Contradicciones en el proceso revolucionario venezolano

Cada revolución tiene sus particularidades en sus correctas relaciones con lo sico-nacional e histórico con variables influyentes como la geografía, la geo-política y su correlación con la geo-estrategia; es decir, para sus fáciles comprensiones tomemos como ejemplo las realidades isleñas británicas en sus relaciones con lo que los ingleses denominan como "el continente", es decir, Europa continental, en un análisis geográfico a lo cual le adicionamos lo histórico desde tiempos antañales cuando los vikingos, los sajones, romanos, etc., invadieron las praderas británicas tanto las inglesas como las escocesas y galesas cuales desarrollaron una siqui colectiva en sus desarrollos históricos que se marcan, esos comportamientos, tan diferentes al resto de los mortales, en "la flema inglesa", entre otras particulares del ser británico.

Pero no solo los ingleses y el resto de sus congéneres como cuando analizamos a los rusos y la rusificación geográfico-histórica que nos llevan a considerar que en todo ruso hay un Stalin como en todo chino hay un emperador tanto como en todo venezolano hay un presidente. Pero, en ese contexto, siempre y de continuo, nos ha comentado un grande amigo que en cada venezolano hay un empresario porque, en argumento irrebatible, cotidianamente, cuando sale de su casa hacia su acera y ahí, en su acera, procede a colocar su pequeña empresa al cual, populus dixit, lo califican como buhonero y en estos tiempos torrenciales como bachaqueros con las particularidades criollas que todos y todas están "cartelizados" y punto.

A consecuencia del fracaso del "Levantamiento de Otoño", en aquel agosto de 1927, y de los sucesivos fracasos putchianos inducidos, realizados por el Partido Comunista Chino, Mao Zedong reflexionó sobre la veracidad-objetiva de su propuesta revolucionaria, desde su paso profesoral por la Academia Militar de Whampoa, sobre la importancia del campesinado y del campesino chinos en el proceso revolucionario al tiempo que se percató que, erróneamente, dejaba en algún lugar de su análisis sobre la teoría revolucionaria china, ella alejada, en su necesidad revolucionaria, de las influencias de la Tercera Internacional y de Joseph Stalin, las realidades sociológicas y sociales urbanas en sus divisiones de clase que pululaban por aquellas calles urbanas aquejadas de sus sin cloacas, en aquellas populosas y magníficamente extensas urbes chinas, como, por ejemplo, Pekíng, Shanghai, Cantón, Tianjin, Nanking, y todas aquellas urbes industriales ubicadas sobre las orillas del río Yangtzé.

Aquella ingente masa de personas, ciudadanos chinos, que hoy, en nuestros conceptos revolucionarios criollos los hemos definido como "los invisibilizados", tenían desde sus orígenes natales, como producto y como consecuencia, realidades consecuenciales sociológicas de desplazamientos por causas de la pobreza brutal, la consecuente e inevitable hambruna extendida en toda la geografía nacional china a consecuencias de los impuestos decididos por una burocracia corrompida y sin caridad humana, por los caciques y caudillos convertidos en gobernadores corrompidos, por los militares auto-proclamados en caudillos militaristas, las mafias traficantes de opio, tráfico humano y otras diligencias correspondientes a sus diarios quehaceres y paremos de precisar sobre ese cáncer social, sería cuando Mao, ante aquella objetiva realidad sociológica, la objetivó en análisis publicado con su paciencia y sus estudios históricos, proponiendo un sencillo pero a la vez denso análisis de aquellas sociedades urbanas y sus capacidades revolucionarias por lo que le permitiría no solo confrontar las propuestas conceptual-tradicional de manual que sostenían Zhou Enlai y el Comité Central radicados, en aquellos momentos de persecución por las derechas corruptas en el ejercicio del poder de la República de China, en la populosa e industrial-bancaria de la ciudad de Shanghai, quienes sostenían como "sus tesis revolucionarias inequívocas", sobre el rol inevitable del "obrerismo revolucionario"; aquella diatriba y muy seria y vehemente confrontación, real por objetiva, cual obligaría a Mao Zedong a considerar la necesidad de tomar la decisión junto con el futuro fundador del Ejército Popular de Liberación, Zhu De y, entre otros, Lin Piao, a desarrollar un "frente revolucionario militar" en la provincia de Fujian, por cierto, siempre mencionado aquel hecho histórico por Fidel Castro Ruz, para, gracias a aquella experiencia y lógicos fracasos por el "cerco permanente" por parte de los ejércitos del partido nacionalista chino, Guomindang, tomar la decisión de proceder a aquella extraordinaria gesta militar denominada como la "larga marcha" hacia las zonas montañosas de la provincia de Shanxi. Es decir, aquello proceso sociológico le permitiría ir desarrollando el obligante y necesario contacto por relación personal directa con las masas campesinas, doctrinándolas e incorporándolas al proceso revolucionario nacional.

