¿Quién ha dilapidado los recursos de Venezuela en el exterior?

I

El rancio oposicionismo antichavista que se había quedado varios meses guindado del Viaducto, dio un salto monumental a Río de Janeiro para despotricar contra el gobierno por el apoyo de PDVSA a la escuela de samba Vila Isabel, cuyo mensaje de unidad latinoamericana que tuvo como epicentro a Bolívar, Perón, Frida, y el Che, le permitió adjudicarse el primer premio del Carnaval de Río ante millones de personas que lo seguían desde todos los rincones de Brasil.

La oposición en pleno, sus jefes en Washington y medios de comunicación privados, han acusado al gobierno del presidente Chávez de "regalar" el dinero de todos los venezolanos. Incluso, el jefe de los Servicios de Inteligencia estadounidense y fiel representante de la oposición reaccionaria, John Negroponte, manifestó que el gobierno venezolano "gasta cientos de millones de dólares en una política exterior extravagante, en lugar de luchar contra la pobreza en el país." (El Universal, 1-03-06)

Además de hipócritas, estas afirmaciones resultan sumamente ignorantes de la realidad geoestratégica mundial, de las obligaciones morales de la Revolución Bolivariana para con sus hermanos latinoamericanos y caribeños, y del principio constitucional de integración, cooperación y solidaridad que rige las relaciones internacionales de Venezuela. (Articulo 152)

La iniciativa de Petrocaribe, por ejemplo, por medio de la cual países del Caribe obtienen petróleo venezolano con descuento, facilidades de pago y la posibilidad de retribuirlo con bienes y servicios, persigue objetivos similares a los que ya había concebido el insigne canciller Arístides Calvani durante el primer período de Caldera, cuando las antillas se encontraban en pleno proceso de descolonización. De acuerdo al diplomático Demetrio Boersner, hoy fiero opositor al gobierno, "la idea, expresada a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta por el Canciller Arístides Calvani en el primer gobierno de Rafael Caldera [sobre] la presencia venezolana en el Caribe oriental principalmente, es de gran importancia geopolítica para el país. En primer lugar, la Antillas Menores constituyen una zona de paso hacia Venezuela y desde Venezuela hacia el exterior, por ello es una zona de seguridad donde debemos tener amigos y no enemigos. Para aquel momento los países de
habla inglesa eran países nuevos, que necesitaban protección. Si Venezuela lograba, en aquel momento histórico, convertirse en la gran amiga y protectora de esas islas teníamos ganada una zona de influencia admirable, cerca de nuestras costas, una primera línea de defensa contra cualquier ataque de fuera, un trampolín nuestro hacia fuera, un mercado para productos no tradicionales." (Boersner en Otálvora, 2002) Incluso, el gobierno de CAP le dio continuidad a esta política. Según el catedrático Edgar C. Otálvora (2002), Venezuela "se sumó a una línea de acción política internacional que procuraba disminuir las notables diferencias en los niveles de bienestar entre las poblaciones de los países pobres y desarrollados. Así, alimentada por el sensible aumento en su capacidad financiera de origen petrolero, Venezuela procuró un liderazgo regional enmarcado en los discursos tercer mundistas que aupaban la cooperación Sur-Sur y exigían el diálogo Norte-Sur."

Pero mas allá de las consideraciones geoestratégicas, Venezuela tiene la obligación moral y la responsabilidad histórica como país petrolero, latinoamericano y caribeño, bolivariano y revolucionario, que promulga la integración hemisférica, la solidaridad y la cooperación internacional, de atender las necesidades energéticas de países hermanos, responder adecuadamente a las penurias humanas de países pobres enfrentados a catástrofes naturales, solidarizarse con la población excluida de países abandonados por sus líderes y aparato empresarial - por muy desarrollados que sean - y expresarse de manera inequívoca en razón de los principios constitucionales que rigen las relaciones internacionales de la Venezuela Bolivariana.

II

Gran parte de la oposición, dentro y fuera de Venezuela, que hoy acusa al gobierno de dilapidar los recursos del Estado en el exterior, ha estado vinculada a los gobiernos de CAP y Caldera que durante la década de los 90 saquearon las arcas de la nación en beneficio propio y de intereses transnacionales con la aplicación del políticas neoliberales que no hicieron mas que profundizar la dependencia y el subdesarrollo de Venezuela.

