La oposición y el autoritarismo

La oposición acuñó un clisé para intentar un fundamento "doctrinario" a sus ataques al Presidente Chávez. Lo acusa de autoritarismo. El término es principalmente usado por ciertos viejos ex marxistas, a quienes pareciera a veces avergonzar encontrarse sumergidos entre los lacayos al servicio de la ultraderecha y clonar sumisamente a los voceros del Sr. Bush.

Bajo la bandera de "oponerse al autoritarismo", la nueva derecha encuentra un cierto alivio a su capitulación ideológica y política. Desde las trincheras de la izquierda que defendía la "dictadura del proletariado" y las tesis de Lenin sobre el Estado han dado el gran salto hasta el regazo de la oligarquía para acompañar a la comparsa neoburguesa que quisiera borrar de un tirón la composición clasista de la sociedad venezolana y el verdadero carácter del autoritarismo.

Una de las aberraciones más notables de estos santos cruzados contra el autoritarismo es que mientras descargan todo el fuego de sus cañones contra el "autoritarismo" de Chávez no dicen ni una palabra del autoritarismo de los protagonistas del golpe de Estado del 11 de abril 2002, quienes de un solo plumazo acabaron con la Constitución, abolieron la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y la Defensoría del Pueblo y destituyeron al Fiscal General de la República. ¡Qué atragantada de autoritarismo! Tampoco dicen una palabra sobre al autoritarismo de Fedecámaras y la CTV que impusieron un "paro cívico" patronal, arbitrario y golpista, sin consideración alguna por la mayoría del país.

Menos aún mencionan el autoritarismo del gobierno de Bush. ¿Es qué acaso no hay nada más autoritario hoy en día que hacer añicos el Derecho Internacional para invadir, ocupar y masacrar un país como hizo Estados Unidos con Irak y Afganistán? ¿Acaso no es autoritarismo el bloqueo criminal contra Cuba en desafío a todas las resoluciones y la Carta de las Naciones Unidas?

La prédica antiautoritaria de los voceros de la contrarrevolución es un discurso interesado. Su propósito es señalar al Gobierno de Chávez como contrario a la libertad y a la democracia. Sin embargo, en el fondo la acusación es de una profunda simpleza antihistórica y de una total falta de veracidad. Revela la superficialidad ideológica y las mentiras con las que la oposición pretende engañar a sus seguidores.




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Guillermo Garcia Ponce


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