Poleo y Cia están de plácemes, ahora sí, Capriles lo escuchó

Plan desestabilizador en marcha

En su Péndulo, de la edición del jueves 25 de abril, en el periódico “Un Nuevo País”, el periodista Rafael Poleo plantea un supuesto dilema que encara el Presidente Nicolás Maduro: o lleva a la cárcel al candidato opositor Capriles Radonski o reconoce su incapacidad para gobernar dada la ilegitimidad que lo envuelve, según este fablistán, en virtud del carácter fraudulento de las elecciones del pasado domingo 14.

En esta expresión de Poleo se recoge la concepción estratégica que la derecha más rancia del país tiene trazada en función de reconquistar el poder político en Venezuela. Ya la semana antes de las elecciones, en ese mismo medio, el también director de la revista Zeta alertaba al excandidato opositor en el sentido de que no cometiera el mismo error de las elecciones del 07 de octubre, en las que se apresuró a reconocer el triunfo de Chávez, la misma noche del día de las elecciones, no dando oportunidad a la activación del plan deslegitimador que tiene instrumentado este sector de la derecha venezolana.

Diseño de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense

Plan deslegitimador que no implica novedad porque está concebido en los Manuales Subversivos que la CIA y el Departamento de Estado estadounidense vienen aplicando, indistintamente, en todos aquellos países cuyos gobiernos se han caracterizado por impulsar una política soberana, de defensa de las riquezas nacionales y de los intereses de las grandes mayorías populares; lo que hacen es adecuarlo a las condiciones específicas coyunturales de cada país y que, en el caso venezolano, han estado desarrollando desde los propios inicios de instauración del gobierno bolivariano, intentando debilitar su fortaleza y a la caza de una oportunidad en la que puedan dar el zarpazo.

De tal manera, que es más que ostensible, que todas esas situaciones de claro corte desestabilizador que se han venido sucediendo y acrecentando en Venezuela en los últimos tiempos, tales como, el desabastecimiento de alimentos y de productos básicos para la vida cotidiana, los apagones eléctricos, la espita inflacionaria, el mercado negro con el dólar paralelo, el saboteo de funcionarios de la administración pública afectos al predicamento opositor, manifestado de múltiples y diversas maneras, las acciones de protesta de los estudiantes “manitas blancas”, etc, y que han sido denunciados y enfrentados por el gobierno bolivariano, están, definidamente, enmarcados dentro de una estrategia claramente golpista, que, por supuesto, han potenciado durante la coyuntura electoral, a través de la cual intentan solaparse.

Para la instrumentación de esta estrategia, han venido haciendo acopio de todas las instituciones que le sirven de sostén: la iglesia, los colegios privados y universidades, gremios y organizaciones empresariales y, fundamentalmente, las empresas mediáticas privadas que día a día explayan su función manipuladora y tergiversadora de la realidad; en este capítulo venezolano se les escapa el estamento militar, que en su casi totalidad está identificado con el proyecto político construido por el genio político y militar de Hugo Chávez Frías.

Poleo, quien tuvo la pretensión, para descontento de conspicuos dirigentes adecos que acariciaban esa idea, de erigirse en albacea testamentario de Rómulo Betancourt, si acaso, en su época, el Agente más efectivo y de mayor renombre que tenía el imperio estadounidense para la defensa de sus intereses, en la región latinoamericana y caribeña; si bien, en mucho, no alcanza los puntos de su jefe, supo heredar la condición de agente sumiso y rastra cuero de los círculos de poder del Norte.

Y es en esa condición que, el mencionado personaje, asume el papel de vocería aviesa imperial, a través de sus escritos, en los medios de su propiedad y, como él, muchos otros intelectuales orgánicos y tradicionales, resentidos, frustrados y tarifados que prefieren ponerse al servicio de intereses extranjeros antes que a los de la nación venezolana, con tal de satisfacer sus enfermizas ansias de poder y sus desmedidas egolatrías; tal cual como ocurrió con Betancourt tan aplaudido hoy por muchos de quienes en alguna oportunidad lo confrontaron. Así ha sido antes y después de la insurgencia del proceso bolivariano, salvo que ahora, ante la ausencia física del Comandante Chávez, sienten que ha llegado la oportunidad de aprovechar una supuesta debilidad de conducción del proceso bolivariano, considerando que el vacío político e impacto emocional que deja la desaparición del líder supremo de la revolución bolivariana hay que aprovecharlo, en función de colmar sus aspiraciones.

