En nuestro anterior artículo entregamos un caso pequeño que refleja uno de los modus operandis de la burguesía parasitaria para delinquir y apoderarse de los recursos de la nación. Seguramente existen casos de mayor magnitud, como los que se han denunciado en el marco del defalco de los 20 mil millones de dólares de Cadivi. Sin embargo nos parece prudente ir señalando estos tipos de asuntos, sobre todo porque en ellos se encuentran involucrada la lucha obrera y la toma de conciencia por parte de los mismos.
En tal sentido, queremos hacer referencia a un segundo caso donde aparece como lugar común el hecho de corrupción, con implicaciones públicas y privadas. Ya lo decía la sabiduría popular, detrás de un corrupto público hay un corruptor privado.
Hablamos del caso del Matadero Industrial de Quibor, ubicado en la Vigía del municipio Jiménez del Estado Lara, cuyos trabajador@s se muestran preocupados por el nivel de incertidumbre al que los han sometido sobre su futuro laboral y el de sus derechos.
Este matadero, fue edificado en la pasada administración bolivariana del municipio Jiménez, quienes entregaron en comodato las instalaciones a la empresa privada El Maute, la cual representa intereses corporativos bien conocidos y posicionadas en el mapa económico del centro occidente del país. Era impresionante ver un aviso gigante con consignas bolivarianas y la cara del comandante Chávez en una empresa administrada por intereses privados y enemistados con el proceso revolucionario.
Al perder el campo bolivariano las elecciones municipales pasadas en el municipio Jiménez, el Matadero fue transferido al INDER como ente del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura, abriendo expectativas positivas en la clase trabajadora: superar las condiciones laborales y reivindicativas por ejemplo.
En ese marco, aparece quien llevará las riendas del matadero por parte del estado a través del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura. Hablamos de la empresa “Agroflora”.
La administración de Agroflora entregó por la vía del hecho la gestión del citado matadero a una empresa privada de nombre Agromerma, la cual está acusada, así como sus representantes, de actos de corrupción, específicamente por la presunta comisión del delito de PECULADO DOLOSO PROPIO.
Denuncian los trabajador@s que Agromerma llevaba todas las operaciones vinculadas a la comercialización de los productos y subproductos del matadero en cuestión, usurpando la responsabilidad de la empresa gubernamental y captando todas las ganancias correspondientes a la actividad de la industria.
El aprovechamiento privado de la cosa pública, es sin duda un cuadro que se repite a lo largo de la historia rentista de nuestro país. Empresarios parásitos subsisten del erario público, se aprovechan, en este caso, del Matadero Industrial de Quibor, de la tecno burocracia corrupta, de la incapacidad de nuestras instituciones de gobierno y de la impunidad para robar a l@s trabajador@s y a la sociedad venezolana.
Así se reproduce la sociedad de dominio y explotación capitalista, a costillas del trabajo y de los recursos de la nación. El estado colonial heredado, engendra las relaciones que permiten el saqueo y la expoliación de nuestros recursos, las reproduce constantemente, las justifica en nombre de la división de clase y la supuesta productividad de la burguesía.
¿Cuál es el papel del Gobierno Bolivariano y sus instituciones en este caso?, los obreros se han movilizado para denunciar su situación laboral y económica: suspensión de sueldos, retiro de las instalaciones, incertidumbre ante paralización y situación jurídica; han denunciado la situación del mal manejo del matadero.
Ante esto, se espera la posición del Gobierno Bolivariano, más allá de medidas administrativas, se espera la superación del modelo ya experimentado, el cual entregó a manos privadas la gestión del matadero, por la vía legal o la vía ilegal. Cualquier actuación que implique una medida que repita esta historia, se coloca en estado de sospecha contra el legado antimonopolíco y anticapitalista del comandante Chávez, privilegiando prácticas que venimos denunciando como las operaciones delictivas de la burguesía parásita.
Ojalá viéramos a l@s trabajdor@s avanzando de su posición reivindicativa y de denuncia, a posiciones como la de l@s camaradas de Beneagro, quienes cumplieron un año produciendo bajo control obrero. Ojalá las instancias de gobierno se hicieran cómplices del legado del comandante Chávez. Por lo pronto acompañamos las luchas justas del pueblo, empujando hacia un nuevo modelo económico desde lo concreto que implique la defensa de la soberanía, la producción y el trabajo liberador, la construcción de la comuna y la defensa de lo que vamos conquistando como pueblo.