Mi palabra

¡Con Dios y la Virgen!

"Si los hombres son tan perversos teniendo religión,

¿cómo serían sin ella?"

Benjamín Franklin,

Científico e inventor estadounidense.

La mañana del domingo, hice el recorrido desde Maracay, hasta nuestro humilde hogar en la ciudad de Acarigua, de manera muy tranquila. Cuando salgo siempre me encomiendo al inmortal y valiente ejemplo, Jesús de Nazaret, aunque muchos aguinaldos y villancicos dicen, que nació en Belén. Siempre mantengo la prudencia, pero nunca dejó de revisar el vehículo, porque sencillamente, él no era mecánico, y lo más que puede hacer por mí, y mis acompañantes es cuidarme, todo los demás, depende del sentido común de cada persona, y me parece, que está haciendo falta y bastante. Toda mi vida, he sido un eterno admirador de este hombre de carne y huesos, a quien no le perdonaron su osadía, fue crucificado por desafiar el poder de su época.

Nadie puede entender, una contradicción a la vista de todo el mundo, ahora no necesitamos tener la biblia a la mano para leerla, porque en cantidades de vehículos, se consiguen mensajes bíblicos muy visibles, verdaderas enseñanzas en el duro trajinar de nuestra existencia; sin embargo parecen colocados para estar a la moda; por algún arrepentimiento o simplemente no se acuerdan del mensaje muy bien pintado en los vidrios de cualquier máquina rodante, o en último caso adquirieron el coche, con la recomendación pintada, y nunca se acuerdan de ella. Pongo un ejemplo, muy claro, de lo que estoy diciendo. En el corto, pero placentero viaje, realizado el fin de semana, hice casi todo el recorrido a menos de 100 kms la hora, con sus respectivas pausas, como si estuviera leyendo un libro, pero en tres o cuatro oportunidades, vimos pasar una camioneta, como una exhalación, con un letrero muy visible en letras blancas ¡CON DIOS Y LA VIRGEN! , lo único que se me ocurría, decirle a mi compañera ¡Mira van bien protegidos, pero parece que los viene persiguiendo un espanto!

Ese breve relato, nos explica la causa de la mayoría de los accidentes de tránsito; siempre está presente la falta de sentido común a la hora de conducir; la imprudencia es la mala consejera, al cual debemos agregarle, el problema creado por el alto costo de los repuestos, más la escasez, porque en este país, lamentablemente, casi todo se mueve sobre ruedas, además, la mayoría de los venezolanos, hasta hace poco veían la vida de una manera muy ligera, sin importarles absolutamente nada, sencillamente había con que comprar y se conseguía lo que se buscaba; ahora con la planificada guerra económica, con la daga del dólar, incrustada en el corazón de la economía, todo se ha venido derrumbando, como dice la canción.

Son tantos los mensajes ambulantes, que en cierta ocasión escuche a un señor exclamar de manera muy jocosa, al lado de un vehículo con una biblia bien pintada ¡Ese no la lee, ni que la consiga en tiras cómicas! a los pocos minutos, vi pasar la camioneta, conducida por un joven, sin ninguna precaución, a una velocidad no permitida en el perímetro de la ciudad. Si este adolescente es un imprudente, les voy a contar la experiencia vivida por un amigo, siempre la saca a relucir a manera de chiste; tenía a un vecino, quien vivía ¡Pa lante! como dicen los jóvenes de ahora; en ciertas ocasiones, cuando llega el sábado, le decía a la compañera: “Vieja agarra los muchachos, vamos para la playa” al momento estaban todos listos para darse el baño, pero nunca dejaba de invitar a la mamá del amigo: “Señora María, vamos para la playa”; rápidamente la matrona, le respondía un poco alterada ¡Usted está loco, usted no revisa el carro!. El intrépido viajero soltaba una carcajada, y se marcha tranquilamente; siempre regresa sano y salvo, pero con el destartalado carro, como las perritas, cuando están en celo; aprovechaba los servicios prestados por las grúas de forma gratuita; lamentablemente estos beneficios han desaparecido de las carreteras venezolanas.

Estamos de acuerdo, al andar en una carretera, siempre se corren peligros, pero aumentan los riesgos, cuando se pierde la responsabilidad al frente de un volante. No es igual andar a 80 kms por hora en una autopista, moderando la velocidad de los conductores, que dejar a cada quien a rienda suelta, como dicen en el llano, porque a la hora de un accidente, siempre quedan atrapados muchos inocentes; por eso quisiera ver miles de mensajes, no solamente en los vehículos, sino en cada esquina, para ayudar a los seres humanos a respetar a nuestros semejantes, una de las grandes virtudes de Jesús de Nazaret.


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Narciso Torrealba


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