Genocidio

Es terrible matar al prójimo; pero lo es más, cuando el motivo es la riqueza.

Fue Cristóbal Colón quien inicia la práctica del esclavismo, la explotación y la masacre de los autóctonos en el nuevo mundo. Siembra las raíces del sistema de vejámenes contra la persona humana en esta Tierra de Gracias; ya que fue el primero en hacer esclavos a los indígenas. La arremetida toma dimensiones cruentas, la persecución contra los originarios habitantes era incesante. La monarquía de los Reyes Católicos necesitaba mercados, metales preciosos y materias primas. Los ejércitos mercenarios, bandas de vándalos cargados de enfermedades y taras genéticas; los conquistadores, quienes vienen a bañar de sangre la tierras recién descubiertas, matan sin descanso, con la espada en una mano y la Cruz en la otra. En las escalinatas de la Catedral de Sevilla, a la sombra de la Santa Cruz, (a la cual este 3 de mayo le vamos a rendir homenaje, por ser el día de la Santa Cruz de Mayo, de Santa Cruz de Los Taques), solía reunirse lo peor de España: malandrines, (léase malandros), segundones, aventureros sin escrúpulos, sifilíticos, soldados sin empleo; prostitutas estigmatizadas por la gonorrea, exgaleotes o expresidiarios, todos llenos de ambición y codicia que deseaban marchar a las Indias Occidentales. La resistencia fue la respuesta de nuestros naturales, quienes no comprendían por qué estos señores les venían a despojar de sus tierras, de sus mujeres y a esclavizarlos. Cada vez al amanecer no sólo brillaba el sol y el verde intenso del monte, sino también la sangre de los nocturnos combates que las hordas de bandidos y malhechores europeos, con bellaca premeditación y alevosía, sostenían contra los desprevenidos meridionales. La soldadesca violaba a las indígenas, mutilaba, sodomizaba, torturaba y asesinaba a los niños. Empalaba (introducir una vara por la boca hasta el ano) y desollaba vivos (quitar la piel con cuchilla) a los rebeldes que no se sometían a su voluntad. Estos eran los conquistadores, que acompañaron al Almirante Cristóbal Colón en 1492 y formaron también, el cortejo del Capitán Alonso de Ojeda, en su posible desembarco en Tierra Firme de Santa Cruz de Los Taques, un 3 de Mayo de 1502, en el sector de La Playita.

El enemigo de los genuinos dueños de todas estas tierras, trazó una sórdida política contra ellos: hacerlos prisioneros para venderlos y exportarlos como mercancías a Santo Domingo y España, esclavizarlos para la servidumbre o para las largas, interminables y agotadoras jornadas en los yacimientos mineros, y aniquilar mediante la guerra genocida el resto de la gente para apoderarse de sus tierras. Esta política condujo al exterminio de la población. No fue interés de los conquistadores, de una manera consciente, establecer un nuevo modo de vida; ya que su principal objetivo era enriquecerse, no por otra razón el Capitán Alonso de Ojeda aniquiló a los pobladores de Cubagua y sus proximidades, sin dejar a nadie vivo en brutales e inhumanas labores de inmersión en búsqueda de perlas, comerciando esclavos y matando a azotes a los rebeldes recapturados, y como escarmiento, este bárbaro conquistador se divertía mutilándoles las narices, cortándoles el pene a los hombres y los senos a las mujeres, para que no pudiesen amamantar a sus bebés, introduciéndoles a las mismas garrotes por la vagina, azuzando a los perros de presa para que le destrozasen y comiesen los escrotos a los amerindios. Este es el mismo Capitán Alonso de Ojeda quien avista las costas de Paraguaná por primera vez un 9 de agosto. ¡Por Cristo, señores! ¿Cómo escogieron ustedes esta fecha para glorificar a los matarifes de 150 millones de indígenas a lo largo y ancho de nuestro Continente? Aceptamos que los fascistas, la derecha racista más recalcitrante celebre esta fecha como el día de Paraguaná. Pero es inaceptable que muchos revolucionarios lo hagan. Le hacemos un llamado al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, hombre de profundos sentimientos indigenistas, a escasos 4 meses de tan fatídica fecha, para que le ponga coto a este exabrupto y celebración macabra. Señor Presidente, ¡no permita que el 9 de agosto se institucionalice como el día de Paraguaná! La sangre derramada caerá sobre nuestros descendientes hasta el final de las épocas si esto se consuma, sin lugar a duda.

El autor es: Cronista del Municipio Bolivariano de Los Taques, Santa Cruz de Los Taques, estado Falcón

jesusfreites11@hotmail.com




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Jesús Muñoz Freites

Filósofo. Docente. Cronista Oficial del Municipio Los Taques en el estado Falcón

 jesusfreites11@hotmail.com      @camaradatroski

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