Inventemos la Gran Misión Patria

Fidel Castro lo dijo: No pueden haber 6 millones y medio de Oligarcas

“No creas Hugo que en Venezuela hay cuatro millones de oligarcas”. Le dijo el líder de la revolución cubana a nuestro Líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, después de una contienda electoral; hoy diríamos nosotros parafraseándolo: no puede haber en Venezuela seis millones y medio de oligarcas; entonces ¿Por qué la oposición que hemos tildado de oligárquica y apátrida casi logró esa cantidad de votos en la contienda del 7 de octubre pasado?

¿Será que la oposición no es tan oligárquica ni tan apátrida? Yo particularmente así lo creo; su macoya si lo es, no hay la más mínima duda de eso; la macoya, es decir, la directiva de la oposición si es eso y más; pero ellos solos no llegan a ninguna parte, ellos solos no pueden ser más de 1500 o 2000 votos y creo que estoy exagerando.

Entonces ese fenómeno de una porción de pueblo, que sigue de manera ciega e irracional a quienes tratan como “una merienda de negros” a sus similares de la acera del frente y que no vacilarían en tratarlos así a ellos también, apenas logren tomar el poder, no es poca cosa.

Es un fenómeno que yo no vacilo en tildar de “disociación”; esa masa de gente que apoya de manera irrestricta a la macolla oligárquica de la oposición esta simple y llanamente disociada y alienada al vicio de soñar “el sueño americano”, sueño este inoculado en estos vía TV, vía redes sociales, vía presión laboral (porque no toda esa inducción ha sido pacifica) y vía sistema educativo/cultural.

Simón Rodríguez nos invitó a inventar: “O inventamos o erramos”: Inventemos, entonces la Gran Misión Patria; para darles una patria a los confundidos; Porque no puede haber seis millones y medio de oligarcas en Venezuela, pero si hay seis millones cuatrocientos noventa y ocho mil que los apoyan; eso es más de la cantidad de analfabetos que había en nuestro país cuando se creó la misión Robinson, pero este tipo de ignorancia es más difícil de combatir, por eso la imperiosa necesidad de crear una misión que los abarque, que los ataque amorosamente para sacarlos de esa adicción peligrosa para ellos y para la comunidad, y que los mantiene con los pies fuera del suelo y por supuesto fuera de la patria.

Una Revolución Educativa es imperiosamente urgente, pues como dijo Ali Primera, mientras más se tarde más difícil es y ya hemos tardado unos quinientos años; hemos realizado estructuras políticas para darle forma a la Republica y las hemos reformado, hemos convocado al supremo (el pueblo) para rehacer el pacto social que nos une, hemos pasado por todo tipo de gobiernos, hemos sufrido y reído, hemos cantado y llorado, pero no hemos impedido la suplantación de nuestros valores; nos hemos dejado decir que no tenemos valores propios pues somos una mezcla; esa es una vil mentira: somos venezolanos, somos nosotros con nuestras propias peculiaridades y costumbres.

TODOS los maestros deben ser patriotas o no habrá Patria, no es concebible que sigan sucediéndose acciones como una que me tocó vivir: en una reunión del colegio de mis hijos, para alguna actividad social que luego degeneró en una discusión sobre los consejos educativos, una maestra salto de manera desaforada y expresó que había que protestar por ese “abuso del gobierno de meternos a los consejos comunales en nuestras escuelas” y exigió que se convocara a una protesta: “Tenemos que retomar la protesta bajo el slogan Con Mis Hijos no te metas”; Ese tipo de “maestros” son un peligro para ellos, para nuestros niños y para la sociedad; no podemos permitir que ese tipo de “maestros” se metan con nuestros hijos. Que padre y madre podrán inculcar valores patrios, valores sociales y valores humanos a sus hijos si en la escuela, quien hace las veces de padre o madre, es un furibundo alienado a la oposición apátrida.

No me estoy refiriendo a inocular valores políticos ni religiosos de ningún tipo, me estoy refiriendo a que los responsables del sistema educativo, elemento primario de la generación de la sociedad que queremos la mayoría y necesitamos todos, deben ser muy estrictos en el cumplimiento de su deber de vigilar en manos de quien están nuestros niños y nuestros jóvenes en formación.

La Gran Misión Patria debe re-direccionar nuestro sistema educativo a una verdadera revolución siguiendo los lineamientos dejados por Don Simón Rodríguez en su compendio Sociedades Americanas; la Gran Misión Patria debe reforzar a la Misión Cultura: el violín y el violonchelo son muy importantes pero el arpa, el cuatro, las maracas, el tambor; no pueden quedarse relegados; un carnaval con Samba y Steel Band son excelentes, pero nuestras negritas también, las diversiones margariteñas no pueden desaparecer.

La Gran Misión Patria debe integrarnos a través del turismo social, con nosotros mismos y con el caribe que nos rodea, que es un escudo de defensa natural de nuestra soberanía, y que no nos conocen pues ni los visitamos ni nos visitan.

La Gran Misión Patria debe acelerar la formación del hombre nuevo, reconociendo como tal al que está libre de la alienación que nos tiene cautivos y que permite que casi seis millones y medio de compatriotas respalden a la minoría oligárquica, herederos de los antiguos amos del valle, es decir a la versión moderna de los mantuanos del siglo dieciocho.

La Gran Misión Patria debe permitir que la tecnología esté al alcance de todos, para el beneficio del ser humano y no para el beneficio del capitalismo que a través del consumismo está acabando con el planeta y sus recursos.

En fin la Gran Misión Patria tiene que abarcar todo lo humano y su éxito será que todos tendremos patria y esa frustración generada por los que reparten hambres y necesidades a diestra y siniestra se termine para siempre y tengamos la patria Feliz que queremos y necesitamos.

oscarajimenezr@gmail.com


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Oscar Jiménez


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