Desde hace mucho tiempo Venezuela ha sido un país cuya historia se ha olvidado, las nuevas generaciones se desarrollan y crecen conociendo poco del porque y el como somos una nación libre, de todas las situaciones que pasaron nuestros próceres para darnos el nombre de República, de las luchas que tuvieron que librar tanto en los campos de batallas como en los campos diplomáticos; y conocen aun menos, que nuestro glorioso ejercito libertador es el único del mundo que ha salido de sus territorios a liberar otras naciones del yugo que los oprimía. Somos una generación de jóvenes que conocemos mejor la capital de un estado norteamericano y no sabemos ni siquiera como esta dividido políticamente el nuestro, son pocos aquellos que saben nuestras fechas patrias, a menos que este sea un día no laborable.
Efectivamente, es triste saber que como país no tenemos una cultura histórica, no sabemos de nuestro pasado y por eso simplemente no podemos entender nuestro presente y peor aun, no tenemos ni idea de cómo puede ser nuestro futuro. Los venezolanos sabemos de la existencia de Simón Bolívar, que fue el precursor de la Libertad en América Latina, que su espada contribuyo al derrocamiento de la España colonizadora en las tierras de este continente; pero ¿Quiénes conocen de sus ideales?, ¿De su pensamiento político y social?; aquellos que simplemente se han interesado en estudiarlo o en conocer un poco de la mente de este magistral ser. ¿Por qué tenemos una plaza llamada Antonio José de Sucre?, en realidad pocos saben quién fue y el porque hay un parque con ese nombre.
Por todo esto podemos afirmar que Venezuela es un país que carece de sentido histórico, somos una nación sumergida en una profunda crisis de historia, la cual no podemos decir que es reciente; viene de muchos años atrás, y nada se ha hecho para enmendar el error cometido, los programas educativos que regulan la materia siguen sin ser alterados, la metodología de enseñanza tampoco ha cambiado logrando con esto que los más jóvenes en vez de sentir curiosidad por el pasado y amor por esta tierra, sientan aburrimiento por él.
Ya lo decía Simón Bolívar, la educación es una prioridad a todo nivel, él sabia que un pueblo sin cultura y sin educación es presa fácil de las potencias colonizadoras, y no se equivocó. Sabemos que la mayoría de los países colonizados e invadidos cuentan con una educación muy pobre o casi nula.
Todo comienza desde el momento en que estamos en educación primaria, allí nos enseñan “El Descubrimiento de América” en el año 1492, lo que sucedió y como Colón llegó a nuestras costas, pero es desde ese preciso instante que comienzan a darnos una visión muy superficial de lo que en realidad sucedió, claro, es difícil explicar a un niño de ocho años la verdad cruda de esos días, la manera como los colonizadores españoles desangraron nuestra tierra y acabaron con nuestro aborigen, es preferible decirles que fue “El Encuentro de Dos Culturas”, cuando lo que sucedió en realidad fue la aniquilación de una cultura por una más poderosa. Sin embargo, la historia de nuestro país no se limita solo a ese trágico momento, sino a todo lo que ocurrió después.
Venezuela es un país que carece de memoria, las cosas se olvidan rápido, por ejemplo, en el año 1830, cuando el Libertador fue desterrado por el que era el actual Presidente de la Republica, José Antonio Páez, fue este mismo quien realizo los tramites posteriormente para la repartición de sus restos en su siguiente periodo presidencial, y de esta manera lo reconocimos como héroe; cuando una de las traiciones más grandes que recibió el padre de la patria provino de este; eso no lo sabemos, y a pesar de todo lo bueno que pudo haber hecho este prócer de nuestra independencia se puede ver claramente que sus ambiciones personales marcaron muchos de sus actos, lo que trajo como consecuencia el sacrificio de los intereses nacionales. Muchas de estas acciones se repitieron a lo largo de la historia de nuestro país, por lo que el sacrificio hecho por Simón Bolívar se podría decir que fue en vano, bueno dicho con palabras de él mismo: “Aré en el mar”.
En la actualidad poco sabemos de nuestro pasado, poco valoramos la labor hecha por todos los que dieron sus vidas para liberarnos del puño opresor al cual estábamos sometidos, y poco la valoramos porque poco la conocemos, carecemos de interés por lo nuestro, preferimos aprender y conocer acerca de otras naciones u otros personajes, pero esto sin duda se debe a la poca difusión de nuestros valores y de nuestra cultura. Debemos tomar en cuenta que la historia venezolana y la enseñanza de la historia de Venezuela están íntimamente vinculadas a la identidad nacional, es decir, a la identificación de la actual generación de venezolanos con los valores materiales y espirituales del pasado, por eso la historia es un instrumento clave en el cultivo y defensa de nuestra identidad nacional. La historia nos ayuda a entender que cada generación de hombres y mujeres se levanta sobre los hombros de las generaciones anteriores y también nos permite entender la responsabilidad que tenemos con las generaciones futuras, es pues un hilo de continuidad entre el pasado, el presente y el futuro. Desde diversas perspectivas la historia tiene mucho que decirnos, simplemente porque nos habla de nosotros mismos, de los que hemos hecho en el tiempo, de lo que hacemos y de lo que pueden hacer los que siguen, esto lo establece un prominente profesor de historia y sin duda no hay discusión para estos argumentos.
Muchos han sido los hombres que han dedicado todo su interés y conocimiento en la divulgación de nuestros valores históricos, en tratar que el pueblo despierte y conozca sus raíces, se podría decir que en algunos casos con éxito, aunque los gobiernos extranjeros se opongan a esto, tal es el caso del eminente historiador Mario Briceño Iragorry, al cual se le condiciono su entrada a los Estados Unidos de América previa declaración de su inclinación política y de sus ideales, esto tras la publicación de su ensayo “Mensaje sin Destino” en el año 1950.
Llama la atención una cita de este autor en una de sus publicaciones en el año 1952, “Introducción y defensa de nuestra historia”, en el que establece con estas palabras la vinculación Historia-Nacionalidad:
“Función social de la historia es mantener viva la memoria de los valores que sirven de vértebra al edificio social. Su objeto es presentar las formas antiguas como elementos indispensables para el proceso de reelaboración de cultura que corresponde a cada generación”.
Y dictamina:
“No se puede mejorar lo que no se conoce. No se puede crear cuando se ignora la resistencia de los elementos donde se fundará la nueva obra”.
De esta manera podemos concluir que el pueblo venezolano aún permanece con un bajo sentido del pasado, de lo nuestro, muchos son los que luchan contra este gran mal y muchos serán los que continúen su legado, pero mientras los pueblos no tomen conciencia del pasado que nos hizo una patria poco será lo que se pueda hacer. Mientras continúen mostrándonos una historia sin vinculación nacional, mientras sigan dándonos una serie de fechas y acontecimientos sin su relación con el presente, y veamos una exaltación de héroes solitarios y una historia limitada a fechas de batallas y acontecimientos políticos, entonces seguiremos pensando en que la historia no sirve sino para perder el tiempo en cosas ya pasadas.