Felices Fiestas, generoso y creativo 2017

He creído siempre que antes de cada celebración (cumpleaños, festividades tradicionales o particulares) se debería hacer un balance de todo lo logrado y lo no alcanzado, durante el lapso que ha trascurrido entre fecha y fecha. (Antes de aturdirse con lo que se come, tome o se oiga)

Nunca han ocurrido pérdidas, sino tareas y objetivos no alcanzados. Los que ya no están, porque debieron partir, no son una perdida, no nos han dejado, solo “se nos adelantaron, porque para allá vamos todos, (Así dice una de las reflexiones de Facundo Cabral *NO ESTAS DEPRIMIDO, ESTAS DISTRAIDO*) Y es muy cierto. (Si te es posible y como para motivarnos e impulsarnos a la re- invención de la esperanza… óyelo y escúchalo. ¡Ayudará!)

Así que, sea lo que sea y haya ocurrido lo ocurrido, no hemos perdido nada, el balance siempre será positivo, pues de las cosas que no nos salieron bien (como lo deseábamos) también de allí hemos aprendido algo. Han Surgido nuevas estrategias y propuestas… nuevos aprendizajes, en fin nuevas experiencias. Recordemos que llegamos sin nada a este mundo y si vemos a nuestro alrededor, observaremos que hemos acumulado muchas cosas, sentimientos, creencias e ideas, algunas o muchas innecesarias y sobre las que tenemos la equivocada postura de que son nuestras, nos pertenecen…

El saber que debemos marcharnos y el desconocer cuándo, no debe angustiarnos, pero si debe motivarnos para preparar y organizar todo, para que la existencia de muchos siga fluyendo con armonía y sin traumas. Siempre teniendo presente que los deseos, aspiraciones, meta, acciones y hasta los métodos utilizados por cada persona (en su afán de lograr sus objetivos) son distintos, diferentes… Cada uno de nosotros es producto de su “sistema de creencias” y valores dentro de los que creció, más la influencia recibida de su entorno. Así que todos vemos la vida y su transcurrir de diferentes maneras, aun cuando la meta u objetivos sean los mismos… Todos poseemos o tenemos intereses distintos, pese a que sigamos teniendo la misma meta.

Los años acumulados, nos indican que debemos trasmitir a los que vienen por los mismos senderos, nuestros aprendizajes y experiencias, aunque no lo atiendan, lo entiendan, crean o por lo menos lo consideren… pero siempre estando conscientes de que serán mejorados o modificados según vayamos evolucionando.

Las angustias y desesperos, generados por nuestros miedos, temores y la necesidad que tenemos, de que las personas que nos rodean actúen como creemos nosotros que es lo adecuado y correcto, orientándolos o manipulándolos al logro de una meta determinada, nos hace daño y nos separan de ellos, pues crean resentimientos. Compréndelos, toléralos… y si no te agradan estos dos últimos conceptos, entonces recházalos, expúlsalos de ti o cancela de tu alma esa postura que casi siempre es impositiva.

Entiende, por último, que esto se asimila o se aprende con el transcurrir y la acumulación de los años, con la edad… No importa si algunos, en estos días, no lo escuchan o comprenden. Vendrá su momento… Pero que interesante y aventajado sería que las nuevas generaciones, por lo menos oigan, aunque no lo escuchen, reflexiones como estas, que existen en todas partes, con diferentes orígenes y que surgen espontáneamente en todos nosotros. Si a ti te ocurre lo mismo, no te lo calles, suéltalo al viento, seguro llegará a un destino.

Después de la revisión de los días transcurridos (fin de año) y del breve replantear de lo no logrado, comienza ya con un nuevo impulso, con nuevo espíritu y exprésale a alguien, creyendo y sintiendo lo que dices y con sinceridad ¡Felicidades! ¡Felices fiestas! ¡Feliz navidad!, ¡Feliz cumpleaños o FELIZ AÑO NUEVO! …Tal vez debas sellar estos deseos con un abrazo. (Si te es posible)



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