La oligarquía criolla ha tenido fobia al ingenio del pueblo venezolano (2/5)

Sigamos con la historia del sabio venezolano, Doctor Humberto Fernández Morán, perseguido político por los gobiernos del puntofijismo, adecos y copeyanos, durante los 40 años de su vigencia y con la aplicación de una nefasta y falsa democracia. Veamos: Cuando el gobierno de Pérez Jiménez se tambaleaba, éste comete el garrafal error con el nombramiento del zuliano General Néstor Prato Chacón, Ministro de Educación, quien inmediatamente fue rechazado por el pueblo venezolano, entonces el Presidente desesperado busca al hombre de mayor prestigio científico en el país para nombrarlo Ministro de Educación. El 16 de enero de 1958, Fernández Morán se dirige a los jóvenes para decirles: "Vivimos en la era atómica y de la conquista del espacio, ésta no es una hipótesis sino una realidad que absorbe la atención de todos los pueblo. La consigna para nuestra juventud es categórica; prepararse mediante el adiestramiento adecuado para cumplir su misión en nuestra era." El 23 de enero del año 1958 Pérez Jiménez abandona el país en el avión llamado por el pueblo como la Vaca Sagrada, avión oficial del gobierno venezolano. Ante el alborozo de lo que se creyó la naciente democracia, los adecos hablan barbaridades del Dr. Fernández Morán, llamándolo "El Brujo de Pipe" y consecuentemente le hacen la vida imposible, hasta que el Doctor Fernández se ve obligado a abandonar el país y lo despiden los adecos en el aeropuerto profiriéndole los más grandes insultos. De esta manera el Dr. Humberto Fernández Morán se convierte en el segundo mayor perseguido político de la época, todo por haber estado unos días como Ministro de Educación en el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez. Para 1963 el Dr. Fernández Morán, viviendo en el exilio, ya había sido profesor de la Universidad de Harvard y había creado los Laboratorios de Microscopía Electrónica del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde había descrito la estructura de la membrana mitocondrial, también para aquel año el Dr. Fernández Morán brillaba en la Universidad de Chicago ocupando el sitial del fallecido sabio y premio Nóbel de Física; Enrico Fermi.

La amnesia política del venezolano es, y siempre ha sido, una característica relevante del pueblo, no obstante ella en el caso del Dr. Fernández Morán se crea una matriz de opinión favorable en Venezuela pidiendo su regreso al país, pero el Presidente adeco Rómulo Betancourt no permite que el científico venezolano entre al país, sin embargo el Dr. Fernández por su ansia de regresar a su patria solicita a amigos políticos interceda en su caso, realizando otras diligencias en el ámbito diplomático, pero al pasar el tiempo y ya desencantado, abandona sus esfuerzos por regresar a la patria y tiene que aceptar el amargo exilio. Innumerables obstáculos, culpas por omisión, deleznables mezquindades y ataques a su honorabilidad, muchas de ellas germinadas en la oscuridad de muchos quienes eran sus herederos directos; descendientes de su primer gran proyecto científico del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC). El sabio generoso, quien le donara al IVIC y al país la patente para la comercialización mundial de su primer gran invento, el cuchillo de diamante. El Dr. Fernández Morán ya veía que sus sueños se convertían en pesadilla con los gobiernos del Pacto de Punto Fijo. Cualquier persona que haya intentado en ese tiempo imponer algún proyecto que conllevara proporcionar beneficio al pueblo de escasos recursos económicos no tenía el apoyo gubernamental, aunque en forma demagógica le hicieran ver al interesado que contará con el efectivo apoyo del gobierno. Un ejemplo muy elocuente fue lo que sucedió con otro sabio, nuestro científico y extraordinario hombre talentoso popular, el bachiller Rafael Rangel, quien se dedicó por entero a la investigación científica, pero en vista de la negativa gubernamental dominada por la oligarquía, no pudo desarrollar a completa capacidad todo su ingenio. Y muy dolido por la indiferencia, la envidia y el odio de los profesionales que lo rodean, termina por suicidarse el 19 de agosto de 1909; a la edad de 32 años

Los que más se opusieron al regreso del Dr. Humberto Fernández Morán en el gobierno adeco de Rómulo Betancourt, fueron los "socialcristianos" que en aquel gobierno de coalición tenia algunos Ministros copeyanos, ellos como cuota de Poder en el acuerdo bautizado como Pacto de Nueva York; que después lo nacionalizaron en Caracas y lo confirmaron como Pacto de Punto Fijo en la quinta del copeyano Dr. Rafael Caldera. En 1964 el sabio Fernández Morán era Profesor de Biofísica en la Universidad de Chicago y estaba desarrollando microscopios electrónicos de alta resolución con lentes fabricados con materiales superconductores usando temperaturas ultrabajas. Para aquel entonces, el mundo estaba dividido en dos grandes bloques que parecían irreconciliables, eran el Este y el Oeste. Consciente de las tensiones de la guerra fría, nuestro sabio expresa sus temores sobre el poder letal de la energía atómica. Habla en contra el Proyecto Manhattan, apoyado por los profesores Einstein y Oppenheimer, quienes también estaban preocupados pues conocía los peligros que asechaban a la humanidad por el manejo imprudente o ambicioso del átomo en manos de los políticos o los militares.



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José M. Ameliach N.


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