Presidente, no se las ponga bombita

Es increíble como el presidente de la república Nicolás Maduro en ocasiones, para expresar algunas de sus más importantes ideas políticas, utiliza frases conceptos y definiciones inadecuadas, poniéndoselas de bombita (como decimos popularmente) a los manipuladores de la opinión pública nacional e internacional.

En la cadena de este miércoles por la tarde el Presidente habló de que en Venezuela existen “dos caras”, refiriéndose, por supuesto a la de los terroristas y a la de quienes promueven la paz. No obstante, explicarlo de esa manera constituye un error semántico inadmisible que luego, además, es tomado por los medios para tergiversar y manipular.

Plantear la situación en esos términos es un crasso error político, porque sería más o menos como aceptar que la sociedad venezolana está dividida por igual entre manifestantes “pacifistas”, y simpatizantes del gobierno.

Por supuesto que esto no es así, pero no debemos dar la impresión de que así se entienda. Aquí lo que hay es un grupo de mercenarios pagados por la oposición que todos los días generan pánico y atizan la candela para tratar de incendiar al país; y una inmensa mayoría de venezolanos, entre ellos muchos de la oposición, que repudian a la horda de criminales que intentan derrocar a Nicolás Maduro.

Querido Presidente, es un error utilizar la metáfora de “las dos caras” porque al hacerlo se equipara proporcionalmente a ese reducto de asesinos con la mayoría de los habitantes de nuestro país. El caso es igual que decir, por ejemplo, que “Venezuela está profundamente dividida”. Esta última es una frase propagandística de alto impacto psicológico posicionada por la derecha a través de los medios de comunicación, para intentar persuadir a la opinión pública de que el chavismo es mayoría, pero la oposición también. Lamentablemente en el inconsciente colectivo el término “dividir” funciona como la existencia de dos partes iguales.

Por supuesto que nosotros entendemos lo que intenta dilucidar el presidente cuando utiliza la metáfora de las dos caras. Lo que ocurre es que dicha alegoría retrotrae al ejemplo de la moneda, en la que cada una de las caras tiene el mismo valor o la misma proporción. Además, Presidente ellos ni siquiera tienen cara.



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Jhonny Castillo

Periodista, presidente de la Fundación Lectura Crítica de Medios.

 jhocas10@hotmail.com      @heraclitando

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