El sacudón opositor no pasará de un simple zaperoco…

Sorprende la forma en que, los líderes de la oposición explican a sus seguidores los problemas del país: “El 27 de septiembre, un chofer colombiano, sin reparar en los controles de altura existentes en la autopista Francisco Fajardo, chocó el camión que conducía contra el tope metálico instalado antes del puente de Los Ruices. Lo que a continuación ocurrió debe llamar la atención de todos los venezolanos, y sin duda es un reflejo más del fracaso del modelo económico de este gobierno”. (…) “Maduro, mientras tanto, les echa la culpa de todos los problemas de Venezuela a enemigos o conjuras imaginarias: el magnicidio, los gringos, Capriles, el Código Davinci; pero yo les contaré toda la verdad: la crisis es Nicolás Maduro, él decidió devaluar el bolívar, él subió los precios de la pasta, la harina PAN, etc., por Gaceta, él decidió endeudar a Venezuela con los chinos cuando el precio del petróleo es más de 100 dólares el barril, vender el oro y pelear con todo el mundo. ¡Él es la crisis!”. (Últimas Noticias, Julio Borges, 06-10-2013). “Manolito” Borges nos deja estupefactos de tanta sabiduría, ya que pudo dar con el punto clave del fracaso de la política económica del ministro Merentes: “un tope metálico instalado antes del puente de Los Ruices”, vaya pues, Presidente Maduro, elimine ese obstáculo para que su política económica se enrumbe por mejores senderos. Al igual que hacían con nuestro Comandante Infinito, Hugo Chávez, los apátridas acuden al burdo argumento de adosar la responsabilidad de todos los males que padezca el país al Presidente Maduro, triste estrategia esa que, lejos de debilitarlo lo fortalece, tal cual ocurriera con nuestro Presidente Chávez, de quien nuestro Pueblo se inventó una para cuando esa oposición venía con esas cantaletas, expresando que “Chávez era como el Güaire, mientras más mierda le echaban, más se crece”.
Pues bien, como se trata de un libreto que ya conocemos las y los venezolanos, sin duda que su destino será el fracaso, como antes les ocurrió. Nada distinta la actuación de esa oposición apátrida en Venezuela, de la oposición apátrida y mercenaria en Siria, en fin de cuentas, ambas tienen un mismo amo: los EEUU, el imperialismo. El tema de las “armas químicas” dejó al descubierto la forma de actuar del oposicionismo en Siria: “hago las barbaridades y, después acuso al Gobierno de Al-Assad de haber hecho las barbaridades que hice”. El fin, justifica los medios. Tal situación ocurrió el pasado 21 de Agosto, en que esa oposición bárbara lanzaron gases neurotóxicos contra un poblado Sirio, asesinando una 1.300 personas, según dieron cuenta ellos mismos, de inmediato se activo la mediática imperialista acusando al presidente Bashar Al-Assad de haber empleado armas químicas contra su pueblo, tras el ataque mediático internacional el pueblo Sirio estuvo a punto de ser objeto del ataque militar del imperialismo de EEUU quien desplazó unidades navales y suficiente poder de fuego al Mediterráneo que, sólo pudo ser detenido en su intención de masacrar a ese pueblo, por la decidida actuación de China y Rusia en el Consejo de Seguridad, vetando cualquier Resolución que diera legalidad internacional a la masacre del pueblo de Siria; tal ocurriera también, con el pueblo Libio, en Irak y Afganistán. Toda una amalgama de países y pueblos, amantes de la Paz, entre ellos Venezuela, se opusieron a esa pretensión imperial de hacerse por la fuerza de las riquezas del pueblo Sirio. Y, solo así, pudo frenarse el genocidio planificado por el Nobel de la Paz, Barack Obama.
