Una peligrosa decepción

El engaño, el crear falsas expectativas y hacer que el otro se sienta burlado, la reacción natural es la decepción. Hay decepciones dolorosas que afectan profundamente a quien la sufre, hay decepciones que solo inspiran ironía y hasta desprecio, pero hay decepciones que generan rabia, odio y por ende resultan ser sumamente peligrosas, porque conducen a quien la recibe a pensar en cobrar con creces la afrenta, con la venganza que obviamente va aderezada con esa carga de odio producto de la rabia acumulada contra el agresor.

Justamente ese fenómeno se suma a la enfermedad letal que de por si aqueja a la (Coordinadora Democrática- MUD), cuyos "liderazgos" se están cayendo a cuchillo limpio, por una presa que aún corre por la pradera y cada vez se distancia más de los mastines. La lucha se puso de manifiesto el 1S, entre Capriles Radonsky y Ramos Allup, engolosinados por la silla presidencial que por ahora ocupa Nicolás Maduro Moros. El primero no disimula la rabia por la zancadilla que le dió el viejo zorro, presidente de la Asamblea Nacional, que con una jugada maestra hizo de la marcha de 1S, un triunfo de su alicaído partido Acción Democrática, sobre los demás factores de la CD-MUD, cuando vistió de blanco a los concurrentes, dejando como a la guayabera (por fuera) a los amarillos, naranja, verdes, azules y demás componentes del variopinto engendro, que solo le une el odio al pueblo y a Chávez. Esto es solo la punta del iceberg, porque detrás de ellos viene media docena más de aspirantes que no cederían terreno.

La decepción ha tocado las diferentes fibras de la CD-MUD. Eso quedó demostrado en las redes sociales, donde sobraron los calificativos y las expresiones de despecho, por el fraude que resultó para una fuerte mayoría en diferentes dimensiones el resultado de la convocatoria, con la frialdad de los discursos y además con el insulto a la escasa inteligencia de quienes siguieron ese absurdo llamado, al pretender hacerles creer a trocha y moche, que en los modestos espacios ocupados, en el Este de la ciudad habían concentrado a más de un millón de personas, cuando todos vieron que no llegaron ni siquiera a 40 mil almas, en una urbe que alberga a unos seis millones de habitantes, a los cuales estuvieron bombardeando y envenenando, mañana tarde y noche, durante 30 días, con la "Gran toma de Caracas" Allí comenzaba la mentira cunado afirmaban que ara pacífica. No hay toma pacífica, toda toma es violenta, porque se trata de la ocupación por la fuerza de un espacio para someter a todo lo que se interponga en el camino.

Pero los más frustrados fueron los disociados psicóticos, que asistieron al llamado con la convicción de que iban a saciar su sed de sangre, con la matanza de chavistas luego de linchar a Nicolás Maduro y al Estado Mayor de la Revolución, tal como lo habían entendido a través de las reuniones preparatorias. para la "Gran toma". Por eso los abucheos y los violentos reclamos, a quienes les habían llenado de falsas expectativas. Esos personeros seguramente que buscaran otros derroteros y no volverán a hacer caso de nuevos llamados y seguramente estarán pensando como sacarse la espina de la frustración. Definitivamente para los dirigentes de la CD-MUD, esta es una peligrosa decepción.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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