En el marco del levantamiento bibliográfico sobre el gobierno de Rómulo Betancourt, cayó en nuestras manos un texto escrito por Rafael Caldera Rodríguez en sencillo título: "La parábola vital de Rómulo Betancourt", conferencia dictada en la Universidad Rafael Urdaneta con motivo de la instalación de la cátedra Rómulo Betancourt, donde precisa, curiosamente, sobre las tres fundamentales políticas que marcaron el pensamiento de Betancourt y su praxis gubernamental: la Reforma Agraria; el petróleo y la democracia representativa-nacionalista-liberal.

Sobre ellas, Betancourt actuó en lo que en su inconsciente calificaría como su revolución venezolana para adjetivarla, públicamente, como la "democracia adeca".

Aquella leída aseveración de Rafael Caldera nos llevaría a buscar con el fin de precisar, además del alcanzar en conocimiento histórico, sobre el contenido de su primer mensaje-discurso como Presidente electo y juramentado, en el foro legislativo del Congreso Nacional, recién instalado, en el cual encontramos, en el texto publicado por el propio Rómulo Betancourt titulado: "2 años de Gobierno Democrático, 1959-1961".

Extraordinario texto político-ideológico donde señalaba en profundas las líneas fundamentales sobre el futuro desarrollo del ejercicio de su gobierno y en el cual precisaba, en su mejor estilo betancourista, que "los comunistas iban a ser presencia incómoda a ser inoculados" (nuestro parecer). Aún y a pesar de nuestras investigaciones bibliográficas y de prensa, aún, precisamos, no comprendemos cómo el PCV se permitiría "caer en la provocación" (parecer nuestro) expuesta, pública y oficialmente, ante los curules ocupados, cuando sería el propio Betancourt quien les precisó a los elegidos pecevistas, en aquel mes de febrero de 1959, que serían "provocados, perseguidos y encarcelados" (opinión nuestra) como así sucedería, posteriormente. Reiteramos, en su primer discurso oficial como Presidente constitucional de la República de Venezuela en recién inaugurada "democracia representativa-nacionalista".

La imperiosa necesidad de la reflexión de aquellos tiempos históricos adosados a una ideología enclaustrada en paradigmas ya añejos para sus tiempos históricos además de una obvia incomprensión de los reales significados conceptuales de la "Guerra Fría" y de la dialéctica contenida en el "Pacto de Puntofijo", serían, probablemente, las variables que influirían, por falta de análisis y de decisiones leninistas, en el proceso revolucionario histórico venezolano que comenzara en aquel año de 1928.

Regresando al texto de Rafael Caldera en referencia, consideraba sobre la unidad del comportamiento en los quehaceres político-ideológicos de Betancourt, es decir, de aquel Betancourt adosado a las tesis tanto de los pensadores de la "generación estudiantil del 28", como de los contenidos del "Plan de Barranquilla" tanto como sus tesis gubernamentales del Betancourt de su primera presidencia, del Betancourt del exilio durante el gobierno de Pérez Jiménez y, por último, del ejercicio de su segunda presidencia del 1959 al 1964 en contrario a otra tesis que señalan las diferencias de ambos Betancourt, el del 28 y el del 59.

Caben las siguientes inquietudes a saber.

¿Betancourt marxista, leninista-trotskista, liberal-venezolanista, según sus propios momentos históricos y/o simplemente un serio, denso y convencido analista de la Revolución Francesa y de Fouché adobado con citas de Martí y de Simón Bolívar en ese mismo orden en sus propios escritos y discursos?

Para nos, sí ello se nos permite sobre la base de nuestros actuales estudios criollos, consideramos que el gobierno de Rómulo Betancourt, aquel gobierno liberal-democrático-representativo, cual tendría sus comienzos en aquel mes de febrero de aquel año de 1959 con su lógica conclusión constitucional varios años posteriores en permanente confrontación ideológica y anti-comunista de aquel año de 1964, sería la conclusión inconclusa de los ideales del 28 y el comienzo de la "nueva etapa revolucionaria" venezolana a pesar de los dramáticos avatares del gobierno de Raúl Leoni, factor fundamental-ideológico del pensamiento romuliano, de la pacificación chucuta que se desarrollara durante el gobierno de Rafael Caldera Rodríguez, del mayamerismo capista y la decadencia moral del "lusinchismo agudo". Queda de ustedes completar estos pensares según sus propios gustos ideológicos.



 



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Miguel Ángel Del Pozo


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