Nuevo Socialismo, inventarlo o reinventarlo

Hace ya un tiempo que venimos hablando de Socialismo del siglo XXI. Todo comenzó con la afirmación de Chávez que el futuro de Venezuela pasaba por construirlo y adaptarlo a nuestra realidad, y pedía a los revolucionarios y a las fuerzas que acompañan el proceso, debatir y aportar ideas para conseguirlo. Desde entonces hemos estado oyendo y leyendo en los diferentes medios de comunicación, incluyendo las Webs, (el MINCI abrió en la suya un referente para debatir sobre el Socialismo del siglo XXI), toda suerte de opiniones al respecto.

Debemos entender, y todo pasa por ahí, que este socialismo debe inventarse o reinventarse, como lo queramos llamar, tomando las teorías del Socialismo ortodoxo adaptándolas a los tiempos que corren, tomando como base el bolivarianismo, y partiendo de ahí y usando como herramienta el materialismo, donde los factores económicos y las relaciones de trabajo y producción son decisivos en los acontecimientos históricos. Apliquemos, para ello, la dialéctica en sus acepciones de dialogar argumentar y discutir, para construir el nuevo socialismo. Esa es mi apreciación, pero he visto que el debate, para algunos, se centra en defender el socialismo ortodoxo a ultranza, como si de un dogma se tratara, que no puede modificarse, pues se cometería sacrilegio. Se llega incluso a criticar el desarrollo Endógeno, las Cooperativas y la Cogestión, niñas bonitas del proceso revolucionario, por considerarlos reñidos con el precepto que el socialismo tiene de la propiedad de los medios de producción. Algunos tildan, a los que exponemos nuestros puntos de vista en la búsqueda de este nuevo socialismo, de seudo neo socialistas (?), signo de intolerancia ante las opiniones de los demás, las cuales ejercemos con todo el derecho, y como respuesta al llamado de nuestro presidente. Y yo me pregunto, ¿Qué razón de ser tiene la discusión por reinventar el socialismo, si no aceptamos que pueda ser susceptible a cambios? Estaríamos en una discusión sin sentido y estéril, que nos aleja del principal propósito y con el reloj parado en acontecimientos históricos sucedidos hace casi noventa años, en el que el materialismo y el socialismo fueron protagonistas, adecuándose a esa realidad histórica. ¿Qué razón existe para que nosotros no lo hagamos con la nuestra?

Estamos escribiendo una nueva historia de Venezuela y para ayudar a que se haga realidad el proyecto del Socialismo del siglo XXI, debemos cambiar los esquemas y hacer un esfuerzo para adaptarnos a los nuevos tiempos, tomando de todos los procesos que han habido, lo mejor de sus experiencias, así como también sus errores, para no caer de nuevo en ellos, sobretodo cuando nuestro enemigo natural, el capitalismo trata, también, de remozarse y nos amenaza con su nueva mutación: el Neoliberalismo.

Aquellos que se resisten a los cambios, habría que recordarles que el socialismo fue siempre objeto de críticas, lo que hizo que siempre estuviera en la mesa de discusión de los revolucionarios del mundo y esas discusiones, junto a la evolución de la economía y a la necesidad de no aislarse, países como Vietnam y china, han obtenido éxitos notables en los cambios introducidos en sus políticas económicas, pues han tenido que inventar para adaptarlas a sus propias realidades. En china la consigna: “Un país, dos sistemas”, da fe de ello. No olvidemos que China tiene más de mil trescientos millones de habitantes, a los cuales debe garantizar bienestar y alimentación. El reto es: ¡Inventamos o erramos!


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Francisco J. Torres P.


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