El papel de los maduros en las colas

En las colas y en todos lados. Esta infame modalidad de intento de acabar con la revolución bolivariana y chavista asfixiándonos con acaparamientos especulación mercantil y financiera y guerra sicológica, debemos atacarla (contratacarla) empleando todo lo que tenemos, usando pronta e inteligentemente todo nuestro arsenal ideológico, político, comunicacional, legal – judicial, institucional y, sobre todo, popular. Una vez más el pueblo chavista debe asumir rol protagónico en batalla.

Y papel especial tenemos en esta batalla de hoy, el acaparamiento y las colas, la guerra económica, las personas de edad madura, los que vivimos ya en conciencia de ser la cuarta república, especialmente sus estertores, las décadas de los 80 y 90 del pasado siglo.

Pasa que los menores de 25 años (hasta los menores de 30) no tienen un patrón de comparación entre la actual Venezuela que puja en su refundación como país auténticamente libre y soberano, ecosocialista bolivariano y chavista, y la Venezuela cuarta republicana. El grueso de nuestra población tenía menos de 15 años a la llegada de nuestro comandante eterno a la Presidencia. Por esto las personas que hoy día tienen  menos de 30 años de edad son más proclives a anotarse en el discurso opositor sobre que este modelo político actual (el bolivariano y chavista) no sirve, que el modelo socialista (cosa que aún no existe) es el culpable del desabastecimiento, que no hay libertades, que se debe  “recuperar la verdadera democracia”, que no hay oportunidades para los jóvenes, que nos estamos muriendo de hambre y pare usted de contar tantas zoquetadas  vilezas manipulaciones medias verdades y totales mentiras del discurso opositor.

Toca a los que vivimos en carne propia las vicisitudes de la cuarta república dibujar a nuestros jóvenes, con toda su gama de colores, los horrores, hambre, injusticias y saqueos que vivimos en nuestro país durante el siglo XX.

Muchos de nuestros jóvenes de hoy día no saben que la pobreza crítica y extrema era generalizada, que nuestros jóvenes no tenían cupos en las universidades (donde al final de esos tiempos solo entraban los “pudientes”) ni tenían ninguna otra posibilidad de estudios. Toca “informarles” a nuestros jóvenes de los atropellos agresiones torturas desapariciones y asesinatos que cometían los organismos del Estado cuarto republicanos contra nuestros jóvenes cada vez que salían a protestar por cupos o por mejores condiciones de estudio.

Solo nosotros los “maduros” podemos dar testimonio de primera mano a nuestros actuales jóvenes, sobre las necesidades, sacrificios infructuosos, angustias, padecimientos y del hambre que se pasaba en este país cuando gobernaban los que hoy se presentan como “demócratas defensores del pueblo”. Digámosle a nuestros jóvenes que antes no se hacían colas, es cierto, pero los productos se vencían en los mostradores y vitrinas de los establecimientos porque no había dinero con que comprar (quién no recuerda la recogida semanal de leche de cartón vencida que hacían los distribuidores en todas las panaderías del pías pues estas no lograban venderla toda. De hecho a raíz de esto se creó en el país, para ese entonces una industria medio clandestina de elaboración de queso a partir de leche vencida)

Nuestros jóvenes tal vez no saben que sus padres, funcionarios públicos, maestros, militares, médicos y enfermeras de hospitales, empezaban a cobrar sueldos a partir de marzo o abril de cada año pues el Estado y Gobierno de turno no contaba con dinero. A lo mejor tampoco conocen del derrotero de todas y todos los venezolanos jubilados y pensionados que no cobraban pensión o cobraban limosnas después de tener que manifestar marchar y tragar bastante gas lacrimógeno y perdigones.

Son tantas cosas denigrantes, horribles, dramáticas que podemos y debemos contarle a nuestros jóvenes sobre cómo se vivía antes en nuestro país.

Con este trabajo debemos aprovechar para refrescarles la memoria a varios “no – jóvenes” o adultos maduros sobre todas estas cosas vividas hasta hace apenas 15 años, los cuales parecen haber olvidado esas realidades patéticas y que se han entregado a corear o por lo menos aceptar sumisos el discurso opositor.

El GPP Simón Bolívar, los partidos revolucionarios, los frentes sociales, los sindicatos progresistas, están llamados a organizar y apoyar el rol que debemos cumplir los adultos maduros en esta batalla.

La contrarrevolución debe ser derrotada. Usemos todas nuestras fuerzas. Cada uno de nosotros, militantes y creyentes en este inédito, fenomenal, único y hermoso proceso de independencia definitiva e instauración del socialismo, tenemos el deber de salir a luchar para defender los logros y el legado de nuestro comandante eterno Hugo Chávez y la heroica gestión de nuestro presidente obrero Nicolás Maduro.

¡No Pasarán! …. ¡No Volverán!.... ¡Necesario es vencer!.

 

Ing.

ingenieroisoto@gmail.com



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Inocencio Soto C.

Ingeniero Forestal

 ingenieroisoto@gmail.com

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