La agonía Junquiteña

La agonía es un periodo de transición entre la vida y la muerte, pero en este caso La Parroquia el Junquito, es una parroquia muy agobiante por el desgaste de energías para bajar y subir, el mal estado de las vías, inseguridad y la falta de transporte público, lo cual es agónico.

En los últimos ocho meses el transporte de esta mencionada parroquia ha decaído estrepitosamente, a consecuencia de la mala calidad de servicio por los mismos fiscales encargados de autorizar a los choferes la salida de los autobuses, el saboteo es constante, tienen el propósito de hacer esperar al usuario hasta una hora para partir a su destino correspondiente, se burlan de los usuarios mandándoles hacer colas kilométricas y además cobran el pasaje mínimo con sobreprecio, por un monto de 100Bf o más, sin importarles nada; si reclamas eres amenazado por el colector "Peluche".

Asimismo, por las mañanas y las tardes los choferes de estos colectivos en la parroquia bajan y suben completamente abarrotados de personas colgando de las puertas, sin importarle el riesgo de un accidente por el exceso de peso. Ahora pregunto ¿Dónde están los Funcionarios Policiales? ¡Seguramente el responsable estará tomándose una siesta! Los funcionarios policiales deben de tomar medidas al respecto, de lo contrario los junquiteños seguiremos en agonía crónica. Cada día la descomposición social aumenta.

La desidia, la inoperancia y la falta de seguimiento de algunos autores políticos que hacen vida dentro de las comunidades junquiteñas, solo están por la agotante lucha de poder. Por otro lado reina la delincuencia, la decadencia de todos los servicios públicos (agua, luz, vialidad y transporte), el cual está aniquilando a todas las comunidades aledañas por la falta de atención de algunas instituciones del Estado y algunos Consejos Comunales son responsables, tenemos entendido que el burocratismo acecha, pero existen posibilidades que pueden solucionar todas esas problemáticas que afecta a los junquiteños. Lo ideal, es la unión entre todas las fuerzas del poder popular que hacen vida en las parroquias, suena un poco utópico, pero si los políticos no tienen voluntad en cooperar y ayudar al pueblo desamparado ante la inseguridad y el desabastecimiento, nosotros como ciudadanos de a pie, debemos elevar nuestras suplicas ante la agonía, si nos descuidamos la última nos consumiría y de ella no saldríamos jamás.

 

 

 



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Marvin Mijares


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