Maduro y la libertad de los presos políticos

Sin duda es un tema que genera un intenso debate en la polarizada crisis política-económica-social que atraviesa Venezuela, pero que necesariamente debe abordarse sin complejos y sin dogmas.

Si revisamos la historia política contemporánea encontramos que el INDULTO o PERDON se ha utilizado como una herramienta que garantiza el bien común, en el periodo 1968-1974 Rafael Caldera llevo a cabo el proceso de pacificación, que por cierto no conto con el apoyo de Acción Democrática, pero que dio como resultado la legalización y la regularización de la izquierda que se encontraba en la lucha armada (PCV, MIR, PRV y FALN) y les otorgó plenos derechos políticos a través de una Ley de Amnistía. Es de destacar que este proceso conto con la presencia y las garantías de la iglesia católica en manos del cardenal José Humberto Quintero Arzobispo de Caracas.

En su segundo mandato, Caldera decreto el sobreseimiento de las causas a los líderes de la rebelión de la juventud militar del 4F-92 y el 27N-92, en el cual se les restituyeron los derechos políticos a los militares rebeldes incluyendo al Comandante Chávez que luego fue electo presidente de la república en 1998.

Con la nueva Constitución Bolivariana aprobada por el voto popular y vigente desde 1999 el Comandante Eterno utilizando sus poderes y atribuciones decreto una Ley de Amnistía en el año 2007 a todos los que participaron en el Golpe de Estado 2002, El Asedio a la Embajada de Cuba, la toma de VTV, la firma del Decreto Carmona y el Paro Petrolero Dic-2002 exceptuando aquellos que participaron en violaciones a los derechos humanos.

De esta forma ahora le corresponde al Presidente Nicolás Maduro evaluar la aplicación, el contexto y la pertinencia de una medida de esta naturaleza, asumiendo el costo político de un país polarizado.

La caída de los precios petroleros, desabastecimiento, inflación(cualquiera sea sus causas), alza en el costo de la vida, devaluación, firma de una acuerdo COLOMBIA-OTAN, expulsado del MERCOSUR, asediado por la OEA, sin aliados como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, son algunos elementos importantes que a considerar, para justificar una medida de esta naturaleza.

El presidente Maduro, a través de la amnistía, tiene en sus manos la posibilidad de desactivar la bomba de tiempo que pretende acabar con el movimiento bolivariano continental.

Hoy la amnistía, el perdón o el insulto, dejaría sin bandera de lucha a la derecha nacional y mundial que ha construido sobre el liderazgo bolivariano una matriz de opinión sobre mentiras, acusándolo de violador de derechos humanos, narcotraficantes, autócratas y un sinfín de falsos argumentos cuya única finalidad es la de interrumpir la construcción de una mundo nuevo, una sociedad nueva, el socialismo del siglo XXI y su epicentro: VENEZUELA.

Seguramente habra que convencer a muchos de nuestras filas, incomprensiones internas, viejos dogmas. Sin entender que el Presidente Maduro tienen en sus manos la difícil tarea de llevar el proyecto bolivariano a sobrevivir sobre estos difíciles embates, producto de la perdida física de nuestro comandante Chávez. Sería un gesto Magnánimo, de una revolución humanista que es faro, luz y bandera de la autentica Libertad y Democracia de los Pueblos del Mundo.

@CESAROVIOL



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