Diálogo de altura sin la MUD

"A la luz de la verdad y del tiempo nada se esconde,

el mérito brilla y la maldad se descubre"

Simón Bolívar

A medida que transcurre el tiempo en nuestro país y después de 17 años de la Revolución Bolivariana, surgen nuevos obstáculos y los enemigos del proceso - iniciado por Chávez - no cesan en sus ataques y no han dado cuartel al gobierno para dejar que ejecute su acción y ponga en marcha el Plan de la Patria.

Desde la muerte del Comandante y la toma del poder por el Presidente Nicolás Maduro, las estrategias aupadas por el imperio y el accionar de la oposición representada por la MUD, han enfilado sus baterías desde todos los ángulos, hasta aterrizar en una guerra económica que hoy busca someter por hambre al pueblo venezolano.

Definitivamente el proyecto de democracia participativa y protagónica hoy acusa un desgaste y sus motores parecen fundirse, al no poder remontar la cuesta y pudiera sucumbir ante los enemigos, quienes se han tornado mutantes y encuentran su mayor expresión en el bachaqueo que utiliza al propio pueblo contra el pueblo.

Pensar negociar a estas alturas del partido en Venezuela con una temeraria y reincidente oposición, es luchar contra los molinos de viento de Don Quijote de la Mancha y buscar una tabla de salvación, en un mar de confusión y en un nido de traidores a la Patria de Bolívar.

Los esfuerzos por estabilizar la nave parecen haber sido en vano y la brújula que marca su norte ha sido batuqueada una y mil veces, por una oposición que no merece respeto y la cual patea la mesa cuando le viene en gana.

La paciencia y la aplicación de políticas de paz, en el marco de una Revolución participativa y protagónica ha estado sujeta a un hilo que prende de la fe de un pueblo, cada vez más agobiado por los problemas y la insensatez de una dirigencia política embriagada de poder.

La palabra diálogo que se ha enarbolado a lo largo del proceso revolucionario - incluso en el período del Comandante Chávez - ha surgido reiteradamente del seno del gobierno pero la respuesta ha sido - por parte de la oposición - de violencia y más violencia, liderada por una dirigencia que quiere tomar el poder a lo Jalisco, donde si no gana arrebata (ver ejemplo de la Asamblea).

Los últimos ataques han sido desde el exterior en una conchupancia entre los sicarios del imperio (Bogotá, Madrid y Miami) hasta desgastadas instituciones como la OEA - con su Almagro al frente - con quien interactúan los cipayos de la MUD.

Todo ello, sin el más mínimo recato e inspirados en el afán capitalista de arrebatar el botín de nuestras materias primas como en el pasado (IV República) y ponerlas en manos de los gringos a cambio de un plato de lentejas.

El camino recorrido en Revolución no ha sido un lecho de rosas. La hora de constantes amenazas las cuales se nos han querido endosar (Ver decreto Obama) no cesan; a pesar de haber sido derrotadas reiteradas veces en el campo de la política y la diplomacia por la República Bolivariana de Venezuela.

Lo que sí es un hecho irrefutable es la resistencia de un pueblo, quien ante las amenazas y los constantes ataques despiadados de una oposición sin alma, la cual ha perdido el respeto y la consideración, sigue resistiendo con valor.

En todos los escenarios ya no sólo exhiben su derrota sino el desprestigio de un liderazgo que se alimenta de la violencia. Ante esta realidad, la cual ha invocado el diálogo como única salida, aun la oposición sigue provocando resistencia.

Ha llegado la hora de darle un parao a quienes juegan con cartas marcadas y buscan atajos en nombre de una falsa democracia. No podemos seguir entretenidos en su juego macabro y en su estrategia permanente, a cambio de una conducta reincidente y de violencia.

Desde luego que no negamos las bondades del diálogo entre gente sensata y de valores y principios, buenos ejemplos sobran. La sociedad venezolana no puede sucumbir ante la escasez y la hambruna provocada por los enemigos de la Patria, debe encontrar una salida inspirada en la paz y no en la guerra.

Pensamos en un auténtico diálogo (ver caso Colombia y la guerrilla en La Habana). Por ahora debemos evitar el desgaste con la oposición "sorda, ciega y muda". Debemos buscar nuevos espacios, incluso con el gobierno norteamericano, como lo muestra el más reciente acercamiento diplomático entre la canciller Delcy Rodríguez y el secretario de Estado John Kerry.

"El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, recibe en el Palacio de Miraflores, al subsecretario de Estado de EE. UU. Para asuntos políticos, Thomas Shannon.

En la víspera, el Mandatario venezolano anunció el arribo del funcionario estadounidense comentando: «Desde aquí le doy la bienvenida y vamos a conversar sobre las relaciones bilaterales de Estados Unidos y la Venezuela bolivariana, la Venezuela revolucionaria. Me parece muy bien que se den pasos certeros (…) para relaciones de respeto con los Estados Unidos. Ellos allá y nosotros con nuestro acá".

Mientras este diálogo avanza, a pesar de conocer su política del "garrote y la zanahoria", no deja de ser una esperanza de paz; mientras otros vende patria destruyen las esperanzas de un país. Por eso decimos: es necesario un diálogo de altura pero sin la MUD.

¡Amanecerá y veremos!




 



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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