Democratizar, o…

Sin duda democratizar es vocablo que políticamente suena, hasta poético. Justo pedir participación más amplia a una organización política, abrirla, dar espacio a más gente, para tener mas fuerza para arrastrar, cual grúa, ese insalvable carro chocado de la unidad.

Democratizar es la oración que con más fuerza rezan los feroces jóvenes manos blancas, para curar las chuzadas que se han dado. Plegaria que ojala escuchen San Judas Apóstol, o, Santa Rita de Casia -monja agustina- y, a quienes se tiene como los Santos de las causas perdidas.

Pero sabiendo que solo se dedican a hacer política se contradicen al negarse a ser un partido político, ¿quién los entiende¿. No quieren serlo, pero no ofrecen algo que lo sustituya, y, sobre todo, sin con ello, se curan, como afirma uno de sus socios: ser un largo bostezo.

Democratizar se les ha convertido, casi en un bolero a todos sus socios: ni importan si son: “salidistas”, “constituyentistas”, “golpistas”, “inmediatistas”, “soplones”, “Copeadecos” y otros que no saben, en que horqueta colgarse. Esta lista finaliza con los “excéntricos”, que manosean la ensoñación de resolver su guerra, a través de la elección directa por la base del nuevo secretario general.

Por muy atractiva que pueda ser la tendencia a democratizar debemos alertarlos a que realicen un examen frío; difícil para ellos, pirofilos, que han demostrado con sus guarimbas que nada puede ser frío.

Prevenirlos como sabe, la persona que quién cuida una bromélia: ¡ poca agua la seca y mucha la mata ¡, ná guará, como diría doña Ninfa en Carora.
¿Cual será la medida para democratizarlos? Quién lo averigüe, buen democratizador será.

Pero, eso si, como decía un amigo frutero del mercado de Chacao: “están albertíos” …… si siguen quitando espacio en las decisiones a los militantes y se mantienen cogolléricos, sufrirán de falta de legitimidad, y sabido es: de allí vino el pase de factura que los abatió por dedócratas.

Aunque, todo tiene sus dos lados, ¡si quieren ser amplios!, ¡muy abiertos!, el griterío de los jóvenes les hará perder el control que tienen PJ y VP de esa franquicia. Esta sería su vía hacia el default de su ventorrillo y segura extinción de su acceso vía fast food a los fondos buitres que les traen desde afuera. Lo cual es igual a la hecatombe o ….. hecatumba.

¿Sabrán que en Venezuela todos los ven muy lejanos a la gente que compra su harinapan en la calle?. O compran sus zapatos por apartado. Debido a las conductas de sus líderes, autoritarios, gritones, ejemplo: Capríles en la campaña; o la que vendía la idea de la Salida, la muy poco controlada panameña y su otro camelo: El Congreso Ciudadano; o la necedad de imponer la renuncia de Maduro y esperar que este diga …. al menos: yes.

Todo demuestra, y los viajeros del Metro lo confirman, que democratizar es el único camino claro que les queda. Aunque su “encerrona” entre pránes del Garden Party demostró un clima mas cercano al cumple años de un privado de libertad en el Rodeo, qué a un dialogo entre jóvenes de familia clase media del Este.


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Tulio Monsalve


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