El pensamiento "impenetrable" de Mario Silva

Cada vez nos desconsuela más todo lo que está pasando. Leyendo un artículo de Fernando Saldivia Najul sobre el programa La Hojilla ("Mario Silva y los revolucionarios a 130 dólares el barril"), recordé que ese último programa, el del sábado 1 de Septiembre, había dicho varias cosas que nos dejaron pensando en lo superficial que es Mario Silva en sus análisis. Recuerdo que habló de los radicales. Dijo algo así como… "me refiero a los radicales, no a los que van a la Raíz sino a los otros, a los extremistas que acusan al presidente Maduro de reformista". Para luego continuar con una descalificación u otra simpleza falaz, perdiendo la oportunidad de desarrollar un argumento verdadero para rebatir esa acusación de reformista que le hace roncha al gobierno de Maduro.

El artículo del señor Saldivia resucitó nuestro malestar con el programa, cuando penetró también en la inconsistencia política o teórica del señor Mario Silva. Éste último trata un problema cultural, ideológico, político –que concierne más bien a la dirigencia revolucionaria y a su idea de revolución- como un acto de malagradecimiento o maluqueza de la gente favorecida con viviendas, y otros beneficios de la revolución, para con los principios revolucionarios. Mario NO va a la raíz del problema, de la cual tanto hace diferencias frente a los radicales extremistas (¿?).

El ejemplo usado por el articulista es el de los maestros, y me parece implacable. "Mario, los reformistas y escuálidos son la gran mayoría en el Estado, por no decir casi todos. Entre el 80% y 90% de las maestras y maestros son contrarrevolucionarios. Muchas racistas y endorracistas. Si uno toma el ascensor del Ministerio del Poder Popular para la Educación y gritas "Viva Chávez", te caen encima, y si sales vivo corres con suerte."

Quizá exagera un poco. No todos los maestros están en el edificio de la esquina de Salas. Pero, sí es cierto lo que describe: hay más pobres confundidos e irritados en la calle, que en el programa y en los actos de Maduro. Tenemos un Estado, un gobierno y una sociedad "socialdemócrata" o socialdemocratizada, al máximo. "Pequeño aburguesada", para usar una terminología apropiada, y el señor Silva habla sobre el tema con una ingenuidad (o una picardía) que espanta. Él le reclama a los "dignificados" que no sean solidarios con sus semejantes, que no sean conscientes y tolerantes ¿Acaso nuestros dirigentes han dado muestras de solidaridad, austeridad, responsabilidad en sus conductas, política o en sus prácticas de vida?

Eso que exige Mario se aprende en el ejemplo de los líderes. Pero lo da por entendido (¡como si todos somos estúpidos!). En términos generales, en esta etapa de la revolución lo que se ha "vendido" como socialismo es la posibilidad de vivir con los prejuicios, es decir, con los valores, con las comodidades y satisfacciones de una clase media consumista, ostentosa, prejuiciosa, racista, cargada de todos los defectos de la sociedad que el socialismo de Chávez quiso superar (así les exaspere la comparación). Esa es la idea de socialismo que hasta ahora ha promovido el gobierno: que los pobres lleguen a poseer las comodidades y los "lujos" de la clase media consumista e insaciable, cosas materiales, y llenar la barriga, modestamente…

Lo demás no cuenta para Mario. Si no cuenta para el presidente Maduro y su gobierno, que solo piensan en conseguir más dólares para poder seguir repartiendo, para seguir comprando simpatías (no para hacer una revolución radical, no para organizar y producir, a y para toda la sociedad y por la sociedad, no para crear conciencia del deber social), mucho menos le preocupará al vecino de Ciudad Tiuna o Ciudad Caribia, al resto de su vecindad y de la sociedad –Que no sea para dañarla u ostentar sus distinciones y diferencias "aristocráticas", sus lujos, sus "propiedades", su tecnología, en fin, el gregarismo clasemedia que aprende en Tves y similares-

Eso de dar buenos ejemplos no es redituable, electoralmente hablando. Hay que comprar afectos, como dicen. Por eso el mismo presidente se da el lujo de regalarle un taxi nuevo a un ciudadano cualquiera y mandar a arreglarle el viejo, sin ni siquiera darle un consejo, así de fácil, sin pedir nada a cambio; como si aquel taxis fuera de su propiedad, de la flota del presidente; una práctica de una especie de "socialismo a discreción" o populismo barato.

Si eso no es socialdemocracia, y si la socialdemocracia no es el cochipollo reformista, el famoso "pacto social" –el socialismo capitalista, o capitalismo social, o socialismo en lo social, que es lo mismo-, el señor Mario Silva es un ignorante de más, o no es honesto, o tiene miedo. O es un farsante dentro de una revolución declarativa, de frases emotivas y bravuconas, pero inerte. Así La Hojilla sea presentada por el mismo Chávez mil veces, y hasta el fin de los días, hoy defiende otra cosa distinta a la herencia de Chávez. También Mario Silva tiene una idea errada de herencia, y de herencia política.

Se heredan valores (Lea usted a Mariano Picón Salas, él ha profundizado y escrito bastante sobre este tema) Se hereda fuerza moral. No una reputación precaria sostenida por un comentario congelado en un video, que se repite y se repite y se repite. Pero, usted no es el único que está equivocado, y eso usted lo sabe (lo que resulta un consuelo pírrico, pero)...

Usted se quiere destacar como político, argumente. Confronte ideas, razone sobre las mismas críticas que se le hacen al gobierno y al presidente, por aquellos que usted llama extremistas, locos, "radicales de los otros", ultrosos. En todo caso: hay mucho respeto con los nombres y ninguno con sus ideas, que ni siquiera usted puede reproducir o interpretar con propiedad.

La revolución no está amenazada nada más desde esa oposición mamarracha, que nos distrae de lo que nos corroe. La amenaza del imperio es desde dos frentes de batalla, y usted olvida o niega el frente interno, nuestra propia "quinta columna" ¿La corrupción? No. La corrupción es connatural al capitalismo. Hable alguna vez de las contradicciones de la revolución, sus pactos capitalistas, del porqué el capitalismo dentro de la revolución. Hable, por ejemplo, sobre a quiénes favorecen las concesiones del Arco minero y cuáles son sus perjuicios. A cuáles empresas y personajes beneficia; hable de las inversiones en los nuevos pozos y las inversiones en el plan gasífero. Explique por qué el gobierno llamó a Lorenzo Mendoza al consejo de economía. Vaya sobre las críticas, los argumentos y olvídese por un momento de quienes las hacen, no se distraiga de lo central del problema con su orgullo herido, o lo que sea que tenga herido. Sus ideas Mario son "impenetrables". Pero no por profundas (como diría el filósofo), sino por todo lo contrario, porque no cuentan con profundidad, se quedan en la superficie, y uno no entiendo por qué.



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Héctor Baiz

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