Faltan muchos traseros para llenar al país de pupú

Decía un lúcido amigo, que también debe andar por las calles de Caracas pujando mojones por la paz y la libertad de Venezuela , que para ser filósofo no había que perder la capacidad de asombro. Confieso, como Neruda, que, por supuesto, sin pretender la estatura de Platón, , tuve miedo de perderla hasta que la oposición terrorista y escatológica se le ocurrió la locura de reunir a más de treinta millones de "cagaleras" , como dicen en Barquisimeto, no solo para disparar balas sino también para disparar mierda.

Perplejo al enterarme de tanto excremento circulando por las redes sociales, enseguida reflexioné sobre las insalvables diferencias entre un irreverente y un escandaloso, un protestante y un necio, un crítico y un bufón, un pacifista y un imbécil, pero , sobre todo, entre un demócrata y un fascista.

Inevitable entonces, no recordar a Salvador Dalí, que se atrevió a usar la mierda y otros elementos escatológicos en alguna de sus grandes obras, pero seguramente con propósitos políticos, culturales, nobles y elevados , incluso, sin importarle la crítica de sus compinches surrealistas, entre ellos Breton, pero, aunque parezca difícil,con decoro y sin herir la sensibilidad humana

Todo lo del famoso catalán , lo ponemos en comparación con una estrategia subversiva y medíática , que aunada a mujeres y hombres mostrando el culo y las tetas sin ninguna idea sensible, utiliza la mierda, entre otras vaciedades, como un elemento agresivo y de alto impacto psicológico , para no dejar desinflar la violencia asesina en las calles , y captar a más jóvenes, casi estúpidos , casi bobos, que confundiendo la irreverencia de un Salvador Dalí con la embriaguez desalmada de un psicópata como Freddy Guevara, buscan encausar su agujero existencial a través de la violencia sin límites y la búsqueda patética de uns falsa heroicidad.

Aunque no dejan de ser muy , pero muy, peligrosas las acciones de las hordas violentas, acondicionadas como los perros de Pavlov, ya no por las camapañitas, sino por el nacionalismo y el chauvinismo exacerbado, estas contradicen totalmente sus supuestos ideales de paz, justicia y democracia.

Da risa la seriedad con la que los tipos de la oposición llaman a sus adeptos a reunir millones de toneladas de pupú , en un país en el que la gente no caga porque no hay comida. Tiene que estar demente para obligar a sus seguidores , la mayoría exquisitos y de buenos modales, , a llenar bolsas y bolsas de caca para lanzarlas pacifica y glamurosamente al rostro de otros seres humanos. En verdad, y por suerte, eso puede fracasar, no me imagino a la Tintori o la Machado, agachadas con su caras rosaditas e impávidas frente a un pelotón .

No cabe duda que ellos son muchos, pero, por suerte, faltarían muchos culos maleducados para llenar a este país de mierda.



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Jhonny Castillo

Periodista, presidente de la Fundación Lectura Crítica de Medios.

 jhocas10@hotmail.com      @heraclitando

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