No quieres a la Patria. Te fuiste demasiado

No sé qué es lo que pasa por la cabeza descocada de algunos (aunque me dicen que los hay por miles) quienes dejan la Patria querida, aquella que les ofreció el cielo azul-hermoso venezolano como techo en los días de vida, para ir a lavar los platos comunes de unos señores (usualmente también latinos) quienes le ofrecen un part-time job que les hará suspirar de esperanzas en el sueño americano, y de paso, les hará olvidar al rrrrrégimen de Maduro.

El título obtenido en alguna Universidad venezolana se queda aletargado y triste porque no será utilizado por las manos de ingeniero o administrador, contador o cirujano, porque para pelar potatoes en el backroom de uno de estos restaurants lo que se necesita es manos de obrero a la orden de americanos.

La queja usual de que en este país no se puede vivir queda oprimida en el pecho que una vez respiró aires de libertad Venezolana, porque allá en ese país de catires y con cielo diferente no hay tiempo para pensar en quejarse sino para pensar en producir, en aprovechar el tiempo, en rendir 100% al boss, porque de lo contrario tu estas fired. Y además no hay tiempo de pensar en respiros porque de este job hay que salir in a rush para llegar al otro trabajo de 4 pm a 12 pm porque con un part-time job no te alcanza para vivir lo que siempre quisiste vivir en ese país que se llama Venezuela. Entonces allá le pones un 200% mientras que aquí, en tu olvidado empleo, solo le ponías un 60% ya que le jefe no amenazaba con fire you.

No quieres a la Patria, la que te dio los estudios primarios, secundarios y universitarios de manera gratuita, con excelentes profesores también de este cielo Venezolano. No quieres a la Patria, la que en las noches o madrugadas de ingentes fiebres o desacomodos estomacales te ofreció centros de atención Médica de manera gratuita, con médicos Venezolanos. No quieres a la Patria, no la defiendes, no la promueves, porque en los momentos de problemas y dificultades no ofreces tus manos y tus conocimientos para plantear soluciones, sino que al contrario, (sin saberlo, quizá) ayudas a que crezca otra Patria otro país, el extraño país. No quieres a la patria que te ofreció un empleo estable, en su lugar quieres a otra patria que te bambolea de una peladera de vegetables a una pintadera de yards o front walls, backyards, Y no sabes si de aquí a unas semanas estarás lavando los cars de alguna rent-a-car office o deshierbando algún garden de una casa parecida a la mansión de una serie americana que veías aquí en la Patria de Bolívar.

Pero, hay dólares. ¿El Bolívar? Uff! Lo has olvidado, Como ahora lo que has manejado es dólares como arroz picao. No quieres a la patria, la patria bonita, la patria libre, la patria independiente; la Patria de la educación libre, la de la salud gratuita, la de los servicios muy baratos, la de la Sinfónica, la del Metro barato, la de los Satélites Bolívar y Miranda, la Venezuela del Pico Bolívar, la de las Universidades gratis, la de Los Médanos, la del Orinoco, la de Yulimar Rojas y los hermanos Limardo, la Patria que lucha, la patria que vive, la patria que siente que no la quieres, que la traicionas por otra Patria, la que sabe esperar.

No quieres a la patria, la patria sana que enfermó una oposición que se planteó llegar al poder por la vía de destruir lo logrado y que ha planteado salir del presidente a costa de dañar el estómago de la Patria.

Te quejaste pero no aportaste nada demasiado.

Te fuiste demasiado, te desclasaste demasiado


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Oswaldo Abarca

Profesor de la Universidad Politécnica Territorial de Mérida

 oswaldoabarcam@gmail.com

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