Sin unidad del chavismo peligra la revolución

Preservar el legado de Hugo Chávez, en este momento, pasa por garantizar la unidad del chavismo dentro de la compleja diversidad que implica su extraordinaria dimensión política, social y cultural. Ante la difícil situación que vive el país, ante el peligro que corre la Revolución Bolivariana, estamos obligados a convocar a la unidad de las corrientes políticas y sociales identificadas con los postulados del Comandante Chávez.

La ausencia del Comandante Chávez, los errores de la campaña y los resultados electorales facilitaron los efectos de un plan de desestabilización institucional cuyo objetivo final es la destrucción de la Revolución Bolivariana. Inicialmente, la oposición trató de dividir a los dirigentes del chavismo, luego desconoció los resultados electorales para deslegitimar tanto al Presidente Nicolás Maduro como al CNE. Convocaron la violencia e indujeron el asesinato de 10 dirigentes chavistas, quemaron centros de salud pública. Provocaron la violencia en la Asamblea Nacional y salieron a suplicar la intervención extranjera en nuestros asuntos internos. No hubo una contundente respuesta política, solo voceros del Gobierno Nacional y dirigentes aislados dieron una débil respuesta. El pueblo chavista desconcertado comenzó a perder confianza en sus dirigentes y alimentar dudas sobre la pertinencia de la Revolución Bolivariana.

El plan de la oposición tomó la variable económica como estrategia y, en alianza con los grupos económicos, paralizaron la producción para provocar la escasez y en con ello una devastadora especulación que destruyó el poder adquisitivo del pueblo trabajador y mermó su confianza en los dirigentes nacionales. La respuesta del Gobierno Nacional ha sido inconsistente. El aumento y revisión periódica de precios es un triunfo del monopolio de la industria de alimentos. Entregar más dólares para que produzcan menos los exime de culpas y contradice la esencia de una economía nueva con acento en lo social y productivo. La alianza estratégica con el capital privado (en este momento) es necesaria, pero en condiciones que no pongan en peligro la marcha de la Revolución Bolivariana

Debemos admitir que la Revolución Bolivariana está viviendo su momento más difícil. En las colas del desabastecimiento (provocado por el monopolio de la industria de alimentos) se ha incubado un impredecible rechazo hacía el Gobierno Nacional. Lo más grave es que, ante este rechazo popular, no hay una respuesta política oportuna. El PSUV no actúa como partido de gobierno, el GPP no da muestra de existencia y el pueblo chavista se siente desamparado. La ausencia del Comandante Chávez la siente la gente en la calle y eso nos exige la convocatoria a una renovada Dirección Política Colectiva que sea capaz de convocar y garantizar la unidad del chavismo.

Ante este difícil momento político, se profundiza el burocratismo improductivo, la corrupción y la ineficiencia premeditada de usurpadores que tomaron la dirección institucional de un proceso con el cual no tienen ningún compromiso. Falta respuesta política porque el partido (como vanguardia y Dirección Política) no aparece o calla en esperar mejores momentos.

Se conforman grupos concéntricos de poder que hacen mucho daño al proceso porque conducen a la fractura del chavismo. El caso Mario Silva exige una lectura respetuosa y profunda porque hasta ayer “La Hojilla” era un espacio para la defensa militante de las políticas institucionales y el proceso. De repente esa visión cambió, porque el inefable Ismael García presentó un audio dudoso para algunos y falso para otros.

Ante esta situación la tarea más urgente es la unidad del chavismo. La unidad como legado de Chávez no puede ser incondicional, requiere racionalidad política, compromiso y lealtad para la acción precedida de la irreverencia en el debate. Unidad como expresión de lo plural y respetuosa de la diversidad. La unidad que cultivó Chávez con mucho diálogo para el diseño de políticas públicas. Unidad para darle Dirección Política a la Revolución Bolivariana y derrotar el peligro que hoy la acecha.

Repito lo que escribí hace unas semanas: “Si no entendemos la necesidad de la reunificación del chavismo podemos quedarnos atascados en la urdimbre de procesos ajenos a la Revolución Bolivariana”.

Twitter: @dariomorandy


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Dario Morandy


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