¿Llamamos a la paz porque perdimos la guerra camaradas?

A veces, no pocas, tenemos la impresión de que estamos perdiendo esta guerra. Cuando aún nos embarga el dolor por la pérdida del camarada Eliecer Otaiza, un combatiente de primera línea, tenemos razones para creer que la guerra la estamos perdiendo aunque parezca que la ganamos.

Decimos lo anterior porque después de más de un año de guerra abierta y declarada parece que no tenemos capacidad de vencer a esta derecha fascista asesina y que más bien no empeñamos en dialogar y declarar una paz que sólo nos interesa a nosotros, pero además una paz que no es capaz de frenar las acciones criminales y terroristas contra el pueblo de Venezuela.

Las acciones terroristas comenzaron el mismo 12F y aunque hoy las guarimbas están casi extinguidas el fascismo que con ellas lograron sembrar hoy florece en la vertiente terrorista que con el asesinato de Otaiza pasa a la fase de asesinatos selectivos. Cualquiera de las filas de la revolución puede ser la siguiente víctima, mejor si cumple tareas relevantes en la revolución o si antes ha cumplido tareas relevantes en estos 14 años. Dólares para pagar asesinos no les faltarán a la derecha.

Las acciones terroristas dirigidas contra la población, especialmente de las filas del chavismo, buscarán generar conmoción y crear miedo e incertidumbre, así como desconfianza en el gobierno y las respuestas policiales militares que se apliquen.
Insistimos en la tesis de que aún en el seno de la Fuerza Armada parecen persistir sectores proclives a dar un golpe al Presidente Maduro, es responsabilidad de los militares más leales al chavismo que el Comandante Chávez nos propusiera continuar con Nicolás Maduro al frente apoyar irrestrictamente la legitimidad del Presidente Maduro y la continuidad del proceso en el cauce constitucional y democrático.

No es casual que un adeco experimentado como Ramos Allup ataque con vehemencia a los militares y se empeñe en desdecir de la unión cívico-militar que con gran empeño y acierto el Presidente Chávez logró forjar en los últimos años, especialmente después del golpe de 2002.

La continuidad de la revolución bolivariana exige ahora más que nunca de la unidad del pueblo en armas, Fuerza Armada, con el pueblo todo. Sólo ésta unidad hará posible que la guerra además de parecer que la ganamos finalmente logremos ganarla de una vez y para siempre.



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Juan González


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