No hay crimen perfecto

"No hay crimen perfecto, al tiempo todo queda al descubierto".

El Mariscal José Antonio Sucre fue asesinado en las montañas de Berrueco.

Simón Bolívar cuando se enteró de tan triste noticia exclamó, ´´han asesinado al Abel de América´´ (quien lo veía como el continuador de su obra).

Quienes conocían al Mariscal Sucre, sabían de su rectitud, conducta militar y excepcional proeza en campos de batalla. El Libertador lo consideró como el eje fundamental para la Independencia de América.

La confianza que el Libertador auspiciaba en Sucre llenó de recelo y envidia a quienes lo adversaban, ahí comenzó la rivalidad del General José María Ovando, contra Sucre. Lo señalaba como trabuco para sus intenciones conspirativas contra el Libertador Simón Bolívar. Ese motivo lo llevó a organizar una conjura criminal para asesinar al Mariscal con la ayuda del Coronel Apolinar Morillo, venezolano, quien a principio del año 1.830 se encontraba destacado en la comandancia general de Quito con el grado de Capitán. Por conducta inapropiada en el regimiento militar, fue expulsado por órdenes del General Juan José Flores siendo trasladado de inmediato a Pasto a servir a las órdenes del General José María Ovando quien en corto tiempo lo ascendió al grado de Coronel utilizándolo de correo para entregar las cartas al criminal José Erazo y su cómplice José Gregorio Sarría, quien se había encargado de contratar tres expertos tiradores para asesinar al Mariscal Sucre, crimen que ejecutaron el 6 de Junio de 1.830.

El cabecilla ejecutor del crimen José Erazo fue detenido y condenado a muerte, y quien al estar a punto de ser fusilado, hizo una declaración pública, expresando que lo habían convertido en asesino y dejando también constancia de su arrepentimiento. ´´Dentro de pocos instantes no quedara de mí sino la memoria, lo único que me sobrevivirá y que quisiera librar de la ignominia con la sangre que voy a derramar en el patíbulo. Nada deseo, ya nada más apetezco sino que mi nombre no sea pronunciado ni execrado por la posteridad. Cometí un crimen, es verdad, un delito; Pero mi corazón no participo en él, mi acción fue criminal; Pero mis sentimientos jamás lo fueron´´.

Antes de ser fusilado el 30 de Noviembre de 1.842 interrumpió la leyenda de la sentencia para decir, ´´Es mi deber perdonar al General José María Ovando, puesto que fue el quien me impelió y dio la orden para cometer el crimen, por el que voy a expirar en un patíbulo mi delito. Así mismo perdono aquellas personas que me indujeron a la perpetración del horrendo asesinato del Mariscal Sucre, porque estoy en el momento de entregar mi alma al creador y no quiero que ella consiga remordimiento´´.

Cuando el criminal Erazo fue detenido, y por otros motivos, acusado del robo de ganado, secuestro y otros delitos; Pero al ser detenido creyó que su detención era motivo por la participación en la muerte del Mariscal Sucre, dijo para disculparse, que ese crimen lo había cometido el Coronel Apolinar Morillo, por órdenes expresas del General José María Ovando. La inesperada revelación causó desconcierto por sectores interesados, habían sostenido que el homicidio era obra de bandoleros que operaban en las montañas de Berrueco. Como verán no hay crimen perfecto.



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Juan Rafael Rangel Ortiz


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