El chavismo debe enfrentar el capitalismo del gobierno y de la oposición

No estamos en un periodo de restauración, más preciso sería hablar de resistencia a esa restauración que aún no consigue consolidarse. El capitalismo, de la mano de la dirigencia socialdemócrata del gobierno y de la oligarquía de la oposición, se ha instalado en nuestra economía y ganado afinidades en el corazón de las masas, la ética del capitalismo se fortalece.

En cualquier otro país la restauración rápidamente se estabilizaría retomando su rumbo capitalista sin mayores contratiempos, no así en Venezuela donde la huella profunda del Comandante Chávez hace posible un periodo de resistencia.

La resistencia a la restauración se produce, se origina, y esto es una paradoja, dentro del gobierno restaurador. Éste no consigue, no puede, desprenderse de su aroma socialista, chavista, y debe cubrir su entrega con un discurso revolucionario, contribuyendo a mantener así las brasas encendidas de la espiritualidad chavista. La resistencia se afinca en el Chavismo auténtico, el espiritual, el humanista, no en el mercantilista, el mercenario. Este sentimiento altruista que derrotó el golpe de abril y el sabotaje petrolero aún habita en los corazones de amplios sectores humildes que con el Comandante recuperaron su autoestima, su respeto, la grandeza de las altas metas espirituales.

Es verdad que no ha conseguido a sus líderes naturales, es cierto que deambula entre los espejismos del pasado y la anarquía, permanece como una masa gelatinosa que espera, maleable, amenazante para la restauración que puede derrumbar como un huracán y también, justo es decirlo, corriendo el riesgo de fragmentarse en miles de egoísmos que la petrifiquen en la inutilidad que sostiene a sus verdugos.

Vivimos un periodo de esperanzas, las posibilidades revolucionarias son inmensas. Ya sabemos que el capitalismo no es solución para este país, ya la llamada guerra económica quedo evidenciada como una forma del capitalismo, es el capitalismo, su ética, lo que hoy padecemos. Ya la dirigencia restauradora fracasó, no supo avanzar y cayó inerme en las manos del capitalismo, no le quedó más remedio que llamarlo guerra económica. Ahora, está demostrado que apartarnos del Socialismo trajo todos estos males.

En este país, como pocos en el mundo, se pueden comparar, con diferencia de escasos años, los dos sistemas: el capitalismo de este gobierno restaurador y el Socialismo de Chávez.

Cuando Chávez, los problemas que eran muchos, las agresiones que eran bastantes, encontraban a un pueblo unido, con conciencia del deber social, con ética socialista capaz de enfrentarlo, allí están como pruebas los heroicos combates de abril y diciembre. Ahora, con la restauración del capitalismo, no hay pueblo unido con quién enfrentar las calamidades, éstas se profundizan en el egoísmo de las masas, en el sálvese el que pueda, en la pérdida de las razones sagradas por las cuáles luchar, en las soluciones mercantiles propuestas por la socialdemocracia.

La batalla entre el capitalismo y el Socialismo se escenifica en el alma de las masas, en el espíritu de la sociedad. Es el choque entre el egoísmo estimulado por el gobierno y la mud que produce bachaqueo, corrupción, salidas individuales, pérdida del sentido de sociedad. Enfrente está la prédica del Comandante, del Socialismo, la conciencia del deber social, de la fraternidad, de la solución de los problemas en sociedad. Es, en definitiva, un choque de culturas, de éticas.

Estos son momentos estelares para traer de nuevo el Socialismo al combate, por ejemplo, para que el PSUV, que convoca manifestaciones y en lugar de en ellas perder el tiempo en boxeo de sombra con la mud, con allup, que es lo mismo que llevar agua al bipartidismo socialdemócrata, aproveche esa gran oportunidad para concientizar a su masa, organizarla en la conciencia colectiva, darles tareas sociales, convertirla en formidable barrera contra la restauración.

Estos son momentos propicios para organizar círculos de estudio donde se analice el momento actual, se comprenda de dónde venimos, cuál fue el error y cuál es la solución; círculos en los que se formen combatientes por el socialismo, que tengan tareas concretas en el enfrentamiento al capitalismo, a su ética. Así empezaremos a fortalecer al Chavismo, a la espiritualidad socialista, a crear zonas de resistencia, de crítica a la restauración capitalista.

Estos son momentos necesarios para un gran movimiento de crítica, de autocrítica, del cual deben surgir las soluciones y se deben afirmar los liderazgos.

 



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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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