Reflexiones políticas ante la crisis 2015-2016

Estado y Poder Popular XV

Estas dos últimas semanas han sido de variada y densa lectura, así como de reflexiones ante el futuro inmediato de la patria. La Cátedra de Pensamiento Crítico, que en 17 jornadas de dos horas cada una impartió el maestro argentino-mexicano Enrique Dussel recientemente en la Universidad Autónoma de Ciudad México, copó la mayor parte de mi tiempo e interés, gracias al portento de la informática que, vía You Tube, pudimos disfrutar placenteramente en nuestro hogar a través de videos de una gran nitidez, tanto en lo visual como en lo oral. Lo recomiendo sin recato. A lo largo de la Cátedra, dirigida a un numeroso público de jóvenes estudiantes universitarios, la temática versó, fundamentalmente, sobre el pensamiento crítico y profundamente humanístico de Karl Marx, el recorrido teórico-científico e histórico que durante más de cuarenta años dedicó el gran filósofo desdoblado en economista.

Estas reflexiones, sin embargo, están destinadas a una lectura a la página preliminar que dedica Enrique Dussel a su pequeña obra "20 Tesis de Política", que se pueden bajar de la web libremente.

Dirigidas a los jóvenes, constituyen un mensaje sobre el noble oficio de la política practicada con rigor humanista, ético y científico, aunque esta actividad –como dice ED- se ha corrompido en gran medida en estos países post-coloniales en razón de que muchos de nuestros "grandes dirigentes latinoamericanos" han gobernado desde que nos erigimos en repúblicas para servir a los intereses de los centros de poder de turno (España, Inglaterra, Francia, Portugal, y hoy EE.UU). De allí el llamado a nuestros actuales gobernantes a tomar en consideración a los de abajo, a los pobres, a los eternamente oprimidos y excluidos, tal como lo hiciese en su momento Hugo Chávez, en común acuerdo con Evo Morales, Rafael Correa, Lula Da Silva, Néstor y Kristina Kirchner, Pepe Mujica y por supuesto que Fidel y Raúl en la invicta Cuba. No faltan en este análisis del Pensamiento Crítico, no podían faltar, alusiones a grandes vendepatrias de nuestro continente en los últimos treinta años: en Argentina, Carlos Menen (1989-1999) quien durante su presidencia privatizó todas las empresas y activos estatales de la nación, reformas que fueron realizadas drásticamente según sus propias palabras, un método de "cirugía mayor sin anestesia"; y Mauricio Macri (10/12/2015); Collor de Mello, Henrique Cardozo, Castelo Branco, Garrastazu Médici (Brasil). (Por cierto que, ante una aguda hiperinflación y el fracaso de medidas para contrarrestarla, en Brasil se adoptó el "Plan Verano" el 16 de enero de 1989, creando una nueva moneda, el cruzado novo, como réplica a la acelerada devaluación del cruzado; el Plan Verano trató de estabilizar la economía recurriendo al reajuste de los depósitos bancarios para evitar el flujo indetenible de dinero devaluado dentro de la economía, proceso que causó pérdidas financieras a muchos ahorristas, sin obtener éxito en el combate a la hiperinflación. En fines del gobierno Sarney, Brasil queda en una crisis de hiperinflación: entre los meses de febrero de 1989 y marzo de 1990, la subida de precios llega al 2.751% anual y a una media de 211% mensual). En Bolivia son de ingrata recordación: Víctor Paz Stenssoro, Paz Zamora, Sánchez de Lozada, Hugo Banzer, Jorge Quiroga. Y seguimos con Alfonso López Michelsen, Julio César Turbay, Belisario Betancur, Virgilio Barco, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos (Colombia), todos ellos representantes de la más rancia oligarquía "paisa"; en Chile destaca el oligarca Sebastián Piñera; en Paraguay: Alfredo Stroessner, Rodríguez Pedotti, Juan C. Wasmosy, Raúl Cubas, L. González Machí, Nicanor Duarte, Federico Franco y Horacio Cartes; Alan García, Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala (Perú), mientras que Juan María Bordaberry, Aparicio Méndez Manfredini en Uruguay. En México se hicieron famosos por su política conservadora: López Portillo, Miguel de la Madrid, C. Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto. Y aquí en Venezuela, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés Pérez, sin olvidar a sus antecesores Raúl Leoni, Rómulo Betancourt y L. Herrera Campins. Todos ellos, a partir de la segunda década de 1980, seguidores a ultranza de las políticas neoliberales, cuyo impacto tan negativo deprimió económica y socialmente a los pueblos de Latinoamérica y el mundo, bajo el amparo de la doctrina surgida en el llamado "Consenso de Washington". Esta antipolítica llevó a la movilización de numerosos grupos de pueblos originarios, movimientos sociales, organizaciones de desempleados, refugiados, desterrados, expropiados y confiscados, en la búsqueda de un destino mejor.

