El hambre en Venezuela

Falta solidaridad entre nosotros, y nuestras comunidades más necesitadas, el sabotaje a la vida en estos momentos, -alimentos, seguridad, medicinas, nos lleva a la necesidad de organizarnos, de ser solidarios el uno con el otro, formar parte y participar todos, en esa búsqueda diaria para poder solucionar problemas como estos.

Negarlo será de tontos, aunque nos de pena es una realidad, en este instante en Venezuela estamos pasando hambre, -hay excepciones. He visto a muchos amigos flacos como bejucos de selva, pálidos y huesudos. Hace unos días, al ver a Ramón, no pude menos que decirle impresionado "pareces una calavera, el sorprendido se miró, se toca, y me dice ¡es verdad!

Pero esto no está pasando sólo en Venezuela, ocurre que nuestros pueblos están pagando el costo de las recientes guerras imperiales de invasión y muerte. Las guerras recientes de ayer: como: Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen.

Las ollas, comunitarias, son la alternativa para calmar el hambre del pueblo

Tenemos ollas en Cali Colombia:

Sancocho comunitario en Venezuela:

La olla en Jaén España:

Nos preguntamos ¿Cómo hemos llegado a esto? Si somos uno de los países benditos por nuestro Señor en cuanto a riquezas naturales. El gobierno venezolano, a pesar de sus múltiples esfuerzos, no ha vencido esta batalla de la comida en esta -guerra económica, salpicada de corrupción, inflación, incompetencia y complicidad de enemigas que están en el propio gobierno y sabotean cada medida que toma el ejecutivo para frenar esta enfermedad ya crónica. Es conocido que muchas personas se prestan a este juego sucio e inhumano.

Sin duda hay mucha tela que cortar, no es lo mismo hablar y criticar que hacer y construir o tratar de buscar soluciones valederas fallidas o certeras, como hace el gobierno. Tal es el caso de los CLAP. Debemos cuidar y vigilar en nuestras comunidades que estos CLAP, no caigan en manos inescrupulosas o mafias que negocian con ellos y le sacan provecho para beneficio propio y de sus allegados compinches. No olvidemos que todos somos responsables de lo que ocurra, en mayor o menor grado.

El peor enemigo de esta situación es la corrupción, la inflación gigantesca, el bachaqueo unido al contrabando. Unido al deseo de un grupo de venezolanos de emigrar y abandonar su patria venezolana, marcharse a otras tierras. Donde por lo general no le va a ir mejor, en los más de los casos. Pero nos dejan este rollo, a los que nos quedamos trabajando con la fe puesta en Venezuela y su pueblo.

Estas personas que se marchan, -enemigos políticos del proceso, otros con sus cerebros lavados por la propaganda mediática, nada aportan para que esta situación cambie ni dicen, ni hacen algo positivo o alentador, no arriman el hombro al trabajo, ni aportan sus conocimientos solidario a sus comunidades. Muchos se han convertido en "lobos del hombre". El vecino bachaquea al vecino, y lo explota. Otros disfrutan hablando y señalando con negritas y letras mayúsculas todo lo negativo que ven, escuchan o inventan, en sus análisis y aplauden todo lo malo, sin pensar que cuando llueve todos nos mojamos.

Cambiemos nuestra manera de ser. -Si queremos cambiar el Mundo, debemos empezar por cambiar nosotros mismos, para luchar unidos contra el flagelo del hambre, y lograr revertir esta situación de inflación, inseguridad, carencia de medicinas, bachaqueo y contrabando que hoy nos acogota. Para esto, debemos empezar a cambiar nosotros mismos, pues ojo por ojo, todos acabaremos ciegos. No hay camino para la paz, la paz es el camino para resolver hoy los problemas de Venezuela Bolivariana.



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José Juan Requena


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