En la República Bolivariana de Venezuela, muchas de las cosas malas que vienen ocurriendo llevan el sello marcado de esa oposición que, tanto gusta de acusar al Presidente Maduro de los hechos y situaciones por ellos propiciados. Quién, en su sano juicio, pudiera desmentirnos que, detrás del atentado que sufriera el camarada Eduardo Samán, presidente del Indebapis, no está la mano de esa oposición apátrida? “Cuando yo salía en el vehículo, en una camioneta que tiene un blindaje, en la salida de la puerta de la institución se atravesó un vehículo y de allí se bajaron 3 personas. Una de las personas se bajó e inmediatamente empezó a disparar. No se puso a decir que esto es un asalto, ni nada. Enseguida se puso en la ventana del conductor y empezó a dispararme, hizo dos disparos a la ventana, justo a la cara. Por suerte el blindaje resistió. Disparó con un revolver de alta potencia. Ellos portaban granadas, cada uno portaba una granada”, relata el camarada Eduardo Samán sobre los hechos ocurridos en torno suyo. “Pienso que no fue hampa común porque seleccionaron el sitio, frente a la institución. Creo que buscaban la gran noticia: matarme dentro de la camioneta para hacer parecer una acción del hampa, y para decir que el gobierno está débil, que le matan al presidente de Indepabis justo frente a la institución, dentro de su camioneta, para hacer parecer que es el hampa común, para no volver mártir a una persona”. Los medios de la burguesía, de inmediato, corrieron la especie del asalto, asignando el hecho a la inseguridad en la ciudad capital. El asesinato del Fiscal Danilo Anderson, denota que son capaces de hacer esa oposición apátrida. A través de sus medios de comunicación un asesinato lo trataron de convertir en un caso de extorsión al fiscal.
En la Chile de Salvador Allende, ocurrieron hechos como estos ejecutados por la extrema derecha fascista. Con motivo de las elecciones de 1970 en Chile, el candidato de la Unidad Popular el camarada Salvador Allende, de manera sorpresiva pudo colarse con una estrecha votación hacia la Presidencia de la República. La Constitución vigente entonces, establecía que si el candidato triunfante en las elecciones no obtenía la mitad más uno de la votación, cincuenta días después de esa elección el Parlamento podrá proclamar Presidente a cualquiera de los dos candidatos que hayan obtenido las dos primeras mayorías en dicho Parlamento. Allende encabezaría dicha elección con 1.075.000 votos, secundándolo Alessandri con 1.036.000 votos y tercero Tomic con 824.000 votos. Evitar que Allende resultara electo en el Parlamento como Presidente de Chile, se convirtió en una obsesión no solo para la derecha chilena sino para su amo, el imperialismo de EEUU, presidido en ese entonces por Richard Nixon. Sectores de la Fuerza Armada Chilena, la Derecha chilena, el empresariado y dueños de medios de comunicación, bajo el liderazgo de la Embajada de EEUU, delinearon estrategias para escamotearle el triunfo al candidato socialista Salvador Allende. La línea de consenso entre ese grupo del mal, comenzó a girar en torno a la necesidad de una insurrección militar que desembocara en la renuncia del Presidente Eduardo Frei, el nombramiento de una Junta Militar que asumiría el gobierno y el llamamiento a nuevas elecciones presidenciales en el plazo de 6 meses, donde no podría participar candidato alguno de la Unidad Popular. Para justificar, dicha insurrección militar, se proponían un plan de caos social provocado por un pánico financiero y una oleada de atentados terroristas, todo bien planificado y con el sello de marca: Made in USA. El Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, si bien estuvo de acuerdo condicionó su actuación a que él no participaría en dicha Junta Militar y, segundo a que se informara de estos proyecto a la Misión Militar de EEUU, para obtener su apoyo y servicios, dada su experiencia.
