No creo en la paz ni en el amor

Qué suerte la mía: No creo en la paz y mucho menos en el amor. La frase pudiera ser de Friedrich Nietzsche, pero lamento decepcionar a los intelectuales, la frase no es del filosofo alemán, sino del nihilista que suscribe este artículo. Y qué bueno, qué hermoso, qué grande que puedo decir a los cuatro vientos y sin titubeos que no creo en la paz y mucho menos en el amor. Me siento liviano, libre, ni siquiera feliz, sino más bien como decía el poeta mexicano Octavio Paz, simplemente a plenitud.

No es para menos la tranquilidad que siento después de confesar que no creo en la paz y mucho menos en el amor. Hace mucho tiempo que he querido expresar esto y no había podido, fueron muchas horas de perturbación mental y soliloquios, pero al fin y al cabo aquí estamos, absolutamente descreídos, absolutamente escépticos, profundamente vacíos.

Pero no ha sido fácil renunciar a estos dos grandes relatos, a estos dos grandes mitos que han sostenido, aunque en un hilo, la historia de la humanidad. Los más grandes sacrificios del hombre han sido por amor y por la paz. Por amor Ulises después de un larga travesía de supervivencia regresó a Ítaca; por amor Paris raptó a Elena de Troya; por amor a los hombres Jesús terminó crucificado; por amor a la sabiduría Sócrates bebió la cicuta; por amor a una prostituta Van Gogh quedó sin una oreja; por amor a Julieta se suicido Romeo; por amor al fútbol Pelé marco mil 200 goles, por amor a la astrología Jordano Bruno terminó entre cenizas; por amor a la pintura Leonardo inventó la Mona Lisa, por amor a la literatura Sábato dejó la física, por amor a la poesía Borges escribió El otro poemas de los Dones; por amor a la Maga Horacio Oliveira daba vueltas por las noches de Paris; por amor a Bolívar enloqueció Manuelita y por amor.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da, no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo, reza la biblia en Juan 14: 27. Por la paz deambulan muchos repatriados desde tiempos inmemoriales; por la paz de su pueblo el gran Mandela sufrió más de veinte años de cárcel; por la paz cantaba el siempre joven John Lennon, por la paz murió Luther King, por la paz escribió Marx desde un cuartucho frío y solitario de Londres; por la paz vuelan las aves; por la paz escribía Benedetti; por la paz cayó el Che en Bolivia; por la paz luchaban los hippy ante la guerra de Vietnam; por la paz Edipo se sacó los ojos.

Por la paz y el amor Estados Unidos asesina inocentes; por la paz y el amor los israelitas queman niños palestinos; por la paz y el amor se violan párvulos en El Vaticano; por la paz y el amor “estallaron” las torres gemelas; por la paz y el amor se persigue a los campesinos; por la paz y el amor se asaltan embajadas; por la paz y el amor se protesta con arrechera, por la paz y el amor se asesinan chavistas, por la paz y el amor se queman centros de salud; por la paz y el amor que viva el cáncer; por la paz y el amor un monstruo opositor descuartizó con su camión a dos niños inocentes ; por la paz y el amor se esconden los alimentos; por la paz y el amor miente la prensa; por la paz y el amor suenan las cacerolas; por la paz y el amor quiere gobernar Henrique Capriles Radonski.


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Jhonny Castillo

Periodista, presidente de la Fundación Lectura Crítica de Medios.

 jhocas10@hotmail.com      @heraclitando

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