La capacidad del Gobierno

El Presidente Hugo Chávez ha sido reiterativo, especialmente a través de su programa dominical, en la importancia que tiene aumentar la eficiencia y la eficacia de su gobierno y en ese sentido ha venido exhortando a todos los funcionarios de la administración pública. Desde ministros, pasando por gobernadores y alcaldes, hasta llegar a los funcionarios con las menores responsabilidades, todos deberían ser más diligentes en sus actuaciones de gobierno, exige el primer mandatario nacional.

La verdad es que el Presidente Chávez se ha esmerado en hacer entender lo que él considera clave para poder redondear una gestión exitosa en lo político, en lo económico y en lo social. Ha utilizado como recurso didáctico el concepto del triángulo del gobierno desarrollado por Carlos Matus, conformado por el proyecto de gobierno, la gobernabilidad y la capacidad de gobierno. Casi con tono angustiado ha explicado una y otra vez, ante las cámaras de televisión, cada uno de estos elementos, con la esperanza de poder iluminar las mentes de sus subordinados.

El Presidente Chávez sabe perfectamente que en lo adelante, después de haber derrotado a sus oponentes políticos y de tener control de casi todo el aparato del Estado, lo que va a contar son los resultados derivados de la capacidad de su gobierno. El proyecto de gobierno está reflejado en la Constitución Nacional y la gobernabilidad debería ir aumentando gradualmente. Queda ahora lo más difícil: aumentar la capacidad de gobierno, “el gran problema político de nuestro tiempo”, según palabras de Matus, tanto más, “en los países que están a la zaga del progreso científico”, reitera el ya fallecido economista chileno.

El asunto no es nada fácil, ya que la capacidad de gobierno depende del grado de desarrollo del capital intelectual en algunos estratos claves de la sociedad, entre los cuales están los políticos, los tecnopolíticos, los investigadores, los profesionales y los ciudadanos organizados. Cuando se ha conformado un aparato burocrático fundamentado en la incondicionalidad política, a fin de poder enfrentar un desafío político, no quiere decir que ese aparato será igualmente eficiente y eficaz para abordar los desafíos económicos y sociales. Ahora es cuando se debe dar un paso hacia la capacidad de gobierno, entendida según Matus, como “el conjunto de destrezas, experiencias, habilidades, teorías y métodos de dirección que posee un equipo de gobierno". Esa es quizás la gran debilidad que aún tiene el gobierno de Hugo Chávez y, lo peor de todo, es que esa debilidad no se puede subsanar rápidamente. Se requiere de tiempo y de mucha paciencia. Para utilizar un símil, es posible que se sepa pedalear al montarse en una bicicleta, pero llegar a ser un velocista o un escalador, requiere de mucho entrenamiento y sólo así es que se ganan las carreras.

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Alfredo Portillo *


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