Fórmulas capitalistas diseñadas por Carlos Marx en El Capital, II

Venimos diciendo que a la acabada obra [1] El Capital[2], los estudiosos la han leído y releído; así lo han hecho los marxistas y no marxistas, los estudiantes, profesionales y técnicos[3], mientras muchísimos iletrados o con menor formación académica y universitaria la conocen de oídas.

Seguimos enunciando otras de tales fórmulas:

La siguiente, tal vez, es la que ha generado más elucubraciones de parte de marxistas y no marxistas sin llegar al meollo del asunto. Esto podría deberse a que en ella se recoge una conducta macroeconómica[4] que se halla negada en toda la Economía Burguesa, de la cual los mismos marxistas poco avizores no han podido escapar. Para una economía propia de la clase más individualista que ha conocido la humanidad es cuesta arriba el enriquecimiento de sus dendritas con características de una sociedad igualitaria con gentes de pensamiento colectivo y humano por naturaleza propia.

Por supuesto, el almacén memorístico automático del vocabulario, de sus inferencias, reflexiones y pronunciamientos acerca de los fenómenos del mundo exterior de una persona chapada a lo burgués, se halla lleno de una carga marcadamente comercial, capitalista e individualista.

Esta es la fórmula diseñada por defecto para una Economía simple, o sea, que no acrecienta su capacidad productiva para el siguiente ejercicio o ciclo productivo-consuntivo, digamos que permanecerá el mismo PTB y con igual interdistribución de salarios y plusvalores de todas las empresas en funciones, unas de medios de producción, y otras, de bienes de consumo:

4.- C2 = V1+V2+Pl1 +Pl2.

Esa fórmula traduce que el sector productor de medios de producción (Sector 1) debe producir los medios de producción del sector 2 (C2) que es productor de bienes de consumo familiar, y que este sector debe producir suficientes bienes cuyo valor y distribución satisfagan el consumo de los capitalistas de ambos sectores y el de sus trabajadores. Sólo de esa manera se garantizaría el arranque equilibrado de todas las empresas para, por lo menos, reciclar el ejercicio que termina con iguales capacidades productivas. Su demostración es como sigue en términos de valores aunque denominados según sus valores de uso genéricos:

Sector 1 = C1+V1+Pl1 = C1 +C2

Sector 2 = C2+V2+Pl2 = V2+Pl2+ V1+ Pl1, en consecuencia, su equilibrio macroeconómico impone la siguiente fórmula:

5.- C2 = V1+Pl1. Esta fórmula nos dice que el valor con sus correspondientes valores de uso de los medios de producción exigidos por el sector 2 (el s. de bienes de consumo) debe ser igual en valor y en valores de uso al valor de los valores de uso de consumo necesarios por el sector 1. Hasta aquí hemos considerado iguales composiciones orgánicas de los dos tipos de capitales, los de los sectores 1 y 2, así como los de cada uno de los capitales involucrados[5].

Seguiremos.

27/03/2016 08:07:37 a.m.


[1] Más para el Suplemento Primero de Praxis de El Capital (Manuel C. Martínez M.). Esta obra sigue a la orden de sus interesados.

[2] Implica unas 4.000 pp mal contadas, incluido el 4to. Libro referido a Teorías sobre la Plusvalía.

[3] La distinción expresa entre profesionales y técnicos queda reducida a que los primeros resultarían capacitados culturalmente para tratar casi todo lo concerniente a su especialidad y también en múltiples temas científicos polidisciplinarios, aunque en estos lo hagan en términos elementales, mientras los segundos no podrían hacerlo sin riesgo de "piratería" porque su formación académica suele restringirse a la teoría y praxis específicas de su oficio. En esta diferenciación tomamos en cuenta sólo la calidad media de ambos trabajadores lo que deja abiertos los diferentes grados de capacidad y respetabilidad que los caracterizan.

[4] La Economía Burguesa considera macroeconomía a la simple suma de las ofertas y sus correspondientes demandas, el nivel de empleos, el PTB, etc. Datos masivos que dejan a un lado las interrelaciones entre las empresas productoras de medios de producción y las de bienes de consumo familiar, y así mismo le resulta indiferente el tipo de valores de uso. Si por los capitalistas fuera, producirían sólo pan y cebollas.

[5] No confundir las posibles variaciones en las composiciones orgánicas de los capitales absorbidos en la circulación por parte de los comerciantes o intermediarios. Los establecimientos más lujosos invierten más capital que otros para iguales empleos de mano de obra, pero, también sus precios suelen ser más elevados. De allí que no se les mueva su tasa media de ganancia, no por ese concepto.



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Manuel C. Martínez


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