Las papitas de Mc Donalds

Recientemente se desató una polémica sobre algo que parecía tan banal: las papitas de Mc Donalds. Resulta que la transnacional había cambiado en su menú las papitas por yuca o arepitas y enseguida aparecieron los opositores señalando que era por la ausencia de las divisas necesarias para que la empresa trajera las papitas. Luego se fue aclarando la noticia hasta que se descubrió que un conflicto laboral en el puerto de Los Ángeles, en EEUU, originaba que no llegaran a Venezuela las dichosas papitas. Hasta aquí todo parece formar parte del mismo ciclo de siempre: se formula un rumor, la oposición lo manipula y al final sale la verdad, la cual fue aclarada hasta por la propia televisora Telesur.

Sin embargo, en este caso específico, queda un mal sabor, porque por vía de este conflicto uno se entera de que le están dando divisas a una empresa comprometida con el golpismo y con la transculturización en Venezuela. Pero no solo eso, le están dando divisas para importar papas, cuando ese es un rubro que se produce en el país. Algunos podrán señalar que no hay producción suficiente, pero ¿cuántos años tendremos dándole divisas a Mc Donalds sin comprometerlos a que esas papas las produzcan en el país?

El caso de las papitas de Mc Donalds debe ser similar al de todas las empresas que venden comida chatarra, que envenenan a nuestro pueblo y que fomentan el "modo de vida norteamericano". Entonces ¿vamos a seguir permitiendo que se le entreguen divisas a las transnacionales de la comida chatarra? Cuando se analiza un poco más de cerca este caso, vemos que hay otros elementos adicionales, es el caso del uso del azúcar para los refrescos que venden y que hace que grandes cantidades de estas sean desviadas del consumo de la población para satisfacer las necesidades de la industria del refresco. Y después está el problema de salud que representan estas cadenas de comida chatarra, no por sus establecimientos, los cuales exhiben estándares de limpieza muy altos (para muchos, Mc Donalds y estas cadenas son sitios que sólo sirven para el uso de sus baños) sino por la comida que sirven. Comida con altos niveles de colesterol, azúcares procesadas, grasas y carnes de dudosa procedencia.

En el fondo no estoy proponiendo que se cierren estas cadenas de comida chatarra, lo que exijo como venezolano, es que las divisas no se entreguen a estas empresas para importar productos que se producen o pueden producir en el país.



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Omar Gómez

Conductor del programa "Latinoamérica Unida", por La Radio del Sur.

 omarg.ccs@gmail.com      @omarfgomez

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