La conspiración siguió su marcha, el domingo 06 de septiembre inician una gigantesca red de llamadas telefónicas advirtiendo a los usuarios bancarios que “los marxistas se quedarán con todo el dinero” y es necesario “retirar los ahorros y depósitos de cuentas bancarias”. El lunes 07 de octubre, los locales de los bancos comerciales, estatales y de sistemas de ahorros y préstamos para la construcción de viviendas amanecieron con largas colas de usuarios bancarios deseosos de retirar sus fondos. A su vez, los grandes monopolios empresariales comenzaron a exigir el pago al contado, por ventas que antes se hacían a plazos a los medianos y pequeños empresarios. Asimismo suspendieron sus compras, con lo cual les generaban problemas de financiamiento. Con ello, propiciaban roces y conflictos entre ese grupo de empresarios y sus trabajadores y trabajadoras, quienes en su gran mayoría simpatizaban con el candidato socialista, Salvador Allende. El pánico financiero se completó con la fuga de divisas, la especulación de dólares en el llamado “mercado negro” y el incremento artificial de viajes al extranjero, en maniobras ilícitas que contaban con la anuencia de los ministros de Hacienda y de Economía, cómplices del complot en curso. Las ventas de dólares para viajes al extranjero que, entre enero y agosto de 1970, promediaron los 5,3 millones de dólares al mes, promediaron en septiembre los 17,5 millones de dólares y en octubre alcanzaron la cifra de 13,6 millones de dólares. El precio oficial del dólar era de 12,2 escudos por unidad de dólar, y en el llamado “mercado negro” se llegó a cotizar a 70 escudos por unidad de dólar. El 23 de septiembre, el ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar, comprometido en el complot, pronunció un discurso en cadena de radio y tv, aterrador sobre el estado de la economía chilena: “la situación económica del período postelectoral derivaba de factores psicológicos” y “los resultados más que probables de esta situación serían el de un desastre económico completo y generalizado”. En otras palabras, la parte del complot concerniente en crear el “pánico financiero”, para impedir que Allende fuera electo por el Parlamento, se cumplió a la perfección.
La situación de caos generalizado en que había entrado la sociedad chilena se vió conmocionada el 22 de octubre, cuando cae víctima de un atentado el Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider. Ese día, el automóvil en que viajaba el Comandante en Jefe del Ejército, Gral. Schneider fue interceptado por cuatro vehículos. Tres sujetos se bajaron y uno disparó contra Schneider, hiriéndolo gravemente. El gobierno de Frei, decretó Estado de Emergencia y toque de queda en todo el país. El Gral. Prats asumió como Comandante en Jefe Subrogante. La CUT llamó a un paro nacional y pidió a los trabajadores que se mantuvieran en estado de alerta. La UP suspendió la concentración para celebrar el triunfo. El 24, el Congreso Pleno proclamó a Salvador Allende como presidente: 153 votos a favor contra 35 para Jorge Alessandri, y siete votos en blanco. El 25 murió el general René Schneider. Tres días después, el 28, fue detenido el general Roberto Viaux. También fueron arrestados Jaime Melgoza, Carlos Silva Donoso y el coronel (r) Raúl Igualt, suegro de Viaux. En las semanas siguientes, otros treinta miembros del complot fueron capturados y se empezó a conocer la trama y los actores del complot. El plan para producir el golpe militar, incluía la anulación de las cuatro principales antigüedades del ejército, en lo que se llamó operaciones Alfa, Beta, Gama y Delta, consistentes en el secuestro simultáneo de los cuatro oficiales superiores: René Schneider, Carlos Prats González, Pablo Schaffhauser Acuña y Manuel Pinochet Sepúlveda. La coordinación quedó a cargo de Juan Diego Dávila Basterrica, quien redujo a dos a los generales que se opondrían al golpe: Schneider y Prats. Los otros dos, según Dávila, se sumarían al levantamiento. Finalmente, decidieron secuestrar sólo al comandante en jefe. Casi tres años después, varios conspiradores de la fracasada asonada de octubre de 1970 participarían en la preparación de un exitoso golpe militar. Ya consumado ese golpe, en septiembre de 1973, se sumarían como agentes y colaboradores de la Dirección de Inteligencia Nacional, la temible DINA. Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, ya General, dirigiría entonces los destinos de Chile. Documentos Desclasificados, años después, dan claridad sobre el asesinato del Gral. Schneider, el crimen fue aprobado por el Presidente Nixon y apoyado logísticamente por la CIA en una clara intervención imperial en los asuntos internos de la nación chilena.