El "paquete" de CAP diseñado por los tecnócratas neoliberales de Harvard y MIT con el aval del Fondo Monetario Internacional, incluía la liberación de precios, tasas de interés y tasa de cambio, así como el incremento del precio de la gasolina y consecuentemente del transporte urbano y rural. La respuesta de un pueblo indignado no se hizo esperar y al siguiente día de aplicado el "paquete" se produjo una estallido social contra el orden socio-económico que se quería implantar de manera arbitraria. El presidente debió utilizar la represión para poder continuar la aplicación de su "paquete", cuyos resultados fueron devastadores. A pesar del crecimiento artificial de 5,3% y 9,2% que experimentó la economía a costa del sufrimiento de la población mas pobre, cuando CAP dejó la presidencia al ser destituido por haber destinado $27 millones de la partida secreta al sistema de seguridad de la candidata pro-estadounidense y posterior presidenta de Nicaragua, Violeta Chamorro, la economía se
había contraído en un 8,1%, la inflación alcanzaba el 84,5%, las reservas internacionales se encontraban en apenas $7 millardos, la balanza de pagos por el suelo, las empresas estatales CANTV y VIASA vendidas a precio de gallina flaca, y el país endeudado y encadenado a las políticas del FMI y BID.

Caldera asumió el poder montado en el golpe del 4-F con la eterna promesa de resolver los problemas económicos de Venezuela sin aplicar el modelo neoliberal, ni acudir al Fondo Monetario Internacional. Inmediatamente después de su toma de posesión se produce la crisis bancaria y la intervención del Banco Latino. El gobierno de Caldera decidió entonces otorgar mas de $9 millardos en auxilios financieros que en lugar de ser reinvertidos en el sistema bancario para resarcir el daño a los ahorristas, se fugaron al exterior con la complicidad gubernamental. Como consecuencia, las reservas internacionales quedaron por el piso y Caldera debió aplicar un feroz control cambiario que fue burlado de manera permanente y sistemática por los capos de la corrupción que manejaban las oficinas JUNAC y OTAC, clones de Recadi que entre otras marramuncias permitieron la importación de "flores y peces exóticos" para apropiarse del dólar preferencial. Para 1996, la situación económica del país era
insostenible, por lo que Caldera tuvo que tragarse sus promesas electorales y acudir al FMI para imponer un paquete neoliberal llamado "Agenda Venezuela", aplicado por el ahora precandidato Teodoro Petkoff y el entreguista Luis Giusti. Este "paquete" incluyó el aumento de la gasolina en un 500%, la liberación y devaluación del tipo de cambio en un 100%, el aumento desproporcionado de impuestos, la liberación de las tasas de interés y la profundización de las privatizaciones que incluía la venta de la CVG y PDVSA. En este sentido, el gobierno aplicó una política petrolera que privilegiaba el volumen sobre los precios, ignorando y violando de manera vulgar el sistema de cuotas acordado con la OPEP. El resultado no pudo ser peor. La economía registró índices negativos por tres años consecutivos, la inflación llegó al 103,2% y el desempleo se incrementó en mas de 4 puntos.

Al asumir la presidencia, el gobierno de Chávez encontró una economía paupérrima con todos los saldos en rojo. Sin embargo, lo mas espantoso que encontró el gobierno bolivariano fue que todas las políticas aplicadas por los gobiernos de CAP y Caldera no estaban dirigidas a lograr un mayor beneficio y bienestar para los ciudadanos, sino que fueron diseñadas para dilapidar los recursos económicos de todos los venezolanos y canalizarlos hacia la banca internacional en cuentas personales y de las empresas mas poderosas de los Estados Unidos y Europa. El precio del barril de petróleo se encontraba por debajo de los 10 dólares, y las empresas extranjeras gozaban la mayor parte de las acciones en todas las asociaciones estratégicas. Estas corporaciones apenas cancelaban 1% en regalías, evadían el ISLR y explotaban el crudo extra pesado de la faja petrolífera del Orinoco como si se tratase de carbón, aunque lo refinaran y comercializaran como petróleo a precio de mercado.