Se produce así lo que Dussel califica como una "Primavera Política" en América Latina, cuya primera manifestación se da en México, en el Estado de Chiapas, como respuesta a la firma del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, EE.UU y México. La proclama del Subcomandante Marcos y sus lugartenientes tiene su respuesta contundente hoy: México atraviesa la más precaria de las situaciones en toda su historia republicana, con más del 55% de pobreza, la devastación de la población campesina, la ruina de los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, una deuda agobiante y la entrega de los principales activos de la nación a las empresas transnacionales norteamericanas, tal como sucede con la empresa petrolera Pemex. En Argentina

Por ello, ante la reciente experiencia latinoamericana de una cierta "Primavera Política" que se viene dando desde el nacimiento de muchos nuevos movimientos sociales (como las "Madres de Plaza de Mayo", los "piqueteros", los "Sin Tierra", los "cocaleros", las movilizaciones indígenas de Ecuador, Bolivia, Guatemala, y tantos otros) reunidos en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, y desde la inesperada elección de Nestor Kichner, de Tabaré Vázquez, de Luiz Inacio Lula, de Hugo Chávez, de Evo Morales, y de la perenne y proverbial figura del abuelo Fidel Castro que como el Viejo Vizcacha del Martín Fierro, y como el zorro "más sabe por viejo que por zorro", entre los que no hay que no hay que olvidar la figura simbólica del Sub Marcos, entre tantos otros signos de esperanza, debemos comenzar a crear una nueva teoría, una interpretación coherente con la profunda transformación que nuestros pueblos están viviendo. Con impecable estilo y rigurosidad científica, Dussel enfatiza que la nueva teoría no puede responder a los supuestos de la Modernidad capitalista y colonialista de los 500 años. No puede partir de los postulados burgueses, pero tampoco de los del socialismo real (con su imposible planificación perfecta, con el círculo cuadrado del centralismo democrático, con la irresponsabilidad ecológica, con la burocratización de sus cuadros, con el dogmatismo vanguardista de su teoría y estrategia, etc.). Lo que viene es "una nueva civilización transmodena, y por ello transcapitalista, más allá del liberalismo y del socialismo real, donde el poder era un tipo de ejercicio de la dominación, y donde la política se redujo a una administración burocrática".

La izquierda, aquel lugar ocupado por grupos progresistas en una de las asambleas de la Revolución francesa) exige una completa renovación ética, teórica y práctica. La izquierda gobernó desde los Comités centrales o como oposición. Pasar a la responsabilidad democrático política de ejercer un poder obediencial no es tarea fácil; es intrínsecamente participativa; sin vanguardismos; habiendo aprendido del pueblo el respeto por su cultura milenaria, por sus narrativas míticas dentro de la cual ha desarrollado su propio pensamiento crítico, sus instituciones que deben integrarse a un nuevo proyecto. Hugo Chávez lo planteó en reiteradas oportunidades, aprendiendo de Dussel las lecciones de su obra "Política de la liberación, Volumen II, Arquitectónica", Premio al Pensamiento Crítico Libertador de 2009, donde enuncia su postulado de "mandar, gobernar, obedeciendo". ¿De donde extrae nuestro autor estos postulados? Del estudio empírico de las civilizaciones autóctonas de nuestro continente: de las culturas maya, azteca, inca, guaraní…En esos pueblos se dieron, mucho antes de la llegada de los europeos, organizaciones políticas desclasadas, de iguales, de producción y distribución común e igualitaria de los bienes producidos.

En su "20 Tesis de Política" insiste en que el siglo XXI exige gran creatividad. Aún el socialismo, si todavía tiene algún significado, deberá desarrollarse como indica Evo Morales, también como una "revolución cultural" (y no es para nada la de la China de 1966). Es la hora de los pueblos, de los originarios y los excluidos. La política consiste en tener cada mañana un oído de discípulo para que los que mandan manden obedeciendo. El ejercicio delegado del poder obedencial es una vocación a la que se convoca a la juventud, sin clanes, sin corrientes que persiguen sus intereses corrompidos, y son corrompidos porque luchan por intereses de grupos y no del todo (sea el partido, sea el pueblo, sea la patria, sea América Latina, sea la humanidad).

Además, estas "20 Tesis de Política", situadas en un nivel abstracto van ganando, con su desarrollo posterior, mayor concreción. Así las Tesis 1 a 9 son las más simples, abstractas y fundamentales, sobre las que se construye el resto. Como indicaba Marx, "hay que ascender de lo abstracto a lo concreto". Las tesis 11 a 20 son más complejas y concretas, ya que integran la contradicción que supone que el pueblo toma la palabra y entra a la acción como un actor colectivo. Con gran maestría y manejo del instrumental pedagógico, propio de quien ha dedicado 40 de sus 81 años de su existencia al estudio de la filosofía y la economía marxista, simultáneo con las de los grandes pensadores de la humanidad, Dussel extiende su discurso a lo novedoso, a lo que nada se ha dicho sobre la obra inédita del gran filósofo alemán, manuscrita y aun sin traducir que reposa en la gran Biblioteca Británica donde transcurrieron los últimos treinta y cuatro años de su vida.

En el futuro, afirma Dussel, nuevas tesis deberían situar estos niveles en aún un mayor grado de complejidad y concreción, al tomar en cuenta la integración del tema colonial, postcolonial, las metrópolis y el Imperio, y la lucha de liberación contra esas fuerzas internacionales. Aún cabrían otras tesis, dónde en un máximo de complejidad entren a jugar los procesos de dominación y alineación en todos los niveles, y cuando los principios normativos pueden enfrentarse y hay que elegir unos ante otros (dentro de la inevitable incertidumbre), y esto porque los pueblos no actúan como sujetos puros, sino como bloques contradictorios, que frecuentemente en la historia traicionan sus reivindicaciones más profundas. ¿Cómo pudieron elegir pueblos enteros a A. Hitler, G.W. Bush o gobiernos como los de C. Menem o Fujimori (porque el de C. Salinas no fue electo, sino que significó una vulgar usurpación)?

Entre estas lecciones, su Política de la liberación, su lucha contra el pensamiento eurocentrista y nortecentrista, la divulgación de los conocimientos adquiridos y su inmensa, prolífera y prolija creatividad, transcurren los azarosos días de este brillante filósofo octogenario, actual rector interino de la UACM.



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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