Mi artículo 500

¿Qué será del país y de la revolución, ahora con Maduro, sin Chávez?

Lloramos abundantemente por la muerte de nuestro máximo líder: comandante Chávez. Fueron lágrimas sinceras que brotaban límpidas y contagiadas de dolor y leal cariño por ese ser excepcional. Frotamos ese momento con una furia sensible de rabia apasionada sin ser deudo, ni ascendiente ni descendiente, es decir sin parentesco alguno. Y esa desgracia por su eterna partida nos afectó como a una gran mayoría por la pérdida de un hombre importante que, supo ubicarse con sus metáforas políticas visionarias que le abrió las puertas de la Historia sin demora, como un legado testimonial a su constancia de soldado batallador de ideas que nos mantienen en el tiempo, agarrado a su firmamento de moral y luces, como alumno que siempre fue de su eterno confidente, el Libertador.

Chávez supo escarbar hondo en lo más profundo de la tierra heroica que nos dejaron nuestros libertadores y fue su gran deseo preservarla siempre libre de apátridas y traidores que se venden con facilidad al enemigo que embiste desde el Norte, siempre asechando nuestros pasos y, éste, pertinaz luchador con habilidad espacial de programador de planes y programas que juntos a la misiones como un altruista universal se abrió paso con su verbo encendido dentro del socialismo que practicó con todo el desvelo de su imaginación que, nos llevó por el sendero de la paz con su pueblo detrás de él ensanchando las bases del patriota incansable que abrió los caminos del resguardo y conservación en que hoy podemos decir que, somos libres e independientes con una soberanía de República Bolivariana que lucha por llevar adelante la justicia social por su autodeterminación nacional e internacional de tener Patria soberana. Por tanto, para mí, el presidente Chávez, reúne todas las condiciones generales, para ser, un eigentümlichkeit, desde donde se le estudie y considere.

Tenemos una Constitución que nos cobija armoniosamente como sociedad democrática, participativa y protagónica que consagra los derechos humanos de los venezolanos y, recoge sus principios de derechos y deberes de acuerdo a las leyes –gracias, al presidente Chávez que, jamás renunció a dirigir y armonizar la voluntad popular por la grandeza y merecimientos de nuestros antepasados que combatieron por nuestra afinidad de acercamiento y sentimientos de forjar nuestros símbolos patrios por la unión y cooperación de los demás pueblos del Sur y del Caribe y, Chávez selló ese compromiso con dignidad humanitaria de acercamiento a nuestro país que hoy es respetado en el mundo. Y, lo más preocupante y ridículo es que tenemos una oposición que no ha sabido ganarse el respeto de nadie y sigue de mal en peor, envalentonados de miserias y desahuciados de tristeza rabiosa.

¿Entonces, tenemos o no tenemos Patria? Somos la Patria envuelta en realidad que camina por el sendero de su grandeza en que sus Fuerzas Armadas como parte del pueblo, defienden con honor el acercamiento que hoy se da dignamente por la preocupación y el desvelo y su vigilancia de observarnos permanentemente desde nuevo sitio de trabajo, porque como él muy bien, lo dijo: “Chávez somos todos” con la franqueza de su alma.

Y, al presidente Maduro, le corresponde abrirse paso, envuelto en el pensamiento de nuestro comandante, pero haciendo lo que tiene que hacer, para mantener en alto el pabellón del socialismo que recibió como un deseo de quien siempre fue su jefe y, que él tiene que esmerarse, estudiando, pensando, analizando, creando, batallando y superando a todo ritmo las delicadas tareas que heredó como un mandato de Chávez y pueblo que arraigan la supervivencia de combatir con voluntad propia, tantos ilícitos, corruptelas, entreguismo, acaparamientos, conformismos, abusos de poder, contaminación ambiental, violaciones y todo lo que derive en perjuicio hacia el bien del Estado y, sobre todo, unir voluntades impacientes por servirle honradamente al país, para que jamás queden dudas que nuestra consignas se basan en la mayor suma de felicidad posible como frase prestada, para la gran mayoría que merecen ser respetadas y podamos decir con firmeza evaluativa positiva: “¡No volverán!”

Y, para finalizar, creo que, el correr de líneas y párrafos que componen mis artículos escritos y puestos a la orden de la majestad de Aporrea, a quienes de antemano, agradezco el mérito de que se hayan hecho realidad, dentro del esfuerzo de agradar a nuestros lectores, con lo que a bien se nos imponía narrar momentáneamente: siempre con el criterio crítico y, a veces burlescos por demás, con la intuición de un matemático de presentarlos como nos hemos acostumbrado sin cortapisa ni imposiciones de ninguna clase que así hemos tratado de ajustarnos en lo que creemos y seguimos como hombre de izquierda desde la UCV, siguiendo a los que después nos traicionaron y, que no hemos dejado anónimamente de fustigarlos con toda la rabia sana de un desconocido que lucha por subsistir con honestidad de principios que, se plegó a las ideas del presidente Chávez ciegamente, aunque no conforme con algunas situaciones que nos molestaban y hoy día también nos molestan y cada vez que podamos refutarlas a nuestra manera, lo haremos. Así, dejen de leernos y otros, se molesten y rabien por nuestro correo. Bajaremos el ritmo del esfuerzo, pero, mientras vivamos: no dejaremos de colaborar con Aporrea y con nuestros amigos que los tenemos y no los conocemos y, a todos gracias, muchas gracias que estamos pensando en grande y sólo esperamos que fluya ese momento de vaciarnos espiritualmente en el papel que, más temprano que tarde será posible y, así lo creemos.



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Esteban Rojas


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