El modelo neoliberal que se aplicó en Venezuela, primero con CAP y después con Caldera, significó la estocada mortal a la clase media venezolana y un decreto de muerte para las familias de escasos recursos.

III

Los miles de millones de dólares que dilapidaron los últimos dos gobiernos puntofijistas con múltiples malversaciones, auxilios financieros, fuga masiva de divisas, corrupción en la administración del tipo de cambio, y la aplicación de políticas económicas y petroleras de corte neoliberal, dejaron a la clase media en ruinas y las familias de escasos recursos al borde del abismo.

Paradójicamente, la clase media antichavista que se ha sumado sumisamente al coro de acusaciones insensatas contra el gobierno por su política exterior de integración, solidaridad y cooperación internacional, ha experimentado en los últimos años una recuperación importante de su poder adquisitivo al punto de tener pleno acceso a la adquisición de todo tipo de bienes y servicios, incluidos vehículos y vivienda, algo totalmente impensable en la década de los 90 y que a pesar de los contínuos ataques contra el gobierno por supuestamente querer conformar un Estado "castrocomunista", la Revolución Bolivariana ha hecho hoy una realidad. De igual manera, las familias de escasos recursos han visto por primera vez en mas de 20 años como sus necesidades básicas son atendidas de manera integral y son incorporadas al proceso de desarrollo socioeconómico del país, produciendo una significativa reducción de la pobreza y un aumento sostenido del desarrollo humano, tal y como lo confirman los mas
recientes informes de la ONU y la CEPAL.

La situación económica actual es inconmensurablemente superior a la de gobiernos anteriores. La inflación que llegó a pasar el 100%, amenaza con caer a un digito, tomando en cuenta que en los últimos dos meses se ha registrado una variación del 0,8% y (0,4%) - en negativo -, los índices mas bajos desde mediados de los 80, para mayor enfado de los mas connotados antichavistas y viudas neoliberales que rezan a diario por el colapso económico e institucional de Venezuela. Por su parte, el desempleo continúa bajando progresivamente, y se ha registrado un importante y sostenido crecimiento económico, el cual es mucho mas alto en el sector no-petrolero. Esto ha permitido un incremento sustancial en el comercio y el consumo, así como un aumento y diversificación en las inversiones. Asimismo se ha detenido la fuga de divisas y las reservas internacionales han llegado a superar los 30 millardos de dólares. Por si fuera poco, las alianzas estratégicas en materia petrolera entre el Estado y
las transnacionales han sido refundadas para darle al país una mayor participación, superior al 50%, mientras el porcentaje de regalías que apenas llegaba al 1%, ha sido aumentado por encima del 16%, otorgándole mayores dividendos a la nación. Por su parte, el barril de petróleo que llegó a venderse a 6 dólares durante la gestión de Caldera con Luis Giusti a la cabeza de PDVSA, hoy se cotiza por encima de los $50, lo cual no es únicamente producto de la situación de guerra en el Medio Oriente, sino el resultado de una política petrolera efectiva aplicada desde mucho antes de la invasión a Irak, e incluso previa al ataque terrorista del 11-S, que promovía el fortalecimiento de la OPEP y la aplicación de una banda de precios que mantuvo el barril entre 26 y 32 dólares.

Precisamente, las políticas económicas y petrolera nacionalistas, bolivarianas y revolucionarias del gobierno del presidente Chávez es lo que hoy permite que Venezuela invierta en la compra de bonos de la deuda externa argentinos y ecuatorianos - que a diferencia de lo que sostiene la oposición, ha producido ganancias netas 75 millones de dólares (Unión Radio, 1-03-06) -, y considere la cancelación de la deuda externa en un 25%, algo inimaginable durante la era puntofijista cuando el FMI parecía ser la primera fuente de ingresos del país y quien decidía como administrar los recursos de la nación para que fueran dilapidados por la misma comparsa de politiqueros que hoy hacen vida en la oposición.

(*) Internacionalista


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Antonio Guillermo García Danglades *


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