Quinto malo

La cola de mellar paciencia y conciencia

Quizás usted no lo crea, le parezca exagerado o piense que quien esta opinión escribe, es un trasnochado comunista que no sabe en qué país vive. Pero, lo cierto es que las colas que observamos, padecemos o, al mismo tiempo, observamos y padecemos, frente a establecimientos comerciales, cadenas de supermercados y farmacias, han sido fríamente planificadas en los centros de poder estadounidense, sus servicios de inteligencia y de sucia propaganda de guerra.

Antes de las colas, se viene padeciendo en Venezuela una expresión terrorista de repentinas desapariciones de productos básicos y ni tan básicos, pero igualmente necesarios. Ese desabastecimiento programado, tiene el objetivo de sembrar zozobra entre consumidores que no estaban acostumbrados a que en sus casas -especialmente en los últimos 15 años- faltasen alimentos, productos de limpieza, tocador o de esos que se ha acostumbrado a denominar básicos.

En una segunda instancia, la desolación de quien hace interminables colas aderezadas de rumores, intranquilidad, y la duda ante el riesgo que cuando le toque su turno quizás se haya agotado el producto que distribuyen, va desmoralizando al pueblo necesitado de sus productos.

En tercer lugar, el consumidor, angustiado porque no sabe a ciencia cierta cuándo reaparecerá una venta similar del producto que le están ofreciendo, entonces se convierte en un acaparador de bajo rango, un acumulador de mercancías que, probablemente, obsolescan antes de haber terminado de consumirlas o, quizás se le adelante cucarachas y ratones en el consumos de los mismos.

En fin, agotada la paciencia, como consecuencia del planificado terrorismo que aplica el imperio yanqui, las empresas transnacionales y los lacayos que sirven a sus intereses desde nuestro país, el consumidor de a pie, el que no entiende exactamente lo que está ocurriendo, sino que, simplemente lo padece, comienza a buscar a un culpable. Al que encuentra más cercano, para señalar es al gobierno, a los chavistas y, por supuesto, a Maduro. Esto significa que uno de los objetivos inmediatos de quienes persisten en detener y acabar con la Revolución Bolivariana, se estaría logrando. Se ha perdido o se va mellando la paciencia del pueblo.

Al lado de esto, la conciencia frágil de quienes no terminan de entender a plenitud la complejidad de este fenómeno, que es expresión de una guerra económica y mediática, todo su "chavismo" y supuesta "lealtad", basada en los beneficios que directamente reciben (los recibidos, seguramente los olvidaron en este momento) acaba, no solo con su paciencia sino también con su conciencia. Comienzan las deserciones, los rajes, las huidas y junto a ello las críticas al "rrrrrrégimen", aunque se hagan desde posiciones, aparentemente no escuálidas.

La guerra contra nuestra revolución y nuestro futuro de Patria socialista es encarnizado. Nuestra respuesta debe ser perseverante, paciente y consciente, teniendo claro que el camino es duro, pero, como decía el revolucionario Argimiro Gabaldón, "pero es el camino".



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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