Lucha contra la corrupción y eficaz política comunicacional del Estado

Dos temas relevantes abordó en su programa del domingo 29/01 el presidente Chávez, los cuales se impone resaltarlos en la convicción plena de que ambos deben permanecer sobre el tapete de los asuntos más urgentes que reclama nuestro país, como única opción para encontrarles caminos que solucionen en conveniente medida los terribles problemas que de los mismos se derivan.

Se refirió a otros muchos y de muy variados asuntos igualmente importantes de palpitante actualidad nacional e internacional que darían para varias cuartillas, entre los cuales se podría destacar su aseveración de que Venezuela está en la vía de cortar toda dependencia del imperialismo norteamericano a propósito de denunciar una vez más las trabas injerencistas que ha puesto Washington para que Brasil y España nos vendan aviones de transporte militar, pero optamos por comentar en esta ocasión el que tiene que ver con la preocupación que una vez más manifestó por el morbo de la corrupción que se mantiene inalterable en algunas instancias de los aparatos burocráticos del Estado y a la debilidad que reconoció en su gobierno en materia comunicacional.

Sobre el primero reiteró su decidida voluntad a combatir los hechos de corrupción estén donde estén y exigió a sus ministros y demás funcionarios del gobierno el mayor celo en el manejo de los recursos en las instancias que tienen bajo su responsabilidad, así como que estén muy alertas para impedir que hagan de las suyas quienes pretendan hacer de las arcas públicas una fuente fácil para hacerse ricos sin que nada ocurra, por lo que les ordenó actuar con mano dura para castigar a todo sujeto que sea detectado en esas andanzas, sin ningún tipo de contemplaciones. Recordó de manera muy general algunas trastadas que se han podido descubrir en Mercal, como el desvío de alimentos para venderlos a mayores precios y en el área de la salud, el robo descarado de las provisiones de medicamentos en dispensarios y hospitales, por lo que hizo un exhorto a la ciudadanía en general para que permanezca vigilante y de esa manera impedir que esas iniquidades sigan ocurriendo.

Respecto de la debilidad comunicacional del gobierno fue enfático al reconocer una vez más que “tras siete años…no hemos logrado articular una política comunicacional adecuada”, pero más allá de ello formuló un claro reclamo a los integrantes de su equipo gubernamental que nada dicen de las obras y los aciertos que por cantidades muy significativas realiza el gobierno. “En todas las reuniones les hago hincapié en la necesidad de divulgar lo que hacemos.” Argumentó que la duración de su programa dominical se extiende, precisamente “por ser el único espacio en el que se presentan los logros de su gestión.”

Estas son realidades que en honor a la verdad no solamente las advierte el presidente Chávez, sino la colectividad en general y en particular quienes defendemos con ahínco este proceso de cambios y ello, obviamente, genera en estos últimos sectores mucho malestar y en algunos casos hasta les produce desconfianza, por lo que se impone la urgente tarea de corregirlas.

Hay que entender, obviamente, que la corrupción no resulta tarea fácil erradicarla. Es un viejo vicio que sólo se abate luego de una paciente labor educativa capaz de borrarlo de nuestra cultura aprendida por años de perversiones de quienes nos han gobernado desde que surgimos como nación independiente, dejando muy en claro, por supuesto, que paralelamente deben articularse planes de acción entre todos los poderes del Estado que hagan efectiva una lucha frontal contra los llamados delincuentes de cuello blanco, entre los que están no solamente funcionarios sino particulares, muchos de los cuales son bien experimentados en eso de sobornar y otros que pasivamente se dejan matraquear en las ocasiones en que, mediante tratativas con órganos del poder público se acuerdan convenios para venderle bienes y servicios. Igualmente para que se agilicen y se produzcan resultados pronto de todas las averiguaciones administrativas que están en curso y de aquellas que de seguro continuarán llegando a la Fiscalía General y a los despachos judiciales, pues en tanto eso no ocurra con la celeridad debida, la impunidad seguirá haciendo de la suyas, se continuará dando mal ejemplo y a la final será el gobierno el mayor responsable por esa inacción.

Lo de la política comunicacional pensamos que resulta menos complicado resolverlo (así lo creemos), para lo cual estamos persuadidos de que hace falta que su actual gerencia sienta en su misma mesa redonda a los especialistas en el área afectos a la revolución, sin exclusiones de ninguna naturaleza, y con espíritu crítico se evalúe el trabajo que en la materia se ha hecho sin resultado alguno y se pueda así rediseñar, con la mayor celeridad, otras estrategias que coloquen como prioridades la necesidad de informarle al pueblo sobre los acontecimientos nacionales e internacionales de manera veraz y oportuna con mucha más frecuencia, de manera que los venezolanos tengamos, por ejemplo, opciones televisivas distintas a CNN y Globovisión que, como se sabe, falsean, manipulan y ocultan la información, así como producir programas de opinión permanentes que, con audacia y calidad, contrarresten en términos demoledores la feroz arremetida de los medios televisivos privados en su tarea de desestabilizar la institucionalidad de la democracia sobre la base de mentir cada día con más desparpajo. Para tener éxito en ello hay que potenciar la capacidad de transmisión del canal ocho, el que, aun cuando parezca mentira, en la zona de Barlovento su señal sólo es posible captarla a través de los servicios por cable, lo cual sugiere que habrá otros espacios geográficos del país donde la señal libre no se capta. De otra parte, encontrar mecanismos viables y transparentes que en lo inmediato permitan que los medios impresos afectos al proceso, como el diario VEA y otros muchos calificados como alternativos, tengan la posibilidad real de mejorar su calidad, su tamaño e incrementar su circulación de manera que lleguen a todos los rincones del país, sin que ello les signifique perder ni un ápice de su independencia editorial, lo cual descartamos que ello pueda ocurrir con un gobierno que es persistente en su llamado al pueblo para que asuma su participación y su protagonismo en el manejo de los asuntos del Estado.

El año que comienza es crucial para la revolución. En diciembre están pautadas las elecciones presidenciales en donde esperamos reelegir al Comandante Chávez por un segundo período con un inmenso caudal de votos que se calcula pudiera llegar a los diez millones. En lo absoluto dudamos que él saldrá victorioso en esos comicios con abrumadora mayoría, pero para garantizar que esa mayoría lo sea en los términos esperados y hasta más de allá de esa cifra, estos temas que hemos planteado como problemas deben ser atendidos con la mayor prioridad. Así lo pensamos y así lo decimos…


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Iván Oliver Rugeles


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