Las analogías históricas nos permiten, muchas veces, comprender el presente. Como podemos apreciar de la experiencia chilena, la oposición apátrida ha aprendido mucho, nada casual que su visita a Chile, el perdedor de las presidenciales venezolanas de 2012 y 2013, Henrique Capriles Radonski, haya transcurrido en reuniones con connotados partícipes del gobierno fascista de Augusto Pinochet: Jovino Novoa, subsecretario general de gobierno de la dictadura; Patricio Melero Abaroa, dirigente de las organizaciones juveniles que respaldaban la dictadura, señalando Capriles desde Chile: “Vinimos a recoger sus experiencias”. Y bien que las recogió y las viene instrumentando en función de su política de conspiración contra el gobierno del Presidente Maduro, lo cual expresa sin tapujos: “Yo no creo que la termine [la presidencia] porque la Constitución nos permite que no la termine por primera vez en 14 años”, dijo el líder de la oposición la semana pasada en entrevista con la periodista María Elvira Salazar de CNN Latino” (mexico.cnn.com, 09-09-2013). Es por ello que, el oposicionista Capriles ha planteado a sus seguidores convertir las elecciones municipales en un plebiscito contra el gobierno del Presidente Maduro, en aras de convertir en realidad su planteamiento que “Maduro perdió el apoyo chavista”, dan por debilitado su gobierno y trabajan en función de derrocarlo; mientras, por los medios dicen todo lo contrario: “No creo en las soluciones militares”, como si nuestro pueblo fuera olvidadizo y su apoyo a la dictadura de Pedro Carmona Estanga en abril de 2002, ya se nos olvidó.
Hoy, Venezuela está envuelta en una guerra económica que procura, según sueñan los oposicionistas, un levantamiento popular, sacudón se atreven a decir. Una guerra mediática que silencia las políticas que ejecuta el gobierno del Presidente Maduro en beneficio del Pueblo venezolano; mientras que, meten mucho ruido y potencian al extremo, las noticias negativas relativas a inseguridad personal, protestas populares, desabastecimiento, entre otras. Una guerra financiera, que ha colocado el llamado dólar del mercado paralelo en Bs 45 por dólar, mientras el oficial, se mantiene en Bs 6,30 por dólar, y las presiones en procura de una nueva devaluación se intensifican, dado el enorme descontento que deja en nuestra población las políticas devaluacionistas. Una guerra psicológica basada en rumores como las ocurridas en Maracaibo con las llamadas “pirañas” o “roba pelo” como se les llamaba a nivel popular, consistente en grupos que sometían a mujeres y les cortaban su cabello. Campaña de terror que, según pudieron determinar los cuerpos de seguridad del Estado provenía desde los laboratorios de guerra psicológica de la MUD. Esa guerra psicológica se acompaña con verdaderas acciones terroristas como saboteo al sistema eléctrico, al servicio de agua potable en la ciudad capital, el Metro de Caracas y hasta el Ferrocarril de los Valles del Tuy “Ezequiel Zamora”, en que llegaron al extremo de colocar grandes rocas sobre los rieles en procura de un “accidente”, que sumara nuevas víctimas a las ya alcanzadas los días posteriores a las elecciones presidenciales del pasado 14 de Abril. Y mientras esa oposición realiza sus acciones terroristas, el responsable de todo eso, es el Presidente Maduro, a quien se le presenta como un inepto, tal cual nos lo explica uno de los jefes del complot: “Mientras el chavismo se desmorona y el pueblo empieza a sufrir la escasez de alimentos, medicamentos, productos básicos, los estragos de una economía al borde del colapso y una inseguridad incontrolable, los CubanoMaduristas nuevamente tratan de distraer la opinión pública con acusaciones sin sustento y que representan la ineptitud y locura de Nicolás Maduro”. (…) “Los insultos y mentiras de Maduro son señales de que su gobierno se da más cuenta de la fragilidad en la que se encuentra. Maduro seguirá acusándome a mí y a otros