El verdadero culpable de la inflación

La inflación es quizás una de las categorías económicas más nombrada en coloquios populares. La entendemos simplemente, como un aumento general de los precios del mercado, y sobre esta base hacemos juicios de valores sobre lo bien o lo mal que un gobierno maneja la política económica interna. Respecto a sus causas, siempre nos han dicho que la inflación se genera por un aumento de la masa monetario emitida por los gobiernos, a la que comúnmente llaman: dinero inorgánico. También nos dicen que cuando el consumo de productos es muy alto y supera la oferta del mercado, eso eleva los precios de aquellos productos. Estas dos supuestas causas, las conocen casi cualquier persona, ya que son las que frecuentemente se esgrimen para justificar el fenómeno de la inflación y las aceptamos sin más ni más. Sin embargo, desde un punto de vista técnico existen dos causas más que generan inflación, a saber: 1) la que se genera por incremento en los costos de producción del bien o servicio y 2) aquella que es inducida por expectativas de los productores y/o comerciantes, generadas por el temor a que en un futuro se vean afectados los costos de producción, o se les dificulte la reposición de inventarios por una mayor inflación. En este sentido, los economistas teóricos dicen que esta inflación autoconstruida refleja efectos inflacionarios pasados.

Todo lo antes dicho, es lo que los economistas aprendieron acerca de la inflación y en consecuencia es lo que nos dicen, y nosotros repetimos como loros tales afirmaciones "científicas". Entonces, sobre la base de ese razonamiento tenemos que inferir que los grandes culpables de la inflación son siempre: por un lado, los gobiernos por emitir "dinero inorgánico", o por decretar subidas de salarios; y por otra parte, los consumidores que en un momento determinado consumen más de la cuenta, superando así la capacidad del mercado de satisfacerlos. Ante esas perversas prácticas tanto de los gobiernos como de los consumidores, el pobre capitalista se ve "obligado racionalmente" a subir los precios para garantizar la producción o el abastecimiento futuro –No me jo…ra el enfermo-.

Sigue más vigente que nunca la expresión de Marx, cuando dijo en su obra: Miseria de la Filosofía: "Así como los economistas son los representantes científicos de la clase burguesa, los socialistas y los comunistas son los teóricos de la clase proletaria".

Pasemos a entender la verdad detrás de la inflación.

Todos sabemos, "racionalmente"-expresión que les encanta a los economistas- que los capitalistas buscan siempre maximizar sus ganancias, por lo que utilizan cualquier ventaja u oportunidad para lograr ese fin.

El hecho de que los capitalistas poseen los bienes y servicios que los consumidores necesitan, los coloca en una posición de ventaja frente a ese consumidor que se ve obligado por esa necesidad insatisfecha, a acudir al vendedor.

Ya desde el momento mismo que el producto está listo para la venta, arranca la carrera especulativa. El productor capitalista busca sacar ventaja en la reducción de los costos de producción; ya sea pagando bajos salarios al trabajador, u obligándolo de alguna manera a incrementar su esfuerzo. Así también, tecnifica la producción para bajar costos; compra materia prima más barata; en fin, todo lo que pueda reducir costos para maximizar la ganancia, lo hará. Pero si aunado a esto, existen condiciones en el mercado para incrementar aún más su margen de ganancia, no desperdiciará esa oportunidad; como por ejemplo, una mayor demanda de su producto que ocasione una caída en los inventarios regulares y se genere una situación momentánea de escasez. Ese escenario crea el caldo de cultivo propicio para que el capitalista se aproveche de eso y aumente el precio de sus productos a voluntad, ya que sabe que el miedo que el consumidor le tiene a la escasez lo hace dispuesto a pagar más para poder satisfacer su necesidad. Así, entonces, el capitalista aumenta el precio sin que se haya afectado sus costos, e incrementa su ganancia sin necesidad de aumentar la producción, le ha sido suficiente solamente con aumentar el precio. Esa misma conducta la tienen los distribuidores y comerciantes capitalistas.

Esa actitud antisocial no tiene otra razón que la codicia, a la que las escuelas económicas liberales (valga el pleonasmo) ven como algo necesario y beneficioso en la economía, denominándola "egoísmo". Incluso llegan al descaro de llamarla "egoísmo sano". Esa conducta ha sido y es, la mayor causa de desigualdad económica y social de la humanidad; más aún desde que el Capitalismo-Liberal la consagró como el vital combustible humano para la producción de bienes y servicios; creando, además, una ley que la protege: la Ley de Oferta y Demanda.

Es necesario darse cuenta que la inflación es una forma de redistribución de las riquezas, las cuales se trasladan del bolsillo de más del 90% de la población mundial, al bolsillo del 10% de los habitantes humanos del planeta.

Veamos ahora quienes son los verdaderos culpables de la inflación.

Cuando un gobierno emite "dinero inorgánico" (aunque después que se eliminó el patrón oro, todos los dineros son inorgánicos), está lanzando a la calle más dinero; ese dinero extra, en manos de los consumidores, se traduce en consumo extra, y cuando el consumo supera los inventarios regulares se produce una escasez. Como ya dijimos, la escasez despierta el temor de los consumidores, quienes estarán dispuestos a pagar más para poder obtener el producto, y exalta la codicia del capitalista, quien aprovecha el temor del consumidor para incrementar su ganancia. Esta realidad se repite cuando hay aumentos generales de salarios; ya que es normal que ese aumento de salario se convierta en mayor consumo. Visto desde esta perspectiva el problema de la inflación, cabe preguntarse: ¿qué obliga el capitalista a aumentar los precios frente a un mayor consumo de su mercancía? La respuesta es sencilla: sólo su codicia. Mientras no se vea afectada de manera importante su estructura de costos, no hay razón para la variación del precio de la mercancía.

Cuando la elevación del precio del producto, deriva de un cambio en la estructura de costos, que afecte de manera importante los márgenes de ganancia, tiene sentido el aumento de los precios. Pero la escasez no puede seguir siendo jamás una razón para incrementar los precios de bienes y servicios.

Luego, si el capitalista no se aprovecha del miedo a la escasez, para incrementar los precios de las mercancías; siendo que él también es un consumidor, tendría muy poco que temer una subida significativa de la inflación, por lo cual no tendría sentido que subiera los precios de sus productos basado en "expectativas" inflacionarias

Pudiésemos concluir que si se evita que la codicia del capitalista marque los precios ante la escasez, la inflación sólo sería el producto de una variación en la estructura de costos..

Finalmente, para resolver el problema de la inflación en cualquier parte del mundo se deben crear leyes que frenen la conducta antisocial (codicia, egoísmo) del oferente de bienes y servicios; y crear un sistema económico productivo que garantice la satisfacción del consumo, además con un potencial suficiente para incrementar la oferta en el menor tiempo posible, de manera de estar siempre delante de la escasez.
 



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Juan Carlos Valdez


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