobierno y del Estado, lo ha ganado la tendencia que intenta ser reguladora de los conflictos sociales de manera pacífica, preventiva y de respeto a los derechos humanos. ¿Se mantendrá esa tendencia o se impondrá la verdadera naturaleza violenta del Estado? Vaya usted a saber. Sólo percibo que una buena parte de la población – que no son sólo los satanizados "colectivos" – está demandando poner orden en este caos, ante las evidentes manifestaciones de desorden y actos vandálicos que se cometen impunemente en el país

¿Cuál es el límite de los hombres y mujeres en armas? ¿Serán capaces de dar un golpe, un autogolpe, de reprimir a su pueblo o de perder la paciencia? Tal vez, si, tal vez, no. ¿Quién lo sabe? Sólo pienso que estamos llegando al mismísimo límite de la frontera. Se ha impuesto la paciencia. Ojalá no se desborden las pasiones. Sería catastrófico. Como me lo dijo un cubano cerca de los helados Coppelia en 1978: "El problema no es de Capitalismo o Socialismo; el problema es de naturaleza humana" Y así pasa con el Estado, sea capitalista, de transición o socialista. Tarde o temprano, la naturaleza del Estado y del ser humano que aún no han logrado elevar su nivel de consciencia y espiritualidad, tenderá a manifestarse tal como es su esencia y no su apariencia. Y el Estado es, por naturaleza, violento. Y, por tanto, hemos estado reprimiendo, represando, conteniendo su verdadera naturaleza.

¿La oposición con el apoyo del imperio va a seguir provocando al Estado venezolano? ¿Con qué intención? ¿Qué pasa si se desata la verdadera naturaleza del Estado? ¿Es parte de un plan de provocación? ¿Qué pasará en Venezuela si el Estado no pone límites al desborde de la violencia opositora que cuenta con el apoyo del paramilitarismo? ¿Será que verdaderamente nos convertiremos de "dictadura" en DICTADURA para complacer peticiones? ¿Acaso vamos a recordar aquello que era famoso en los tiempos en los que el comunismo y la DICTADURA DEL PROLETARIADO eran la única salida al Capitalismo y a las dictaduras burguesas? ¿Hasta dónde llegaremos? ¿Será un golpe de centro, izquierda o derecha? ¿Será enteramente militar o cívico-militar? ¿Será del Poder Popular en armas, apoyando y concretando su constituyente? ¿Acaso la oposición o sus líderes, han medido las consecuencias de sus irresponsables acciones y de sus equivocados cálculos políticos? ¿O tendrán una carta debajo de la manga? ¿Qué pasa si sale a pelear Rondón? ¿Es eso lo que están buscando?

Amanecerá y veremos. Creo que la oposición está jugando a la candela y hace tiempo que no se escucha la orden: "Candelita que se prende, candelita que se apaga", salvo que estemos jugando al "desgaste" y, de verdad, no creo que la oposición caiga en la "trampa".

Ojala, la violencia reprimida no se desborde y arrase con tanta esperanza de paz y estabilidad. Ojalá, podamos controlar a los "locos" y "locas" estén donde estén.

 

 



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Hugo Moyer Agostini

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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