Francia y el estallido social. Poner la barba en remojo

A pesar que el detonante fue la muerte de dos jóvenes de origen inmigrante
en Cliché-sous- Bois el 27 de octubre, las causas de la violencia actual
generalizada son más profundas y se remontan a las últimas décadas de la
Francia moderna.

LCOMOTORA A VAPOR

En tanto se convertía junto con Alemania en locomotora del desarrollo y la
integración europeas y en pilar de la "nueva" Unión Europea
post-Maastricht, fue mutando su apuesta a favor de una Europa social por la
de un continente claramente neo-liberal.

La Francia a "dos velocidades" - y la de los espejos de realidades
reflejadas- se fue haciendo así cada vez más perceptible. Con grupos con
riquezas crecientes y concentradas en tanto amplios sectores, especialmente
de inmigrantes y su descendencia, fueron quedando cada vez más afuera del
sistema. Concentrándose en barrios marginalizados donde los índices de
desempleo creciente (entre el 20 y el 40 %), supera ampliamente la media
nacional.

A partir de fin de octubre y lo que va de noviembre, las regiones
suburbanas de París y de más de 300 ciudades del interior son el escenario
de una ira social descontrolada que explota con violencia y se manifiesta
con metodología y actores similares. Son estallidos especialmente
nocturnos, protagonizados por jóvenes, con métodos incendiarios rústicos,
promovidos sobre la base de una activa solidaridad barrial y que encuentra
en la quema de autos un objetivo esencial. Casi 5 mil vehículos incendiados
en dos semanas expresa el cuestionamiento espontáneo a uno de los símbolos
del estatus más corriente entre la clase media y alta.

DOS MENTIRAS FLAGRANTES

Como lo señala Marco Gregori, un agudo editorialista del periódico
suizo-francés "Le Courrier", en su edición del 8 de noviembre, este
estallido social de nuevas formas y ritmos, desenmascara la mentira
francesa. En todo caso, dos de las más chocantes mentiras.

Cuando un atardecer de julio de 1998 el equipo de Francia ganaba la Copa
del Mundo del fútbol, el sistema galo se apresuraba a "vender" la imagen de
la victoria de la interculturalidad, teniendo en cuenta que la gran mayoría
de sus jugadores era de origen africano, sea negro o árabe.
Mentira fatal en ese sistema de espejos. El éxito de una minoría de hijos
de inmigrantes no representaba, en realidad, el estrepitoso "fracaso"
social mayoritario de ese sector.

El muro legal de la política migratoria europea selectiva -y por momentos
inhumana- logrará asegurar una nueva estabilidad nacional y continental,
recita la clase política del viejo mundo. Segunda gran mentira de este
continente de espejos y espejismos. La rabia de importantes sectores galos
indica que aunque se cierren todas las puertas que dan hacia el sur, hoy el
sur ya existe en el hexágono (y en el norte enriquecido). El sur, mucho
sures, con o sin pasaporte europeo, se multiplican en el otrora norte
opulento.

Marginalidad económica; desprecio cultural; exclusión racialtal la
experiencia cotidiana de esos jóvenes que, sin miedo a perder nada, salen a
quemar todo lo que encuentran a su paso. El Estado, enceguecido, anticipa
mano dura, más seguridad y represión geométrica. La clase política se
pincha. Vuelve a aparecer la imagen del cachetazo francés del "no" a la
Constitución europea en el referéndum de mayo pasado. Un montón de gente
está harta. Francia arde. París tiembla...Buen momento para poner la barba
en remojo.


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Sergio Ferrari


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