Ni pesimismo ni triunfalismo; mejor pocos revolucionarios que muchos farsantes enrojecidos

Manejemos una actitud más optimista que la narrada por supuestos analistas políticos porque esa crítica, aunque constructiva, coyunturalmente resulta inoportuna, desacertada, y se traduce en jugoso pábulo para el enemigo.

Con esa crítica cargada de pesimismo, lejos de ayudar, le hacen el juego a la derecha porque no se les ocurre reconocer que el próximo 6D por primera o segunda vez , de verdad, verdad, nos estamos enfrentando la derecha y la izquierda verdaderas, ambas cada vez más depuradas, la una desenmascarando a sus infiltrados desde el año 1998, y la otra saliendo de tanto deshonesto, traidor y corrompido con la vieja cultura de todos esos 500 años, y perfeccionada como tal durante los de la oscurantista 4ta. R.

El cúmulo de votos rojos alcanzados en todas las elecciones con Chávez y en parte de la ganada por el Presidente Maduro han sido votos lábiles porque recogen en peligrosa mixtura a los mismos adecos, copeyanos y falsos izquierdistas reconcomiados y herederos de aquel Puntofijismo, de quienes terminaron cansándose de los gobiernos adecopeyano y saltaron transitoriamente en cambote a las urnas de Chávez, de esos deshonestos traidores a sus tradicionales caciques, quienes optaron por el acostumbrado VOTO CASTIGO que, no obstante, no les ha borrado su ínsita condición de derechistas.

Desde el Presidente Maduro para acá y ya desde un poco antes se viene dando todo un sostenido proceso de decantación de gente no revolucionaria, de personas cargadas más de valores propios de la clase infatuada e ignorante-en pensamiento político-medio aburguesados carentes natos de cuerpo y espíritu de solidaridad, como buenos candidatos que son para meterse a comerciantes, a corruptos, a adulones, etc., pero, menos proclives a saber convivir con los más humildes, con los verdaderos revolucionarios preexistentes y con los ya formados por Chávez.

Es un hecho incuestionable que por la vía del socialdemocratismo y socialcristianismo prechavistas todavía esos obnubilados críticos estarían siendo matados, desaparecidos, torturados, porque entre esos izquierdistas y disidentes, aunque antiadecos y anticopeyanos, la unión necesaria para derrotar definitivamente a la derecha les sigue quedando grande.

Sus votos por Chávez fueron votos castigo, y hoy que han estado comiendo mejor, se les han despertado las fibras adecas, las fibras copeyanas, las fibras proburguesas que siempre han tenido bajo la manga.

Para esos respetables críticos pesimistas, el proceso político cuantitativo lo interpretan como asomos de debilidad chavista en el madurismo, nada más falso; lucen imprecisos al desentenderse de que esa reducción de los votos actuales en relación a los que obtuvo Chávez sólo está marcando la sinceridad y depuración dentro de las filas del Psuv y del PPT; nos está señalando que esa reducción en votos rojos significa la más pura decantación de tantos votos falsos de quienes siempre han sido más de derecha y anticomunista que de izquierda, y de quienes aunque sólo se hicieron pasar como revolucionarios y como chavistas e hipócritamente votaron rojo mientras las medidas del gobierno no los afectara en sus mezquinos intereses individuales.

Hoy afortunadamente los votos por el sucesor del Presidente Chávez y los que se sacará el 6D, aunque mermen y sigan mermando en relación a resultados anteriores-hipótesis negada porque somos optimistas sin ser triunfalistas-, serán verdaderos votos triunfadores y muy revolucionarios. Esta es la idea de dar "2 pasos hacia adelante y 1hacia atrás".

Algo semejante es lo ocurrido este domingo pasado en la infatuada Argentina, la que siempre se creyó lo mejor de Latinoamérica, en la que poco le faltó para nacionalizarse la lengua de los francos; la formada por una clase media inestable que cuando se vio empobrecida por los buitres de siempre y cayó al suelo, y se arrejuntó (sic) por gravedad económica con los más pobres; sólo entonces favoreció la formación de una mayoría que garantizó el triunfo del kisnerismo, que no tiene mucho que ver con socialismo alguno, y fue así como se recuperó Argentina y su falsaria clase media

Ahora que ya esa escualidad argentina respira mejor gracias a los gobiernos que ellos ahora sacan del juego, volvieron a sus francoveleidades de civilizados, de creerse los mejores de América Latina y demás pendejadas cocinadas en esas mente de pollo que caracteriza a toda la desclasada clase media.



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Manuel C. Martínez


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