Esta es la percepción que anima los aprestos golpistas de la CIA estadounidense que interpreta que no tiene sentido haber sacado a Chávez del escenario y no intentar, en consecuencia, controlar el poder por la vía que sea y de la cual se hacen eco tanto Poleo como los otros tantos voceros y voceras que tienen incrustado(as) los imperialistas en la sociedad venezolana. Para esta gente, de la derecha rancia de clara orientación proimperialista, de la que las direcciones de Primero Justicia, de la cual forma parte el candidato perdedor, y, de Voluntad Popular, que dirige Leopoldo López, son factores de primer orden; en Venezuela se está en un momento estelar para la activación de la estrategia de desgaste que tienen trazada, y que debe conducirlos, según ellos, a la conquista del poder político sin tener miramientos con los medios a emplear con tal de alcanzar sus propósitos.

Desconocer los resultados electorales

En correspondencia con esa estrategia de desgaste se han planteado desconocer los resultados electorales, negar a Nicolás Maduro como Presidente, impugnar las elecciones ante el Tribunal Supremo de Justicia, sólo como paso previo para luego concurrir a instancias internacionales, pues desde ya están ganados para desconocer las decisiones del máximo tribunal del país; escenario internacional en el que cuentan con todo el aparataje mediático imperial y de la derecha mundial que les permitirá hacer fiestas con este caso de las elecciones venezolanas, preparando a la opinión pública mundial para cualquiera de las tropelías que acostumbran acometer con tal de imponer sus desvergonzadas y criminales pretensiones.

Mientras, ya han propiciado un ambiente de terror y desestabilizador en el país; desde el mismo día 14 de abril, luego de conocerse los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral, en base a la voluntad popular reflejada en las mesas electorales, en los que Nicolás Maduro obtuvo un triunfo legítimo e irrefutable expresado en una votación que le confiere una ventaja de 1,8 puntos porcentuales por encima de Henrique Capriles, ventaja que el candidato perdedor no reconoce haciendo un llamado a sus seguidores a que salgan a la calle a protestar y a drenar su descontento; llamamiento que ocasionó desmanes de diverso tenor, como cacerolazos, asedio y quema de locales sedes de instituciones públicas como Centros de Diagnóstico Integral (CDI), casas del PSUV, asedio a casas de funcionarios públicos, etc,; acciones irracionales que dejaron el triste y lamentable saldo de 10 compatriotas asesinados y más de 70 heridos.

A ojos vistos, la idea era el fomento del caos y el intento de propiciar una situación de ingobernabilidad que generara un ambiente proclive a la confrontación generalizada entre venezolanos; todo un plan desestabilizador envolvente que aunado a las medidas de saboteo eléctrico y de desabastecimiento de alimentos conllevaba al país a las puertas de una guerra civil. Es tal la magnitud de la agresión que gravita sobre la sociedad venezolana, que un calificado constitucionalista, vinculado por lo demás a la oposición, como es el caso del profesor Herman Escarrá, considera, en el marco de estos agravantes, que la pretensión de Capriles de concurrir a instancias jurídicas internacionales para dirimir la cuestión electoral podría o debería ser considerado como traición a la Patria. Y efectivamente así habría que asumir y ser tratado todo el comportamiento de quienes, resultando malos perdedores, urden o se prestan para un plan de esta naturaleza, poniéndose al servicio de potencias extranjeras.

Calcularon mal

Calcularon que el gobierno bolivariano estaba frágil, que el impacto emocional ocasionado por la ausencia física del Comandante Chávez produciría un debilitamiento que le restaría capacidad de respuesta, que Nicolás Maduro, a quien han irrespetado y vilipendiado en extremo, no estaría a la altura de las circunstancias, que las instituciones no estarían en condiciones de responder; creyeron tanto que como buenos creyones ya se consideraban dueños del país nuevamente. Y se equivocaron una vez más, el gobierno actuó con la fortaleza y la sabiduría legada por Hugo Chávez Frías, Nicolás Maduro se desenvuelve en base a su inteligencia y a la experiencia adquirida al lado del Líder de la Revolución Bolivariana, la FANB orientada por su vocación constitucionalista y compromiso bolivariano, las instituciones, en general, operan con firmeza y apegadas a las leyes, y el pueblo… el pueblo bolivariano se ha comportado a la altura, haciéndole honor a la experiencia política asimilada bajo la conducción del Comandante Chávez, no ha mordido el peine de la provocación montada por la CIA y sus agentes encubiertos de la estirpe de Capriles, Poleo y sus congéneres. Este pueblo entiende que el camino es largo y culebrero y por ello sabe cómo seguir derrotando el plan desestabilizador en marcha.



*miguelugas@gmail.com


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Miguel Ugas

Miembro de la coordinación nacional del MoMAC

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