Un análisis de las parlamentarias

Hace mucho años que los dueños de medios de comunicación empezaron a
entender que eran propietarios no sólo de un instrumento capaz de generar
riqueza, sino de una herramienta de poder. La monopolización de la
información a través de grandes corporaciones como CNN, BBC, NBC, FOX etc.
les ha proporcionado a esos empresarios, además de multimillonarios
ingresos, un poder capaz de poner a temblar a quienes por siglos lo han
ostentado de manera formal (políticos, empresarios, militares, religiosos,
etc.)

La confabulación de los medios de comunicación de Norteamérica con el
gobierno de turno para justificar la invasión a Iraq, es una excelente
demostración del poder de unos medios, que en este caso se encargaron de
convencer al pueblo norteamericano de la conveniencia de una invasión a
todas luces ilegal y criminal.
A menor escala, cinco o seis dueños de medios, en un país como el nuestro,
suelen cartelizarse para usarlos como palancas de poder, instrumento de
dominación o proveedores de privilegios.
En Venezuela los dueños de medios decidieron que era inaceptable que Hugo
Chávez rompiera con la vieja práctica del Estado de pagarles sumas mil
millonarias en publicidad, a cambio de una actitud complaciente. De
inmediato, intentaron poner el gobierno de rodillas con un fuerte apoyo a
la oposición y una campaña de descrédito, descalificación y calumnias.
Estaban conscientes de su poder y de los efectos del mismo; no albergaban
dudas de que Chávez terminaría cediendo.

Esa fue quizás su primera gran equivocación? Chávez no es un político
convencional, pues pone sus ideales por encima de sus intereses.
Embarcados ya en la lucha política, conscientes de la debilidad de la
oposición y armados de un poder que les permitía decidir quien aparecía en
los medios y quien no; decidieron tomar para sí, las riendas de la
dirección política opositora.
Pocos deben haber olvidado aquel programa del 12 de abril de 2002, donde
se festejaba el carmonazo con frases como: gracias Venevisión, gracias
Globovisión, gracias Radio Caracas Televisión? era el reconocimiento
público a quien había llevado la batuta en ese juego criminal.

El problema de todo esto es que los dueños de medios saben como chantajear
con su poder, pero carecen de la habilidad y el conocimiento político para
desarrollar una estrategia de largo aliento. Como un pésimo jugador de
ajedrez han venido moviendo sus piezas, convencidos de que los resultados
serán los que ellos y sus asesores han planificado; sin obtener otra cosa
más que derrotas consecutivas.
Hombres como Eduardo Fernández, Claudio Fermín, y ya verán que Andrés
Velázquez, desaparecen de las pantallas y los periódicos por osar a
disentir de la línea de Marcel, Rabel, Mata y compañía. Esta dictadura de
unos empresarios que creen sabérselas todas y que como si fuera poco están
convencidos de que a través de sus medios pueden convertir mentiras en
verdades, es lo que ha llevado a la oposición venezolana al borde de la
tumba.

No creo que valga la pena que nos detengamos a analizar como los dueños de
medios montaron el golpe de abril de 2002, ni como convencieron a unos
militares de que a través de la pantalla se podía convertir una plaza, en
un gigantesco campo de batalla y a unas sifrinitas del este, acompañadas
de unas viejas alborotadas, en un poderoso ejercito. Tampoco nos
detendremos a analizar como fue que hicieron creer a veinte mil
trabajadores petroleros que su consigna "ni un paso atrás" difundida por
los medios de comunicación haría temblar a un dictador que se rendiría,
al no poder contar con unos hombres y mujeres que eran insustituibles e
imprescindibles para la empresa petrolera y el país.
Vamos a referirnos, en esta oportunidad, a como unos dueños de medios de
comunicación cartelizados y en defensa de privilegios perdidos, obligaron
a los partidos políticos a plegarse a una estrategia que estos sabían no
podría brindarles ningún resultado positivo.

Mientras los partidos intentaban participar en la contienda electoral, los
medios de comunicación, aliados con la franquicia Súmate, llamaban
descaradamente a la abstención.
Políticos de larga experiencia sabían que un llamado a la abstención
podría significar su desaparición del escenario político y la entrega de
los pocos espacios de poder que aún disponían. Todos estaban conscientes
que el cuento de la desligitimación no era más que una gran pendejada, que
tendría pocas repercusiones en un escenario internacional donde esa es la
constante. El problema es que carecen de la fuerza suficiente para
oponerse al poder de unos dueños de medios que con sólo una orden pueden
desaparecerlos del mapa; o lo que es lo mismo de la pantalla de los
televisores y la primera plana de los periódicos.
Así como tiraron al cesto de la basura, cual condón, a los militares de
Altamira y a los ex trabajadores petroleros; los dueños de medios
decidieron hacer lo propio con la dirigencia política. No podían darse el
lujo de participar en unas elecciones, donde sin lugar a dudas el chavismo
lograría un triunfo contundente. El intento de desligitimar las
elecciones, podía no tener éxito, pero era preferible a participar y ser
derrotados nuevamente. Ya habrá oportunidad de reemplazar a los políticos
que no sobrevivan a esta coyuntura.

Ahora bien, este proceso electoral que recién ha finalizado, también
merece una mirada desde el lado chavista. De poco menos que inútiles
pueden ser calificadas las palabras de Arístóbulo, Nicolás y Jesee
tratando de justificar que acabamos de obtener la mayor votación que en la
historia del país se haya visto para un proceso electoral de esta
naturaleza.
¿Dónde se fueron los seis millones de votos del referendo? ¿qué tan lejos
están los diez millones que aspira obtener el Presidente dentro de doce
meses? ¿dónde está la elevación del nivel de conciencia de nuestro pueblo?
¿por qué, si se le dijo el pueblo que estábamos ante una estrategia de
golpe de estado, éste no salió en masa a defender la revolución?
No podemos darnos el lujo de actuar como la oposición. Una discusión
abierta y sincera tenemos que dar los revolucionarios sobre este tema que
a todos nos atañe.
En esta línea de pensamiento, me atrevo a lanzar la primera piedra? y que
Dios me agarre confesado.
· Las Unidades de Batalla Electoral, tan efectivas durante la
campaña del referendo, fueron abandonadas a su suerte, y al más puro
estilo de la cuarta, se intentó revivirlas en medio de este proceso. La
decepción y apatía de sus integrantes, tiene mucho que ver con los
resultados.
· Con muy pocas excepciones los dirigentes regionales y locales,
sólo gustan de tomarse fotos (especialmente con el Presidente) y dar
discursos; pero no hacen trabajo político y social con las masas. Al más
puro estilo de la cuarta se acercan al pueblo en épocas de elecciones.
· La elección de candidatos se sigue haciendo a nivel de cogollo,
sin tomar en cuenta la opinión del pueblo, ni el trabajo que con las masas
pudiesen haber realizado otros compañeros.
Convencido estoy de que estas tres, son las principales causas de la alta
abstención del pasado domingo, nuestros dirigentes pretenden estar
montados todo el tiempo sobre el portaaviones que representa Chávez y ni
por el carajo se les ocurre hacerse piso propio.
Dios quiera y cuando se den cuenta de lo que afirmo, no sea demasiado
tarde para todos .


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Alexis Arellano


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