¡Pero ahora tenemos patria!

Casualmente, ¡veámonos en el espejo de España!

Recién he llegado de Margarita, donde voy todos los años por esta época, desde cuando allí sólo se compraba de contrabando pantalones y camisas de caqui, marca “Rutton” – creo así se escribía –, jabones de lechuga y whysky “puyao”.

Voy porque la isla me atrae, oriental y “playero” al fin. Además porque la gente me fascina y la comida típica margariteña, empezando por el sancocho de pescado, que mi compañera y yo solemos hacer en mi casa, es de mi preferencia.

Los margariteños llaman “navegaos”, desde siempre, a quienes no son de la isla. De estos, que ahora allí viven, por los efectos del puerto libre, más que por el turismo, escuché varias veces referirse con burla o ironía de baja estirpe, ante cualquier simpleza: “¡Pero ahora tenemos patria!”.

Fue ella una muy feliz expresión que, si no me equivoco, la dijo el presidente Chávez, con motivadas razones, al referirse a algunos de los puntuales logros de su gobierno.

Imagino también al Libertador, después de la batalla de Carabobo o del lago de Maracaibo, expresar con euforia desbordada:

-“¡Ahora tenemos patria!”

Los mantuanos y los grupos sociales intermedios, aquel 19 de abril de 1810 y poco más tarde, el 5 de julio de 1811, cuando destituyeron al Capitán General Vicente Emparan y declararon la independencia de la República de Venezuela, no es de dudar que hayan gritado con entusiasmo:

-“¡Ahora tenemos patria!”

Pero por ese querer tener patria se les vino el mundo encima. Escasez, inflación, inseguridad, inestabilidad, hambruna. Si queremos enterarnos, es suficiente leer “El Manifiesto de Cartagena”, uno de los fundamentales documentos de Bolívar. Todas esas calamidades las generaron quienes se opusieron a aquella aspiración nada subjetiva ni emocional, como agua que se escapa entre las manos, sino trascendente para la vida de los pueblos. Hasta lograron por confusión y angustia que algunos iniciales patriotas se voltearan o saltaran la talanquera. Si no fuese así, los enemigos de la patria y la independencia, no se ocupasen de crear las dificultades que el “común”, atribuye a la gesta misma.

No hubiesen sido patriotas, héroes, abnegados y visionarios aquellos hombres, encabezados por Bolívar, dejando de persistir por aquellas pequeñas y hasta insignificantes circunstancias e invitado a los españoles a que no siguiesen gobernando.

¿Qué tal si en aquella época se hubiese impuesto el concepto o aspiración que envuelve la expresión “ahora tenemos patria”, en la versión peyorativa, propaganda e ideología gringa que difunde la derecha?

A los últimos que escuché decir aquello, en medio de un “pozo de risas”, como dicen en Margarita y Cumaná, les dije con todo el respeto, humildad y la experiencia adquirida en mis casi cinco décadas de educador, lo que sigue:

-“¿Jóvenes, leyeron ya las informaciones de hoy, sobre todo las procedentes de España?”

Como me lo esperaba, dos, pues eran dos, de ambos sexos, quienes casualmente atendían un pequeño negocio donde venden los diarios, menos VEA, contestaron a coro.

-“¡No!”

Tomé uno de los diarios y les leí la noticia que ya conocía por otros medios. Quise que la recibieran de una fuente para ellos creíble y no por mí.

Decía el diario: “El FMI solicita al gobierno de España que reduzca todos los salarios en un diez por ciento (10%)”. Luego continué con lo que agregaba la información.

“Con esa medida, esperan que los empresarios empleen trabajadores”.

Luego les pregunté:

¿Saben qué España se debate en medio de una crisis económica espantosa donde para no cansarles les diré que el desempleo alcanza el 25 %, todo lo que hace parecer nuestras dificultades insignificantes?

Y son insignificantes, porque la pregonada escasez no lo es tanto, en gran medida es planificada y se limita a unos determinados productos.

-“No”, respondieron. Pero no por ironía, sino porque nada sabían.

Todavía me atreví a preguntar con discreción:

-“Saben ustedes qué es, hace, se ocupa el FMI?”

Otra vez escuché “No”, de la boca de ambos.

Brevemente les hablé del FMI. De las políticas de Chávez de desligarse del mismo, en el área petrolera, en la libertad de negociar con quien nos convenga y poniendo nuestras exigencias. De la OPEP, de los precios del petróleo, del manejo de la faja petrolífera del Orinoco, que con mala intención llamaron llamaron “bituminosa”. Por último les conté como nuestra política internacional es soberana y no atiende al interés de potencia alguna.

Con suma brevedad les conté que la oferta de aumentar el empleo, fue uno de los argumentos dados bajo el gobierno del Dr. Caldera para cambiar el régimen de prestaciones sociales de los trabajadores como ellos dos; por supuesto les dije, no cumplieron su oferta; porque es engañosa, como ahora en España.

Luego para no fastidiarles y restarles su encanto, sólo me limité a preguntarle al mismo tiempo que reanudaba mi camino:

-“Entiendan pues por qué nosotros decimos con orgullo:

¡Ahora tenemos patria!

No llegué a escuchar su respuesta, si algo respondieron, sólo sé que por lo menos les puse a pensar acerca de la insensatez de su ironía. Por cierto, puesta a rodar por los laboratorios de basura para que los inocentes engullan como si fuesen “hot dog”.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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