(Por una nueva geopolítica del conocimiento)

Conflictos de última generación (parte II)

La unipolaridad es la expresión espacial, mediante el cual las grandes potencias (EE.UU-U.E), imponen su modelo de dominación en el planeta, por tal razón, la naturaleza depredadora del sistema económico genera que desde los centros de poder todas las fuerzas científico-tecnológicas-militares, estén destinadas a las un tanto “más sutiles” formas de neo-colonización.

En esta dinámica, se produce la interrelación dialéctica entre la hegemonía (países dominantes) y la autodeterminación (países dominados), donde las nuevas doctrinas de seguridad y defensa, que se desarrollen al calor de las necesidades de los pueblos permitirán en el devenir histórico la supervivencia de nuestros estados-nación.

Es por ello, que para profundizar los acuerdos de integración que rigen la nueva geopolítica de América Latina, es fundamental una revisión exhaustiva de las doctrinas de Seguridad y Defensa de cada uno de nuestros pueblos, en la cual la autodeterminación, debe representar una hábil forma de coincidir en los principios, que en el marco de la unión nos permitan transitar por los senderos de la independencia.

Esta jugada geopolítica, es necesaria debido a que desde la doctrina de seguridad de los EE.UU, se afianzan nuevas formas de vulnerar la soberanía de las democracias protagónicas y proyectos de autónomos que apuntan hacía la construcción de un mundo pluripolar y multicéntrico, en la cual las operaciones psicológicas, encubiertas y tecnológicas, configuran los escenarios no convencionales en los que se determinan acciones estratégicas, operacionales y tácticas “más sutiles”, para revertir el orden interno de los Pueblos, dejando claro sus ansias pro-imperialistas.

En síntesis, los conflictos de última generación expresan la interrelación dialéctica entre la hegemonía y la autodeterminación, donde el desarrollo tecnológico-científico-militar, de las grandes potencias se coloca al servicio de los grupos privilegiados de poder, para a través de escenarios no convencionales y (convencionales en última instancia), sostener la unipolaridad como forma de dominación, situación que conlleva a los pueblos en su dinámica propia a reencontrarse con sus pulsiones constructivas en función de garantizar su supervivencia por la acción depredadora que impone la globalización, generando con esto nuevas tendencias que apuntan a la construcción del mundo multicéntrico, constituyendo una seria amenaza para las pretensiones imperiales, por tanto, las grandes potencias no se quedaran en la contemplación sino que seguirán refinando sus pulsiones destructivas, en los que seguramente dichos conflictos marcaran los nuevos teatros de operaciones en las próximas décadas, con el propósito de controlar zonas geoestratégicas que permitan mantener su status quo, y por ende, su modelo de dominación.



alexmax001@hotmail.com
Profesor-Instructor-Soldado de las Ideas.



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Alexander Colmenares

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