promotores de la democracia en la región porque representamos lo que él combate: personas con la libertad de expresar nuestro repudio a la violencia, al narcotráfico, al terrorismo y al autoritarismo que gobiernos como el suyo promueven en el mundo para poner en riesgo tanto la seguridad de mí país como la del todo el hemisferio”. (http://interamericansecuritywatch.com, La Locura e Ineptitud de Nicolás Maduro, Roger Noriega, 31-05-2013). Y ese es, uno de los verdaderos jefes de la oposición congregada en torno a la MUD, ligado al terrorista Luis Posada Carriles y la banda terrorista Alpha 66, artífice del golpe del Estado contra el Presidente Hondureño Manuel Zelaya en junio de 2009, además de ser uno de los protagonistas en el caso Irán-Contras en los años 80, una operación de tráfico de armas y drogas para obtener recursos para el financiamiento de la contrarrevolución nicaragüense, valga decir, que, quien acusa a otros de narcotráfico sí que sabe y mucho, sobre esa materia. También es notoria su participación en el asesinato de los sacerdotes en El Salvador, la llamada Operación Centauro, Plan que, a su vez, contó con el apoyo servil del embajador de Venezuela en El Salvador, Leopoldo Castillo, el famoso “matacuras”. Hablar de Roger Noriega es como hablar de Al Capone, Posada Carriles, Pablo Escovar Gaviria, George W. Bush, Augusto Pinochet, en fin, lo peor de lo peor de la derecha fascista internacional. Por demás, ex agente de la CIA, aunque nunca dejan de serlo.
No terminaba de escribir estas líneas, cuando se nos ocurrió visitar al amigo Manuel, quien regenta una tasca en el centro de la capital. Oposicionista intransigente como es, su local vendía las cervezas más económicas del centro, así las mantuvo por lo menos hasta julio; sus precios le mantenían buena clientela en el local, que se llenaba de algarabía degustando las frías. Apenas, entramos al local, días atrás, se sentía el frío que propicia la soledad de un local hecho para las multitudes. No pasábamos de los dedos que contiene una mano, los presentes ese día; al revisar los precios, todos incrementados, la cerveza había subido hasta la cúspide del precio promedio en la zona. Nos antojamos por un güisquicito aunque nacional, el precio aún accesible a nuestros bolsillos. La soledad del local nos permitía escuchar la conversa de los presentes. A Manuel lo notamos algo contento, con esa felicidad que reflejaba en los días previos al proceso electoral presidencial del pasado 14 de Abril, augurándonos a los presentes, que el día 15 de Abril, Venezuela sería otra, más segura, más próspera, mejor en todos los sentidos. La derrota de su candidato, lo sumió en el silencio, “cero política” decía, refugiaba sus conversas en el Magallanes, el béisbol. Esta vez, esa felicidad que le vi, días antes del 14A, se reflejaba de nuevo. “Tamos jugando bien, bateando de 4-4”, decía en su algarabía en un local cuyos clientes le habían abandonado en búsqueda de mejores precios, más accesibles. Manuel juega en la guerra económica y eso le satisface, sueña que, con precios abultados se molestarán sus clientes, quienes en su gran mayoría, para su infortunio, son chavistas. Los resultados del venidero 8D quizás, le devuelvan la cordura al amigo Manuel, le saquen de esa locura en que lo han envuelto Capriles y los medios de comunicación de la burguesía; para entonces, sus clientes se habrán refugiados en aquellos lugares donde las frías les resulten más económicas. Manuel tendrá que bajar sus precios o cerrar su tasca, deberá pagar el alto costo de involucrarse en una nueva aventura golpista en que, lo han sumergido una dirigencia irresponsable y alocada. Una dirigencia, que nada positivo quiere para la República Bolivariana de Venezuela. Una dirigencia que vendió su alma al diablo.

Caracas, 07-09-2013


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Henry Escalante


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