La Cumbre de los barrancos

Después de escuchar las intervenciones de casi todos los Presidentes asistentes a la VII Cumbre de las Américas, y tal vez cuando muchos ya se habían retirado a sus respectivos países, yo emprendí el camino hacia la Cumbre, pero no de las Américas, si no la que está cerca de los Barrancos, de la aldea Platanales, en Michelana. Sí, invitado por una familia amiga, emprendimos el viaje a eso de las ocho de la noche del día sábado. A pesar de todas mis excusas y argumentos expuestos, de no poder ir porque debía redactar el articulo (este que usted está leyendo), no fue posible convencerlos que se fueran sin mí. Olvídate de eso, mira que Obama dijo que “la ideología y la historia no tienen sentido”, me recordaron. Nos jodimos bien jodío expresé yo, y todos terminamos riéndonos del “fin de la historia y de las ideologías”.

Entre chistes y chistes fuimos avanzando, pasamos por Lobatera, luego Llano Vasto, después Tribiño y Santo Cristo del Tabor. A las nueve y media de la noche llegamos a los Barrancos; allí hicimos una primera parada y para espantar los espíritus y el frío intenso que emboscaba el alma, nos arrimamos un buen trago de miche. Después de la despedida reglamentaria, seguimos rumbo a la Cumbre, que está a unos 10 kilómetros más adelante. Llegamos en una noche oscura donde el silencio se ocultaba entre la neblina. Allí también saludamos a los dueños de la casa, familia hospitalaria que me ha brindado su amistad y donde el aprecio se siente en el trato, en el café, en la copita de miche que te brindan. Por favor, con esta ya llevo dos, les dije enfáticamente, así que paro aquí y seguimos la conversa.

Realmente fue así. Pero sin querer, nos adentramos en una amena conversación, donde el tema principal fue la Cumbre de las Américas. De inmediato fueron surgiendo las interrogantes sobre los alcances de la Cumbre, las intervenciones, los debates, las posiciones de cada país y las conclusiones contenidas en el Documento Final. Uno a uno fuimos expresando nuestros puntos de vistas, defendidos con argumentos teóricos bien sólidos y planteados con mucha seriedad. Para darle un poco de orden al debate que se iniciaba en plena Cumbre, yo propuse que iniciáramos por el último punto; es decir, la falta de una Declaración Final Conjunta. No hubo una Declaración Conjunta, porque el imperio asesino de Norteamérica, junto con Canadá y otros países neocolonizados y cobardes se negaron a firmar, y que por desacuerdos en algunos puntos. El obstinado imperio y sus países aduladores y lacayos quisieron lanzar por los barrancos a la VII Cumbre de las Américas, pero fueron ellos quienes rodaron cuesta abajo por las laderas del infierno.

Como dicen, el que siembra vientos, recoge tempestades. Mientras la patria grande, la nueva América Latina sale victoriosa y consolidada en el espíritu revolucionario; el imperio norteamericano y la “Doctrina Obama” salieron derrotados y con el rabo entre las piernas. Igualmente se fueron por los barrancos, los representantes y mercenarios de la extrema derecha, acompañados por la MUD y toda la rancia oposición venezolana. Ellos habían puesto todas sus esperanzas en esa Cumbre, pero el tiro les salió por la culata y se fueron por los barrancos, rumbo hacia el inframundo de la mediocridad. Así, conversamos hasta casi la una de la madrugada del día domingo. Dándole las gracias por la hospitalidad, me retiré al cuarto donde iba a dormir, pero antes redacté este artículo para todos ustedes mis amigos y amigas lectoras. Hasta la próxima Cumbre.

*Politólogo.

eduardojm51@yahoo.com



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Eduardo Marapacuto


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