Quinto malo

Los anuncios para la clase media

La clase media siempre está esperando anuncios. Son los que no saben lo que son ni quienes son. La clase media no tiene identidad, no es, no existe, pero “ella” insiste. Quiere ser. Se lo enseñaron los explotadores, la burguesía, el capitalismo. Lo peor; se lo creyeron. Sin embargo, en poesía, nuestro poeta Mario Benedetti hace rato que los sentó de culo, pero se niegan a aceptar que no existen, que “sólo a veces, se da cuenta / (medio tarde) de que la usaron de peón”.

 

En las relaciones capitalistas de producción y dominación, la case dominante se inventó una clase ambigua, complaciente, sin pies ni cabeza, pero que satisface el sentir de quienes quieren ser burgueses pero, apenas, solo llegan a pensar como ellos y a reproducir su ideología, pero jamás a vencer las desigualdades ni mucho menos. Son la clase nada, la “clase media”.

 

A las puertas y en los alrededores de los supermercados, de las superfarmacias y de otros establecimientos creados para el consumismo compulsivo, en los últimos días, se observa a la tenebrosa “clase media”, que compra con afán egoísta, mezquino, bachaquero. Complacen a los desaparecedores de productos, a los vacía anaqueles, a los mismos que, desde empresas transnacionales, conducen las acciones terroristas para acabar con todo bolivarianismo, con todo chavismo, con tanto compromiso de igualdad, libertad e independencia. Consiguen seis paqueticos de harina para arepas provenientes de los mismos que les embriagan cotidianamente con diversas presentaciones de cervezas, que jamás escasean, y se sienten felices. Eufóricos critican las colas, raspan o mandan a raspar cupos en el extranjero y se olvidan que esa reivindicación la concedió el Comandante Chávez en un afán por la distribución equitativa de los beneficios petroleros. En fin, se hacen cada vez más “clase media”, tal como lo quiere la burguesía.

 

Esa fantasmagórica pero ingenuamente conspirativa “clase media” espera anuncios en dólares. No piensan en bolívares ni con visión solidaria. Solo quieren llegar de primeros. Quieren alcanzar el imposible de ser burgueses y explotadores y creen que esa es la vía. Abarrotan las colas cada vez que aparece la oferta de algún producto escondido, acaparado, desaparecido de los anaqueles para sembrar terror y caos. Y si lo consiguen, reproducen el acaparamiento en pequeño, guardan, revenden a precios cuadruplicados, dan su aporte para perpetuar la dominación capitalista.

 

La clase media es una no clase pero también es una plaga, es la langosta amenazando y queriendo  arrasar con los cultivos de vida que quiere sembrar y cosechar el pueblo auténtico, proletario, bolivariano y chavista. Los anuncios, en un gobierno revolucionario, legado de Chávez, los hace el pueblo, el mismo que en 1989 se alzó para frenar la voracidad neoliberal que proponían o avalaban los gobiernos puntofijistas.

 

Los anuncios para la “clase media” no son otros sino la invitación a definirse clasistamente por la construcción de la Patria socialista.

 



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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