Marcha de Larvas

Primero Justicia le está dando una lección a las dos oposiciones: a la vieja y a la púrpura. Con una mezcla de inocencia y glamoroso cinismo, los muchachos del Este se viven a los opositores a la vez que los entierran. Recuerdan a esas larvas de avispas que se devoran a su huésped vivo hasta salir de su cuerpo.

PJ nació como una ONG a la sombra de la justicia de paz y de un reality show amarillista que ofrecía justicia para todos. A cuenta de ONG logró financiamiento externo y, por vía de consanguinidad materna, de la vieja PDVSA. La Asamblea Nacional era una meta y, para ello, consiguió el total apoyo de Enrique Mendoza, a través de “Electores de Miranda”. Unos años después, en este 2005 de Judas, vetarían a Mendoza como candidato al parlamento. La larva volvió a comer.

Ya antes, en la AN, le habían quitado a Alianza Bravo Pueblo la única diputada que tenía. Los PJ, más allá de chistecitos de doble sentido, eran una verdadera marabunta. Habían mandado a la lona a dos verdaderos zorros de la política, curtidos en los mafiosos vericuetos de la cuarta república: Antonio Ledezma y Enrique Mendoza. Cuando Ramos Allup los vio venir contra el corral blanco, los apostrofó de “sifrinos, lechuguinos y petimetres, representantes de la más repugnante derecha ultramontana”. Y para completar la hipérbole definitivamente adeca, agregó algo de “mariposillas” y otros aspavientos.

En la cruzada de Plaza Altamira, también se vacilaron con juvenil frialdad a los militares alzados. Los oficiales antichavistas no veían con buenos ojos a los viejos partidos, sobre todo a AD y COPEI. Una vez no le permitieron la tarima a un espontáneo y solidario Pastor Heydra. Los de PJ sí tenían el privilegio de hablar desde arriba y además los dejaron instalar sus toldos y recoger firmas. Cuando se acabó lo de de la plaza, los justicieros no estaban por allí y la derrota la cargaron los militares. El alcalde de Chacao acondicionó entonces el lugar para la bailoterapia y desfiles de moda.

Los PJ cuadraron rápido con el golpe del 11A. Carmona nombró ministro a uno de los suyos y los dos alcaldes justicieros se dieron a perseguir chavistas y a asediar embajadas. Una vez que Chávez regresó al poder, el líder justiciero, Julio Borges, confesó su arrepentimiento y lamentó no haberle dicho “No” a los militares golpistas en su momento. Cosas de larvas.

Los pejotecos hoy andan enmorochados con los hasta ayer denostados AD y COPEI. Esto les permite colocar sus siglas y candidatos en estados donde ni siquiera existen. En su coto mirandino no cedieron ni un ápice y rechazaron a su otrora benefactor Enrique Mendoza. Bien duro le dieron a los abstencionistas y tildaron a Súmate, en la que ven un eventual rival, de “actor político”. Vetaron a Carlos Ortega e impusieron en su lugar a su candidata, aunque le expresaron al detenido, cómo no, su sincera solidaridad. Los muchachos se las traen. Hoy están convocando a toda la oposición, electoral o abstencionista, a una marcha contra la “mentira oficial”. Ellos pondrán las pancartas y cobrarán, por supuesto, los réditos electorales de la jornada. Los detenidos por el caso Anderson pueden convertírseles en una buena cantidad de votos. Viéndolo bien, no son tan auyamas y, más que al chavismo, las larvas amarillas se vienen devorando implacablemente a la oposición colaboracionista y a la púrpura, sin regurgitar.


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Earle Herrera

Profesor de Comunicación Social en la UCV y diputado a la Asamblea Nacional por el PSUV. Destacado como cuentista y poeta. Galardonado en cuatro ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo, así como el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal (mención Poesía) y el Premio Conac de Narrativa. Conductor del programa de TV "El Kisoco Veráz".

 earlejh@hotmail.com

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